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04/11

El camino de madurez de la inversión responsable en la región

Entre algunos de los principales desafíos a la vista en la región en materia de Inversión Responsable se encuentran: el desarrollo de capacidades ASG, tanto a nivel directivo como ejecutivo; la verificación externa independiente; la incorporación de variables ambientales y sociales en la remuneración de la alta dirección; la comparabilidad de datos y el uso de un lenguaje común, como CSRD e ISSB a través de S1 y S2 impulsan a nivel global, y la “des-politización” del enfoque ESG.

Los días 21 y 22 de Octubre, tuvo lugar en Santiago de Chile el IV Congreso Hispanoamericano de Inversión Responsable. Esta instancia, organizada por Governart y Centro RS Colombia, con el apoyo de los Principios de Inversión Responsable (PRI), congregó a líderes empresariales y de instituciones de inversión de la región, quienes profundizaron en temáticas claves para el avance del desarrollo sostenible y de la inversión responsable en América Latina y España.

Aproximadamente 7 años después que los inversionistas de América Latina comenzaran a adherir a los Principios de Inversión Responsable en forma incipiente y paulatina -hasta llegar a aproximadamente 250 propietarios de activos (asset owners) y gestoras de fondo de inversión (investment managers) en la región y más de 5250 Signatarios a nivel global- analizamos el estado de la Inversión Responsable en Hispanoamérica y compartimos desafíos y oportunidades en la materia.

En una primera mirada, podemos percibir en forma concreta como las mayores exigencias regulatorias en materia de divulgación ASG para las empresas en la región -tal como ha sucedido a nivel global, en particular para jurisdicciones como la Unión Europea, Reino Unido y otras zonas de mayor madurez en materia ASG-, ha tenido una incidencia importante en facilitar a los inversionistas la consideración de dicha información en sus procesos de análisis y toma de decisiones de inversión, puesto que dichas regulaciones no solo exigen mayor divulgación, sino también el uso de un lenguaje pertinente y más útil para el análisis sistematizado y comparativo de las empresas sujeto de inversión.

En un segundo nivel de lectura, ya dirigiendo el foco hacia los actores que lideran la Inversión Responsable en la región, vamos obteniendo evidencia de un cierto grado de sofisticación en materia ASG, donde se incorporan estrategias más avanzadas de inversión sostenible, tales como el relacionamiento activo (engagement) -tanto individual y/o en forma colaborativa con otros inversionistas- activismo accionario, proxy voting, inversión de Impacto, entre otras.

Estas estrategias, se alejan tanto del screening negativo o exclusión -donde el filtro implica la exclusión del portafolio de inversión de empresas, proyectos o sectores de actividad controversiales- como de estrategias como el screening positivo o best in class – en las cuales el inversionista invierte o premia a aquellas empresas, proyectos que son los mejores en su clase.

En esta nueva etapa del “camino de madurez ASG” del inversionista, la intencionalidad avanza hacia lograr una mejor gestión de riesgos y oportunidades en materia ASG -con su consecuente impacto en la creación de valor y rentabilidad del inversor en el largo plazo- al mismo tiempo que busca generar una mejora en el desempeño ASG -y consecuente sostenibilidad- de los activos en los cuales invierte, generando un merecido  “win / win” inversor / empresa.

Entre algunos de los principales desafíos a la vista en la región en materia de Inversión Responsable se encuentran: el desarrollo de capacidades en materia ASG tanto a nivel directivo como ejecutivo, la verificación externa independiente de información ASG, la incorporación de variables ambientales y sociales en la remuneración variable de la alta dirección, la comparabilidad de datos y el uso de un lenguaje común -como aquel que CSRD e ISSB a través de S1 y S2 impulsan a nivel global- y la “des-politización” del enfoque ESG que permea ocasionalmente desde ciertas regiones del planeta.

En cuanto a temáticas clave: la agenda climática que impone a la región un avance dese estrategias de mitigación hacia estrategias de adaptación y una movilización del flujo de capital hacia proyectos que generen un valor ambiental, social y económico en el largo plazo.

En conclusión, el camino recorrido en la región da cuenta de grandes avances y la mirada a futuro aún vislumbra importantes desafíos. Una recomendación al cierre: recordar el por qué y el para qué de la incorporación de las variables ASG, buscar evidencia de la creación de valor, cuantificarla, generar credibilidad e impulsar el desarrollo de la Inversión Responsable y la sostenibilidad y resiliencia de nuestra sociedad y mercados en forma colaborativa integrada.