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14/06

El Compliance Summit Chile 2025 expone brechas críticas de integridad en el Estado y fija el tono de la nueva agenda ética

Con más de 500 expertos reunidos, el encuentro delineó los desafíos que definirán la agenda ética y regulatoria del país en un contexto de mayor escrutinio ciudadano y exigencias crecientes de transparencia. Marcada, además, por la falta de sistemas de denuncia, debilidades en los municipios y fallas en el control del uso de recursos.

Con esa frase, tan directa como incómoda, la Contralora General de la República, Dorothy Pérez, abrió el Compliance Summit Chile 2025, marcando desde el primer minuto el tono de una discusión que atravesaría todo el encuentro. En un escenario donde la confianza institucional se ha vuelto un recurso escaso, su diagnóstico encendió una señal de alerta: la arquitectura de integridad del Estado está mostrando grietas profundas.

El encuentro, organizado por la Asociación Chilena de Ética y Compliance (ACEC) y la Universidad Diego Portales, congregó a más de 500 profesionales del mundo público y privado, además de expertos internacionales, para analizar los desafíos que hoy redefinen la gobernanza, la transparencia y la cultura ética en Chile.

Pérez, quien recibió el Premio al Compromiso Ético 2025, fue categórica al advertir que el país carece de canales seguros de denuncia y que los municipios concentran el mayor riesgo de corrupción. Según expuso, el 80% de las municipalidades no cuenta con un sistema de integridad, y los controles existentes muestran fallas sistemáticas. Un ejemplo: la prohibición de otorgar licencias de conducir a deudores de pensión de alimentos. «El 70% de las municipalidades vulnerables las ha entregado sin verificar el registro de deudores», señaló. El hallazgo incluyó más de 3.400 licencias emitidas irregularmente, algunas a autoridades de la propia entidad.

Su mensaje dejó instalada una discusión central: cómo reforzar el control sin paralizar la gestión pública. «El control es indispensable, pero no puede transformarse en un obstáculo que impida desarrollar la actividad», advirtió.

Una agenda que cruza sectores

Uno de los puntos más destacados fue la exposición de José Ugaz, ex presidente de Transparencia Internacional, quien situó la discusión chilena en perspectiva regional. Su advertencia fue contundente: hay señales de retrocesos en estándares de integridad y una urgencia creciente por fortalecer la independencia de los órganos de control y la rendición de cuentas, incluso en contextos políticos adversos.

«En materia de compliance hay que hacer ética y no cosmética. La ética se sustenta en valores profundos como la solidaridad y la justicia», señaló.

Su mensaje reforzó la necesidad de que las organizaciones no limiten el compliance a la formalidad regulatoria, sino que lo integren a la cultura corporativa.

Así lo sintetizó Rodrigo Reyes, presidente de la ACEC. Para él, la discusión instalada en el Summit muestra un país que avanza hacia una visión más moderna del compliance, donde las organizaciones entienden que la sostenibilidad y la transparencia son condiciones habilitantes, no complementarias, para operar.

«Lo que vimos en el Summit demuestra que el país está dando pasos firmes hacia organizaciones más íntegras, sostenibles y transparentes”, señaló Reyes.

El Compliance Summit Chile 2025 dejó una conclusión compartida entre sus participantes: la integridad ya no se juega solo en protocolos o manuales, sino en la coherencia cotidiana de instituciones públicas y privadas

El desafío es cultural, político, técnico y social.