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14/08

El Consejo Mundial de Energía insta a cambiar el enfoque de la transición energética

Su presidenta dice que debe haber un cambio en la organización de la sociedad. “No se trata simplemente de pasar de una tecnología a otra y que todo lo demás siga igual. Tenemos esta narrativa muy simplista que podemos tomar el sistema petrolero, introducir energías renovables y que nada más cambiará. Es como decir que vamos a extirparte el fémur, pero nos gustaría que corriera una maratón”.

Cada vez resulta más evidente que la meta Net Zero de los países de la OCDE al 2050 está fracasando. En los últimos meses, una serie de corporaciones y gobiernos de todos los niveles han anunciado demoras o el abandono total de los plazos y objetivos agresivos, se han vuelto impracticables e inalcanzables.

En el sector automovilístico, muchos fabricantes de vehículos eléctricos están en quiebra o al borde, mientras que los de automóviles tradicionales  han pasado gran parte de este año teniendo que explicar grandes pérdidas y repensar sus estrategias e inversiones.

El reciente desastre en el proyecto Vineyard Wind I en la costa de Massachusetts, donde el colapso de una pala de 105 metros de largo cubrió el océano Atlántico y las playas de la isla de Nantucket con trozos de material de núcleo de fibra de vidrio, obligando a los reguladores federales a cerrar el único proyecto eólico marino operativo del país y dando al sector una mala imagen pública. También está generando inquietud pública sobre la vulnerabilidad de esas palas y turbinas gigantes colocadas sobre torres de 850 pies de altura cuando inevitablemente surgen condiciones climáticas adversas.

“Tenemos que tener una conversación diferente sobre la energía”, señaló Angela Wilkinson, secretaria general y directora ejecutiva del Consejo Mundial de Energía , al analista norteamericano David Blackmon, en una entrevista publicada en Forbes y que aquí reproducimos una parte.

Wilkinson señala que “la transición es un proceso complicado y desordenado. Nunca lo hemos hecho antes y lo estamos aprendiendo todos juntos”. A menudo, incluso, dijo, de la manera más difícil, «con un gran costo para los presupuestos nacionales, la rentabilidad corporativa, la confiabilidad de la red y la seguridad energética».

La experta cree que la falta de un pensamiento y una planificación sistémicos completos entre los responsables de la toma de decisiones, no aportan al progreso.  “Las transiciones energéticas son un cambio en la organización de la sociedad”, señala. “No se trata simplemente de cambiar una tecnología por otra y que todo lo demás siga igual. Tenemos esta narrativa muy simplista de que podemos tomar el sistema petrolero, introducir energías renovables y que nada más cambiará. Es como decir que vamos a extirparte el fémur, pero nos gustaría que corrieras una maratón”.

El desafío de la transición de las redes eléctricas es otro ejemplo de la necesidad de una planificación sistémica. “Para que funcione, hay que cambiar todos los puntos del sistema energético. Reforzar y ampliar la red de transmisión y para ello se necesita más cobre. Para 2050, se necesita el doble del que tenemos actualmente en las redes de transmisión de todo el mundo y hay que extraerlo con hidrógeno verde y no hay suficiente suministro. Por lo tanto, hay que pensar en sistemas, y no hay suficiente pensamiento sistémico en las transiciones energéticas”.

 

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