Diálogos Sostenibles
20/05

«El desafío es cambiar el paradigma desde empresas consumidoras de capital humano, a un rol en la formación de jóvenes»

La directora ejecutiva de la Fundación Chile Dual, Andrea Garrido, que nació al alero del grupo Sigdo Koppers, advierte que "muchas veces el mundo educativo y el productivo están desconectados" y es crucial un diálogo continuo para mejorar la productividad.

Fue una buena experiencia de la entonces SKbergé, hoy Astara, del grupo Sigdo Koppers, la que empujó la creación de la Fundación Chile Dual a fines del 2015. ¿Objetivo? Motivar a otras empresas a involucrarse en la la educación media técnico-profesional.

«A través de Chile Dual, el grupo busca potenciar su compromiso con el desarrollo de la comunidad y con las oportunidades futuras de los jóvenes, vinculando de manera efectiva el mundo productivo con los estudiantes de esta área educativa», cuenta en este Diálogos Sostenibles, Andrea Garrido, directora ejecutiva de la fundación.

Y el mensaje es claro, hay que acelerar el tranco para avanzar a mayor ritmo.  «Muchas veces el mundo educativo y el productivo están bastante desconectados, sobre todo ahora que los cambios ocurren muy rápidamente. Es crucial que haya un diálogo continuo entre ambos para cerrar esas brechas y mejorar la productividad y competitividad del país. En este sentido, la formación dual es una estrategia efectiva, combinando el aprendizaje en el liceo técnico con la experiencia en las empresas, bajo el concepto de «aprender haciendo».

¿Cuál es la tasa de inserción laboral de los estudiantes que participan en estos programas?

Aunque no tenemos cifras exactas, sabemos que los beneficios para los estudiantes son múltiples. Los jóvenes se motivan con su aprendizaje, desarrollan habilidades sociolaborales en el entorno real de trabajo, y muchos de ellos empiezan a soñar con continuar sus estudios superiores. Las empresas también ganan, ya que mejoran el clima laboral, incrementan la productividad y eficientan sus procesos de selección.

¿Cómo trabaja la Fundación Chile Dual para lograr estos avances?

Trabajamos en dos frentes. Asesoramos a las empresas que desean vincularse con un liceo, guiándolas en cómo implementar estos programas de manera efectiva. También formamos a los maestros guía dentro de las empresas, quienes serán responsables de los estudiantes. Por otro lado, ayudamos a los liceos a mejorar sus vínculos con el mundo empresarial, promoviendo programas de formación dual, pasantías y otras colaboraciones.

¿Cuántas empresas están colaborando actualmente con la fundación?

Hoy en día, trabajamos con más de 30 empresas en distintos programas. Aunque tratamos de fomentar la formación dual, también articulamos pasantías y prácticas profesionales. Tenemos alianzas con varias empresas y organizaciones, ofreciendo certificaciones y talleres gratuitos para los liceos.

Invisibilidad

¿Cómo es la colaboración con el sector público en este ámbito?

Hemos trabajado con el Ministerio de Educación en varios proyectos para promover la alternancia, que incluye la formación dual, pasantías y certificaciones. Sin embargo, sentimos que la educación técnico-profesional, a nivel medio, aún está bastante invisibilizada en la política pública, y es crucial que se le dé más atención y recursos.

¿Cuáles son los principales desafíos que enfrenta la Fundación Chile Dual actualmente?

El principal desafío es cambiar el paradigma de que las empresas son solo consumidoras de capital humano. Las empresas deben entender que pueden tener un rol protagónico en la formación de jóvenes, y que esto es beneficioso tanto para ellas como para los estudiantes. También es importante que los colegios y liceos técnico-profesionales vean a las empresas como socios estratégicos en la formación de sus estudiantes.

¿Cuesta que las empresas adopten este nuevo enfoque?

Es un proceso lento, pero vemos que muchas, especialmente a nivel de gerencia, están interesadas en involucrarse más en la formación de jóvenes. Es un cambio cultural que requiere tiempo, pero estamos avanzando.