Diálogos Sostenibles
12/03

“El desafío no es solo empoderar a las mujeres, sino sostener su liderazgo”

Jocelyn Ann Black, managing director de Cambridge Business Association Chile, reflexiona sobre los desafíos de la mujer en el sector privado, la importancia de la diversidad en la gobernanza empresarial y el impacto de la inteligencia artificial en el mundo laboral. Desde Nueva York, donde participa en el Women Economic Forum, analiza cómo el sector privado puede acelerar el cierre de brechas de género y fomentar un cambio cultural profundo.

Jocelyn Ann Black está en Nueva York, junto a otras 15 chilenas, como parte de la misión nacional presente en el Women Economic Forum (WEF), que está participando en la a 69 versión del Commission on the Status of Women of United Nations, que se lleva a cabo hasta el 21 de marzo, en el marco del mes de la mujer..

En este Diálogos Sostenibles conversamos acerca de los desafíos de la mujer en la empresa en Chile, de cómo está trabajando el sector privado para romper con las brechas y acerca de cuáles son las mejores prácticas para avanzar en la necesaria diversidad al interior de las sociedades anónimas.

En su currículum se reconoce como «intraemprendedora» y líder con pasión por la sostenibilidad y la acción contra el cambio climático».  Hoy ejerce de managing director de (

Mayor igualdad de oportunidades. ¿Ahí está la clave? No se trata que hombres y mujeres sean iguales, sino de tener acceso a las mismas oportunidades de mercado. ¿Compartes esa visión?

Totalmente. Hablemos de la «G» de ESG, porque no podemos quedarnos solo en la «S». La «G» (gobernanza) es fundamental, pues sostiene todas las actividades que realizamos en la «E» y la «S». Se trata de instaurar sistemas y procesos que garanticen la sostenibilidad a largo plazo de nuestras organizaciones.

Para lograrlo, debemos hacernos preguntas distintas, mirar hacia afuera para crecer hacia adentro y generar cuestionamientos movilizadores. La diversidad, en todas sus formas, es clave. No solo la de género, sino también la intergeneracional, como lo hemos discutido en Cambridge. La inclusión de jóvenes y personas mayores fortalece la toma de decisiones, evita el good thinking, reduce riesgos y permite aprovechar oportunidades de negocio en el momento adecuado.

El género es solo uno de los elementos que enriquecen esta diversidad de miradas.

En los últimos años, hemos visto avances en la inclusión de mujeres en directorios y altos cargos, pero aún hay grandes desafíos. En un horizonte de cinco años, ¿cuáles crees que son las barreras más difíciles de derribar para el liderazgo femenino?

Nos quedan cinco años para alcanzar las metas de los ODS, al 2030. Aunque el sector público avanza con normativas y leyes en proceso, el sector privado tiene hoy la mayor capacidad de acción. Las empresas están cambiando su mirada y se han convertido en grandes movilizadoras del cambio.

Uno de los principales desafíos sigue siendo la inclusión de mujeres en la fuerza laboral, pero también el sostenimiento de su participación a lo largo del tiempo. Con los cambios en tasas de natalidad y legislaciones sobre pensiones, debemos preguntarnos cómo evitar que las mujeres de 50 años queden fuera del mercado laboral. El techo de cristal ha comenzado a resquebrajarse, pero ahora el desafío es garantizar que no salgan, sino que permanezcan y continúen liderando.

Hemos hablado mucho de empoderamiento, pero ahora es fundamental centrarnos en el sostenimiento. En Cambridge, por ejemplo, solo el 27% de la participación es femenina. Muchas mujeres no buscan ser CEO o emprendedoras porque no cuentan con redes de apoyo suficientes. Factores como la carga doméstica y la falta de corresponsabilidad siguen siendo barreras para el liderazgo femenino.

Eso requiere un cambio cultural profundo. Aún persisten ideas tradicionales sobre el rol de la mujer en el hogar. ¿Qué pueden hacer las empresas para acelerar este cambio?

En el marco de los ODS, la alianza (ODS 17) es clave para avanzar en otros objetivos. Las empresas deben ir más allá de sus oficinas: acercarse a universidades e institutos, convocar y enamorar a futuras profesionales, mostrarles las oportunidades reales.

A largo plazo, el cambio está en la mentalidad (mindset). Podemos capacitar y estructurar espacios, pero si no cambiamos la mentalidad desde la educación, el impacto será limitado. Desde los colegios, debemos enseñar que las mujeres trabajan y lideran. Un ejemplo simple: en algunos colegios, la «room mother» (delegada de curso) ahora se llama «room parent», enfatizando que es una responsabilidad compartida. Pequeños cambios como este generan un gran impacto.

Humanizar la IA

Hablemos de tecnología. La inteligencia artificial y la automatización están transformando el mercado laboral. ¿Qué oportunidades y desafíos ves para las mujeres en este contexto?

Las mujeres tienen habilidades de relación y empatía que las posicionan favorablemente en este entorno. La inteligencia artificial es una herramienta poderosa, pero debemos humanizarla. En Cambridge, promovemos que la IA complemente la toma de decisiones sin reemplazar el juicio humano. El liderazgo femenino puede aportar esta mirada, asegurando que la tecnología sirva a las personas

Tenemos un mundo cambiante, que nos implica adaptarnos cada vez más rápido. Entonces, ¿cómo hoy ponemos lo humano para ir evolucionando y adaptando? Yo creo que ahí es donde tenemos que empezar a poner más el foco.

¿Y cómo debería ser el líder que encauce estos cambios que estamos hablando? 

Creo que los líderes que hoy necesitamos, y que  ha sido tema de varias conversaciones, es el que sea capaz de generar autoconocimiento, de decir no lo sé todo. Un líder con autoconocimiento, dispuesto a aprender y a rodearse de gente que lo cuestione. Antes, los líderes parecían omnipotentes, hoy deben ser abiertos, generosos y colaborativos. La academia también debe adaptarse: no solo entregar información, sino fomentar el aprendizaje a través de experiencias y redes de apoyo.

Sillicon FEN

Cambridge está alojado en Sillicon FEN, que es el Sillicon Valley europeo, ¿hay alguna estrategia innovadora que estén mirando desde allá cómo para traer a Chile o qué debiésemos implementar para apurar el ajuste de brechas en género y otros aspectos en las empresas?

Tenemos la oportunidad de recibir profesores varias veces durante el año, nos estamos cuestionando siempre el modelo de negocio para ponernos en perspectiva lo que está pasando con el entorno. Cambridge nos entrega muchos elementos que tienen que ver con la flexibilidad de poner la innovación de la mano de la humanización, de la capacidad de las personas de trabajar con la tecnología.

El año pasado, el sector empresarial se volcó al cumplimiento, cuando habíamos logrado avanzar a mejores prácticas, perdimos un poco el foco del largo plazo. Cambridge trata de ayudar entregando ciertas metodologías, oportunidades y experiencias para mirar hacia afuera y aprender, que donde estemos hay una oportunidad de crecer, de expandir.

Finalmente, en un mundo dividido entre el enfoque regulador de Estados Unidos y las mejores prácticas de Reino Unido, ¿hacia dónde crees que se inclina Chile?

Chile debe tomar lo mejor de ambos modelos según su madurez empresarial y sector productivo. La regulación europea nos impactará como país exportador, por lo que debemos prepararnos. Al mismo tiempo, debemos aprovechar oportunidades en la región, fortaleciendo la innovación y la inteligencia colectiva.

Hemos construido mucho, más allá que si nos cortan la E, la S, la G, que antes era R, S, E, da lo mismo. Hemos cambiado la forma de hacer ciertas cosas, y eso es lo positivo. Independiente que nos saquen recursos para hacer una actividad de diversidad, hoy sí nos hacemos preguntas distintas, y eso no lo van a quitar.

Con un entorno tan cambiante, la invitación es a preguntarnos ¿cómo vamos evolucionando profesionalmente? ¿Cómo somos mejores líderes para generar mejores empresas? Y la sostenibilidad va a estar siempre dada por esa mirada. Chile es un país que está lleno de innovación, de recursos, muy vulnerable a muchas cosas, muy sensible a tomar decisiones externas, pero donde hay un tremendo capital humano, un capital de inteligencia colectiva.

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