- La trampa del silencio Directores diversos están presentes pero no son escuchados. También hay una autocensura por temor a confirmar estereotipos. Otro riesgo es que quedan aislados en comités no estratégicos (i.e. ¿cuántas mujeres integran comités de sostenibilidad vs cuántas integran comités de auditoria o de inversiones?)
- La trampa de la especialización Directores diversos terminan limitados a temas «propios» (ESG, RRHH) . Se pierden perspectivas valiosas en decisiones estratégicas
- La trampa de la adaptación forzada También ha una enorme presión por «encajar» en la cultura existente Se pierde el valor de la perspectiva diferente. De esta forma se reproduce el pensamiento grupal que se buscaba evitar.
Y en este contexto, propone 7 preguntas que se deben hacer los CEO:
- ¿Cuántas de las propuestas de directores diversos se han implementado en el último año?
- ¿Qué porcentaje del tiempo hablan los directores diversos en reuniones versus el resto?
- ¿Cómo se distribuyen las responsabilidades estratégicas entre diferentes grupos?
- ¿Existen patrones en quiénes son interrumpidos durante las discusiones?
- ¿Cómo medimos la inclusión más allá de los números?
- ¿Qué señales sutiles de exclusión podríamos estar pasando por alto?
- ¿Cómo aseguramos que las perspectivas diversas influyan realmente en las decisiones?