El desarrollo que vale la pena: ética, territorio y movilidad social
Hablar de ética en desarrollo implica reconocer que no todo lo técnicamente posible, innovador o rentable es necesariamente deseable. La innovación —incluida la inteligencia artificial— no es neutra: amplifica decisiones, acelera impactos y redistribuye poder. Sin un marco ético claro, puede profundizar desigualdades existentes, consolidar sesgos territoriales o transformar a comunidades completas en meros espacios de experimentación sin retorno social.
Por:
María Ignacia García