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13/04

«Greenhushing»: mejor que nadie se entere

"Independiente del debate político, no cabe duda que las empresas seguirán integrando la sostenibilidad en sus operaciones porque se ha reconocido que es un riesgo real que debe ser abordado. Sin embargo, es posible que ahora lo hagan en la clandestinidad, ya que cada día se percibe como más riesgoso exhibir o presumir de grandes iniciativas sostenibles".

En la actualidad, muchas empresas optan por evitar hablar o destacar sus avances en materia de sostenibilidad. Una de las principales razones detrás de esta actitud es el temor a ser acusado de «greenwashing», una práctica que puede dañar la reputación de la empresa. En consecuencia, nadie quiere enfrentar tales acusaciones, especialmente si están haciendo esfuerzos genuinos en esta dirección.

Recientemente, la salida de JPMorgan del Climate Action 100+, el mayor grupo de inversores creado para luchar contra el cambio climático, ha generado especulaciones. ¿Se retiró porque no está realmente comprometida con los objetivos centrales de estas alianzas o porque no desea verse asociado con grupos que están siendo ferozmente criticados?

Durante el último año, las inversiones sostenibles en Estados Unidos han sido objeto de un intenso debate, enfrentando críticas que van desde acusaciones de engaño e ineficacia hasta la sugerencia de una ley que contempla penas de cárcel por adoptar criterios ESG (ambientales, sociales y de gobernanza). Aunque los tres diputados republicanos que promueven esta ley reconocen que parte de su propuesta busca provocar, lo cierto es que el debate se ha politizado. En momentos de elecciones, este tema se convierte en un punto focal de las campañas políticas. Numerosos medios estadounidenses están cuestionando qué impacto tendría una eventual victoria de Donald Trump en las elecciones en el panorama de las inversiones sostenibles.

Independiente del debate político, no cabe duda que las empresas seguirán integrando la sostenibilidad en sus operaciones porque se ha reconocido que es un riesgo real que debe ser abordado. Sin embargo, es posible que ahora lo hagan en la clandestinidad, ya que cada día se percibe como más riesgoso exhibir o presumir de grandes iniciativas sostenibles.

Desde nuestro rol como cliente o inversionista es crucial adoptar una postura equilibrada en este tema. Por un lado, debemos ser impacientes para impulsar la implementación de prácticas sostenibles que son beneficiosas para todos. Sin embargo, por otro lado, también debemos ser pacientes con las distintas industrias, que enfrentan sus propias complejidades durante la transición hacia una producción más sostenible. Satanizar industrias y juzgar cada paso puede llevarnos a obtener menos acción y, paradójicamente, puede aumentar el temor de las empresas a abordar estos desafíos. Y si perseguimos la
perfección, seguiremos presenciando debates estancados. Apoyar las causas medioambientales no implica despreciar al ser humano ni demonizar la industria del carbón. Hay un amplio espectro de posiciones, desde el extremo de rechazar totalmente hasta el de respaldar plenamente, cada uno conforme a sus propios principios y valores.