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13/06

El impacto de la T-MAS en Chile

Su implementación no está exenta de desafíos. Requiere capacidades internas en las empresas, mejores datos, formación y sobre todo un ecosistema que valore la transparencia y la coherencia entre lo que se comunica y lo que se ejecuta. Pero el camino ya está trazado, y Chile tiene una base sólida sobre la que avanzar, gracias a normas como la NCG 461 y 519 de la CMF.

En un escenario económico global cada vez más determinado por la sostenibilidad, Chile tiene la oportunidad de posicionarse como un referente en América Latina para la atracción de capitales verdes. El desarrollo de la Taxonomía de Actividades Económicas Medioambientalmente Sostenibles (T-MAS) viene a cambiarlo todo en términos de reporte de datos.

Impulsada desde 2021 por el Ministerio de Hacienda, la T-MAS busca establecer un lenguaje técnico común que defina qué actividades pueden considerarse realmente sostenibles.

Contar con una herramienta homologable y robusta, podría transformar la manera en que se evalúan y financian los proyectos en Chile, impulsando un flujo de capital estratégico, comprometido y de largo plazo. Se trata de inversionistas que valoran no solo la rentabilidad, sino que también el impacto social y ambiental de sus decisiones.

La Taxonomía Verde no será una obligación legal, al menos por ahora. Pero su adopción voluntaria abre puertas relevantes, ya que profesionaliza el ecosistema de finanzas sostenibles, otorga certezas a los mercados, y evita el greenwashing, al permitir reportar en base a criterios técnicos claros.

Su implementación no está exenta de desafíos. Requiere capacidades internas en las empresas, mejores datos, formación y sobre todo un ecosistema que valore la transparencia y la coherencia entre lo que se comunica y lo que se ejecuta. Pero el camino ya está trazado, y Chile tiene una base sólida sobre la que avanzar, gracias a normas como la NCG 461 y 519 de la CMF.

Esta política pública ha sido desarrollada con consenso político, iniciando bajo el segundo gobierno de Sebastián Piñera y culminando con el liderazgo del actual gobierno de Gabriel Boric. En un contexto de alta polarización y debate ideológico, la T-MAS es un ejemplo de política pública transversal, basada en datos, cooperación internacional y visión de largo plazo.

Para una economía como la chilena, abierta, exportadora y en búsqueda constante de inversión extranjera, contar con este tipo de herramientas es una ventaja competitiva. No se trata solo de cumplir con estándares, sino de posicionarse como un destino atractivo y confiable para capitales responsables que buscan generar valor más allá de lo financiero.

Chile tiene los recursos, la institucionalidad y el talento para liderar esta transformación. La T-MAS puede ser la llave que abra las puertas a una nueva etapa de desarrollo sostenible, basada en la confianza, la coherencia y la inversión sostenible