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02/03

El informe de McKinsey que pone en alerta la productividad de América Latina

El documento sostiene que con una población que envejece y mayores presiones fiscales, dejan sin margen el postergar decisiones. El desafío no es solo adaptarse, sino liderar. Sectores como manufactura de próxima generación, baterías, servicios digitales y agroindustria pueden convertirse en motores de productividad si logran escalar inversión, tecnología y talento.

América Latina enfrenta un punto de inflexión económico. Así lo plantea el informe «El momento es ahora: una oportunidad para América Latina de mejorar su productividad», que advierte que la región necesita acelerar su productividad si quiere evitar una pérdida sostenida de relevancia en la economía global.

En los últimos 25 años, el crecimiento anual promedio de la región fue de 2,3%, por debajo del promedio mundial de 3 %. En la última década, la cifra cayó aún más, con apenas 1,2% anual. Economías comparables hace un cuarto de siglo, como Polonia, Turquía o Malasia, crecieron casi el doble.

El problema estructural, según el análisis, es la baja inversión. El capital adicional por trabajador aportó solo 0,9 puntos porcentuales al crecimiento de la productividad en los últimos 25 años, la mitad que en economías similares. Y el motor demográfico que sostuvo el crecimiento en décadas anteriores comienza a desacelerarse.

Para el mundo empresarial, el mensaje es claro: el crecimiento futuro no vendrá por inercia. Dependerá de decisiones estratégicas de inversión, innovación y posicionamiento sectorial.

 

Tres ejes para reactivar el crecimiento

El informe identifica tres grandes temas que podrían catalizar una nueva ola de crecimiento:

  • Revitalizar la base industrial, aprovechando el nearshoring, la manufactura avanzada y la transición energética.
  • Prosperar en la era digital, impulsando servicios tecnológicos y centros de datos.
  • Capitalizar los recursos naturales, especialmente en agroindustria, minerales críticos, petróleo y gas.

En conjunto, estos tres ejes podrían permitir que América Latina eleve su PIB desde US$6,2 billones en 2023 hasta entre US$8,9 y US$10,3 billones en 2040, entre 20% y 40% por sobre las proyecciones actuales. En el escenario más dinámico, la productividad podría crecer hasta 2,6% anual.

La reconfiguración de cadenas de suministro, la transición verde y la digitalización acelerada están redibujando el mapa productivo mundial. La región cuenta con ventajas relevantes: energía renovable competitiva, reservas de litio y cobre, capacidad agroalimentaria y cercanía geográfica con Estados Unidos.

Sin embargo, el potencial no se traduce automáticamente en crecimiento.

Cuatro aceleradores para el sector privado
  • El informe subraya cuatro factores habilitantes clave:
  • Mayor inversión y mejor asignación de capital.
  • Fortalecimiento del comercio intrarregional.
  • Modernización regulatoria.
  • Desarrollo acelerado de capital humano.

La brecha de talento en áreas como inteligencia artificial, manufactura avanzada y digitalización puede transformarse en un cuello de botella si no se aborda con alianzas público-privadas y programas de capacitación masiva.

Además, el entorno geopolítico, marcado por tensiones comerciales y mayor énfasis en friendshoring y nearshoring, abre una ventana estratégica que podría no ser permanente.

 

Una oportunidad con fecha

El informe sostiene que América Latina ha sido vista durante décadas como una región de potencial desaprovechado. Hoy, con una población que envejece y mayores presiones fiscales, el margen para postergar decisiones se reduce.

Para el mundo empresarial, el desafío no es solo adaptarse, sino liderar. Sectores como manufactura de próxima generación, baterías, servicios digitales y agroindustria pueden convertirse en motores de productividad si logran escalar inversión, tecnología y talento.

¿Conclusión?  La próxima década definirá si la región consolida su lugar en la nueva economía global o continúa creciendo por debajo de su potencial.

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