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El legado de la COP30 y por qué es importante para el año 2026

Los resultados de la COP30 no son un punto final, sino un paso más a la discusión sobre acción climática. Los temas que quedaron pendientes y los que se consolidaron en Belém definirán la intensidad de los próximos encuentros, como la Conferencia Global de Eliminación de Fósiles en Colombia (Abril 2026) y la COP31 en Turquía (Noviembre 2026).

La Conferencia de Cambio Climático de Naciones Unidas (COP30) en Belém do Pará (Brasil) fue un evento de doble trascendencia estratégica. Por un lado, conmemoró una efeméride crucial: el décimo aniversario del Acuerdo de París, poniendo el foco en la urgencia de su implementación. Por el otro, al devolver la presidencia de la COP a América Latina bajo el liderazgo de Brasil, la región asume el liderazgo de las discusiones climáticas para el próximo año. Esta posición es una oportunidad invaluable para instalar con determinación las necesidades, los desafíos y las prioridades de nuestra región en la agenda de la acción global.

La Importancia de la COP30: más allá de la frustración

En un mundo marcado por una geopolítica internacional compleja , como la que marcó el año 2025, atravesada por guerras, tensiones comerciales , y la volatilidad que generan los cambios de gobierno y la salida de EE.UU del Acuerdo de París. Sostener un espacio de diálogo y colaboración como la COP es, en sí mismo, un acto de resiliencia y una apuesta política clave. Debemos seguir defendiendo estos espacios que se crearon hace 30 años precisamente para enfrentar un desafío crucial: el cambio climático. Hoy, ante posturas negacionistas que buscan cuestionar su relevancia, resulta más urgente que nunca proteger estos espacios de entendimiento ganados.

Por otra parte, si la COP se observa como una foto de un momento puntual, de una conferencia particular, la sensación de frustración es casi inevitable. Sin embargo, si la entendemos como una película o una serie de 30 episodios, se hace evidente el progreso. Reconocer esta evolución no es autocomplacencia, sino una perspectiva necesaria para reconocer avances y, con base en ellos, seguir presionando por una ambición mayor.

Además, la presidencia de Brasil en la COP30 ofrece una oportunidad de liderazgo clave para América Latina. Es el momento de volver a poner las necesidades de nuestra región, desde la Amazonía hasta los desafíos hídricos, en la mesa de Naciones Unidas. No vale la pena desaprovechar esta oportunidad solo porque las COP no resultan como esperamos.

La COP avanza lento pero los actores no estatales se mueven a otra velocidad

Mientras las negociaciones intergubernamentales pueden parecer lentas, el sector privado y los actores no estatales demuestran un avance constante:

  1. La inversión en acción climática avanza:El flujo de dinero hacia la lucha contra el cambio climático alcanzó en 2023 su techo histórico: US$1,9 billones. Esta cifra, la más alta jamás registrada en financiamiento climático global, es una señal inequívoca de que, por primera vez, el capital se mueve a una velocidad compatible con escenarios de transformación estructural. Sin embargo, el dinero crece, pero no con la rapidez suficiente; avanza en direcciones desiguales; y se concentra de forma deficiente, sin llegar a las zonas donde el impacto y la urgencia son mayores (informe Global Landscape of Climate Finance 2025, de Climate Policy Initiative)
  2. El rol de los Bancos Multilaterales se posiciona: Las instituciones financieras están aumentando su compromiso. El Grupo BID, por ejemplo, invertirá US$ 6 mil millones para 2030, y CAF, US$ 40 mil millones hasta 2030, incluyendo créditos y asistencia técnica para «Pymes Verdes» en países como Chile y Perú. Esto se complementa con un nuevo mecanismo conjunto de canje de deuda por resiliencia climática entre BID, CAF y CDB.
  3. La transición energética es un hecho:La transición energética ha alcanzado un punto de inflexión donde la energía limpia es 90% más barata y las inversiones en ella ya superan a las de los combustibles fósiles (UNFCCC, 2025)
 ¿Vaso medio lleno o medio vacío?

Les propongo hacer un balance que puede dividirse entre el vaso medio vacío (lo pendiente) y el vaso medio lleno (los avances concretos).

El vaso medio vacío:

  • Combustibles Fósiles:Belém fue catalogada como la «COP de la verdad», pero su resultado central en mitigación fue la ausencia de una mención a la «eliminación gradual» (phase-out) de los combustibles fósiles. En su lugar, se acordó una «Hoja de Ruta» voluntaria. Esto subraya la resistencia de los intereses petroleros, aunque el debate sigue abierto con iniciativas como el Tratado de No Proliferación de Combustibles Fósiles (impulsado por Colombia).
  • Financiamiento:Aunque se fijó la «Meta Baku» de US$ 1.3 billones de dólares anuales para 2035, el acuerdo en 2025 solo logró asegurar $300 mil millones de dólares anuales, dejando una brecha significativa. Esto implica mayores expectativas en la inversión y el financiamiento privado para alinear los flujos de capital con el Acuerdo de París.

El vaso medio lleno:

  • Transición Justa:La COP amazónica impulsó la creación del Programa de Trabajo de Transición Justa y el Belém Action Mechanism (BAM). Esto consolida la necesidad de alinear la acción climática con los derechos humanos, los derechos laborales y la inclusión. Gran victoria de la sociedad civil, que por primera vez logró que este tema entre en agenda.
  • Adaptación:Se lograron aprobar 59 de 100 KPI para el Objetivo Mundial de Adaptación. Además, se acordó «triplicar» los fondos de adaptación para 2035 (aunque no para 2030, como se esperaba), y se lanzó el Tropical Forests Forever Facility (TFFF). Este resultado pone la adaptación firmemente en la agenda del sector privado, enfocándolo en riesgos físicos, medición y reporte.
Lo que deberían seguir las empresas en 2026

El sector privado deberá poner atención a dos temas emergentes que se consolidan como imperativos en las próximas discusiones:

  1. Comercio y Carbono:Se inició un “diálogo” de 3 años sobre clima y comercio, buscando regular mecanismos como el Ajuste Fronterizo de Carbono (CBAM) de la Unión Europea. Para las empresas, esto convierte la descarbonización de la cadena de valor en un imperativo comercial, no solo ambiental. Esto genera oportunidades de diferenciación para los líderes en sostenibilidad.
  2. Minerales Críticos y Transición Justa:El debate sobre los minerales críticos se posicionó con fuerza. La clave es asegurar que la extracción y procesamiento de estos recursos, esenciales para la transición energética, se realice con una estricta consideración de los derechos humanos, derechos laborales e inclusión, temas que serán cada vez más auditados por los mercados globales.

Los resultados de la COP30 no son un punto final, sino un paso más a la discusión sobre acción climática. Los temas que quedaron pendientes y los que se consolidaron en Belém definirán la intensidad de los próximos encuentros, como la Conferencia Global de Eliminación de Fósiles en Colombia (Abril 2026) y la COP31 en Turquía (Noviembre 2026). El sector privado ya no puede limitarse a observar las negociaciones intergubernamentales. 2026 será el año en que las empresas deberán transformar los acuerdos de Belém en planes concretos de mitigación, adaptación y justicia social, o arriesgarse a quedar fuera de los nuevos flujos de capital y comercio global.

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