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El potencial impacto de los riesgos climáticos físicos en el PIB mundial

Según S&P Global, el cambio climático puede convertirse en una fuente cada vez mayor de shocks de oferta para la economía mundial, más aún si no se intensifica la adaptación y resiliencia. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) señala que el déficit en inversiones en adaptación y resiliencia oscila entre US$ 194 mil millones y US$ 366 mil millones al año, equivalente a el 0,6% y el 1% del PIB de los países en desarrollo.

S&P Global Ratings examinó la «exposición potencial» de 137 países a pérdidas económicas causadas por los impactos físicos del cambio climático. Mapeó la exposición de la producción económica y la población a siete amenazas utilizando tasas históricas promedio de pérdidas asociadas con este fenómeno y usando evaluaciones económicas e institucionales para evaluar la preparación de los países para adaptarse y recuperarse de esos eventos.

¿Conclusión? Si el calentamiento global no se mantiene «muy» por debajo de los 2ºC, se podría perder el 4,4% del PIB mundial. Esto es al menos un tercio mayor que en el escenario del Acuerdo de París, donde encontramos que el 3,2% del PIB global puede estar en riesgo anualmente. El PIB en riesgo aumenta al 5,1% en un escenario de mitigación limitada, donde las emisiones son altas. A modo de contexto, la Red para Ecologizar el Sistema Financiero  estima que los costos acumulativos de los riesgos climáticos físicos agudos (olas de calor, inundaciones de ríos, ciclones y sequías) suman hasta el 8% del PIB mundial para 2050 bajo sus políticas actuales. Escenario: equivalente a un aumento de temperatura de aproximadamente 3 C o más para 2100. Este es el escenario más cercano al escenario de transición lenta», sentencia .

Según el documento el sur de Asia enfrenta pérdidas económicas potenciales tres veces mayores que el promedio mundial, con alrededor del 12% del PIB en riesgo anualmente para 2050 en un escenario de transición lenta , sin adaptación. Le siguen África subsahariana, Oriente Medio y África del Norte (MENA), cada uno con un 8% del PIB en riesgo. Europa y América del Norte parecen menos expuestas, con alrededor del 2% del PIB en riesgo.

 

Estas especificidades geográficas también se reflejan en los grupos de ingresos de los países. «Los países de ingresos bajos y medianos bajos ya enfrentan temperaturas promedio más altas y más extremos climáticos que sus pares de ingresos medianos altos y altos. También se enfrentarán a una mayor proporción de daños relacionados con el riesgo climático físico: alrededor del 12% del PIB en riesgo anualmente, 4,4 veces más que sus pares más ricos», sentencia.

Y advierte que de 1992 a 2022, la tendencia de crecimiento de las pérdidas aseguradas anuales por desastres naturales promedió entre el 5% y el 7% anual y los fenómenos climáticos más severos representaron la mayoría de las pérdidas aseguradas, según Swiss Re. Para 2030, si no se intensifica la mitigación, el número de desastres podría ser un 40% mayor que en 2015, con 250 eventos por año, afirma la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres en un informe de 2022.

El estudio dice que «los impactos serán heterogéneos». En investigaciones anteriores, S&P Global Ratings encontró que los países de ingresos bajos y medios son los más vulnerables, los menos preparados para adaptarse y requieren las mayores cantidades de inversión para desarrollar resiliencia a los riesgos climáticos físicos. «Casi la mitad de la población mundial vivirá en áreas que son altamente vulnerables al cambio climático para 2050 (el doble de lo que es hoy), lo que reforzará aún más la necesidad de adaptación, como se indica en un informe de 2022 del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC)», sentencia.

Barreras de adaptación

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) señala que  la proporción de países en desarrollo que han adoptado al menos un plan, estrategia o política nacional de adaptación ha aumentado a más del 80%, mientras que la cantidad de financiamiento público internacional que fluye a esos países ha disminuido (un 15% en 2021).  Advierte que las inversiones en adaptación y resiliencia también están por detrás de lo necesario. El déficit va  entre US$ 194 mil y US$ 366 mil millones  al año, o entre el 0,6% y el 1% del PIB de los países en desarrollo.

Siete peligros

Los siete peligros climáticos que utiliza la investigación son calor extremo, inundaciones fluviales, inundaciones pluviales, aumento del nivel del mar, estrés hídrico, incendios forestales y tormentas (ciclones, huracanes y tifones). «El cambio climático perturbará cada vez más la actividad económica, principalmente por el lado de la oferta. La agricultura está relativamente más expuesta a condiciones climáticas extremas debido a su impacto directo», sentencia.

 

El PIB en riesgo representa la proporción que podría perderse anualmente debido a una alta exposición a los riesgos climáticos físicos, en ausencia de adaptación, sin tener en cuenta los cambios en la geografía y la estructura económicas y asumiendo que todos los peligros ocurren cada año. La preparación proporciona una imagen relativa de la capacidad de los países para evitar y responder a algunas de estas pérdidas en función de su fortaleza económica e institucional. La preparación va del 1 al 6, donde un número mayor indica una menor capacidad de adaptación. Escenario de emisiones moderadas a altas. Fuentes: S&P Global Ratings, S&P Global Sustainable1 (2023)

«Las olas de calor perjudican la productividad de las personas que trabajan al aire libre, mientras que el estrés hídrico reduce la producción agrícola y energética. Las pérdidas a largo plazo se manifiestan en daños al capital y a la salud, así como en vidas perdidas. Los acontecimientos agudos también pueden afectar la demanda a través de la destrucción de la riqueza, como cuando los activos físicos, como las casas, se destruyen y no están cubiertos por el seguro», señala el documento.

Históricamente, la relación entre el crecimiento del PIB y la temperatura no ha sido lineal, lo que implica que el aumento marginal de la temperatura es más costoso cuanto mayor sea el punto de partida de la temperatura. En el futuro, es probable que el cambio climático sea no lineal una vez que se alcance una serie de puntos de inflexión, pero otras no linealidades pueden surgir de la interacción de los peligros climáticos:

  • Los peligros climáticos pueden agravarse entre sí, lo que significa que provocan mayores impactos porque ocurren al mismo tiempo o de forma consecutiva. Por ejemplo, las sequías aumentan la probabilidad de que lluvias torrenciales poco después provoquen inundaciones.
  • Pueden agravar el impacto de debilidades económicas anteriores y amplificar las crisis. Por ejemplo, la disminución del crecimiento del PIB asociada con el aumento de la temperatura parece ser mayor cuando el crecimiento del PIB ya es bajo. La amplificación de los impactos de esta manera se observó en México cuando los huracanes agravaron los efectos del COVID-19.
  • Pueden desencadenar dinámicas sistémicas más amplias en el espacio natural o socioeconómico, como interrupciones en las cadenas de suministro, oscilaciones de los precios de las materias primas, migraciones y/o conflictos. Un informe de 2023 del Fondo Monetario Internacional (FMI) sugiere que el cambio climático exacerba tanto la intensidad de los conflictos como el desplazamiento interno en los estados frágiles.

 

Hacer frente

Según el informe las economías con menos recursos y menor cobertura de seguro tardan más tiempo en recuperarse. Señala que «generar la adaptación y resiliencia a los peligros climáticos es más difícil cuando las instituciones son débiles y las economías tienen menos recursos. La incertidumbre política y la volatilidad macroeconómica asociada con la debilidad institucional limitan la capacidad de los países para adaptarse a los riesgos en general, mientras que los mercados laborales y de productos menos flexibles hacen que sea más difícil preparar o reubicar la producción después de una crisis».

Datos y enfoque
«Los escenarios presentados en este documento brindan una nueva perspectiva sobre la exposición potencial y la preparación de diferentes países a diferentes tipos de riesgo climático», dice S&P al admitir que «tendrán diferentes niveles de protección para absorber los impactos de los riesgos climáticos físicos. Además, existe incertidumbre sobre las futuras respuestas políticas que los gobiernos podrían adoptar para gestionar y adaptarse a esos riesgos».

Sostiene también que  «los riesgos climáticos físicos probablemente se vuelvan más materiales en nuestro análisis de calificación soberana con el tiempo.Pueden ser tanto una fuente de pérdidas económicas como un posible lastre para los presupuestos fiscales a medida que aumentan las necesidades de recuperación y adaptación. A medida que los riesgos crónicos y agudos se vuelvan más frecuentes y graves, se dispondrá de mejores datos y probablemente disminuirá la incertidumbre sobre la materialización de los impactos».

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