“El plástico biodegradable es siempre mejor que el convencional”
Se ha construido la idea de que cualquier alternativa etiquetada como “biodegradable” es automáticamente mejor. Realidad: Si no existe infraestructura industrial para procesarlos adecuadamente, su impacto ambiental puede ser igual o peor al del plástico tradicional. La sostenibilidad no depende solo del material, sino de la gestión de residuos, el ciclo de vida y la reducción del consumo general de plásticos.