ESGLIVE
25/10

«El principal desafío empresarial en términos de biodiversidad, es que sea un tema tan importante como finanzas o el consumidor»

El director del Centro de Sustentabilidad Empresarial de la Facultad de Economía y Negocios de la UDD, Roberto Ponce, advierte que se trata de un recurso estratégico clave, y para algunas industrias, vital. En este ESGLIVE habla de la COP16, de la importancia y urgencias para el mundo corporativo.

Roberto Ponce Oliva, es PHD en Ciencia y Gestión del Cambio Climático Economía del Cambio Climático de Ca’foscari University, en Italia. Hoy es el director del Centro de Sustentabilidad Empresarial de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad del Desarrollo.

Lleva años rabajando en temas de biodiversidad y en este ESGLIVE habla de los alcances que podría tener la COP 16 que se realiza hasta el 1 de noviembre en Cali, Colombia. ¿Qué se espera de esa cumbre? «Mucho», dice al reconocer que «las expectativas están súper altas».

El 28 y 29, junto a Acción Empresas, presentará allá, los avances del diseño del Plan de Acción Empresarial en Biodiversidad, que se está llevando  a cabo junto al Ministerio de Medio Ambiente.

Cree que el sector privado es un actor clave «para que pase lo que tiene que pasar» en temas de biodiversidad. «Existen estimaciones que se requieren US$200 billones al año para revertir la pérdida. Entonces la pregunta es ¿de dónde va a salir esa plata? Probablemente del sector privado», precisa.  Y, desde su perspectiva, el sector financiero jugará un rol clave. Los  portafolios de inversión son, finalmente, «los que van a mover la aguja en términos de biodiversidad», acota.

Partamos por lo básico, ¿qué es la COP 16?

Existen las COP de cambio climático y de Biodiversidad, y son las Conference of the Parties. En dónde se juntan los distintos países a negociar los acuerdos que se van a adoptar tanto en cambio climático como en biodiversidad. Es uno de los órganos resolutivos donde se toman los compromisos que después deben ser ratificados por los países.

 ¿Por qué hay una COP de biodiversidad y otra de cambio climático?

En algún minuto se toma la decisión de separar los temas en el entendido que pudiese facilitar las negociaciones. O sea, imagínate toda la serie de compromisos que implica hablar de emisiones de gases de efecto invernadero, financiamiento climático, etcétera. Y si a eso le sumamos, que al mismo tiempo estamos discutiendo aspectos de biodiversidad, que son mucho más complejos, probablemente no habríamos logrado avanzar en ninguno de los dos temas.

Se tomó la decisión de separarlas y que fueran por caminos paralelos, porque la COP de biodiversidad reconoce aspectos de cambio climático y viceversa. Entonces, si bien son separadas, están interconectadas y los objetivos también están relacionados, porque lo que pasa con el clima afecta a la biodiversidad y al revés. Fue una decisión que en su minuto funcionó muy bien. No sé si es buena idea mantenerlas separadas para lo que viene. Dada la cantidad de compromisos que se están adquiriendo, se empiezan a traslapar.

¿Comunicacionalmente pareciera que la COP de diversidad es como la hermana chica de la otra?

Las COP de cambio climático tienen mucha mayor cobertura, primera cosa. Segundo, Son temas mucho más fáciles de comunicar. Y tercero, el cambio climático es más fácil de entender porque todo se reduce a emisiones de gases con efecto invernadero. Eso facilita que una tenga mayor cobertura y que uno tenga más conocimiento. En cambio, la COP de biodiversidad, uno tendería a pensar que es más técnica.

¿Debiesen tender a fusionarse?

Cuando uno ve las sinergias que existen en los aspectos climáticos y  de biodiversidad, uno debiese esperar que, no sé si se fusionen, pero al menos se reconozcan los compromisos de una dentro de la otra de forma más explícita. Hacer más explícito que a lo mejor es una sola gran COP que  tiene dos divisiones, dos dimensiones, lo que podría facilitar, incluso, las negociaciones llegado el minuto.

Estrategias empresariales

¿Qué se espera de esta COP?

Se espera mucho. Las expectativas están súper altas por varias cosas. La primera es que esta es la primera COP que se desarrolla después de la adopción del marco global de biodiversidad como en Monterrey, eso es lo primero. Entonces, es la primera desde que ya existe un marco en el cual todos se comprometieron a ciertas acciones y esta es la primera pasada de cuentas si los países están cumpliendo o no  con el objetivo de detener y revertir la pérdida de diversidad.

Lo segundo, por qué es importante esta COP, bueno porque se hace en Latinoamérica, en una zona que es mega diversa, o sea, no solamente tiene diversidad, sino que es mega diversa. Eso implica que tiene la mayor cantidad de especies por metro cuadrado del mundo. Entonces, eso genera que las expectativas estén súper altas en cuanto a lo que se pueda lograr.

Y concretamente, ¿qué podría pasar?

Hay varias cosas. En particular, de lo que yo estoy más cerca, que es el sector privado y en particular con la meta 15, se esperan anuncios concretos de cómo las empresas van a avanzar hacia la protección de la biodiversidad. Hay varias iniciativas que se están desarrollando, yo particularmente participo en una en Chile, pero hay distintos países que están avanzando hacia la generación de estrategias empresariales de biodiversidad.

Hace 10 años pensar en Biodiversidad y empresa en una sola frase, no se le habría ocurrido a nadie. Pero existe una preocupación genuina del sector privado por avanzar y abordar estos temas, así como en su minuto se abordó el tema del cambio climático.

¿Incorporar la biodiversidad sería como una mirada 4.0 de la sostenibilidad empresarial?

La naturaleza es un aspecto súper importante en términos estratégicos para las empresas, sobre todo en países como el nuestro,  si bien no somos tan mega diversos como puede ser Perú, Colombia o Brasil, cualquier actividad productiva o tiene o genera o tiene impactos o   dependencia de la naturaleza.

En el marco de esta meta 15, existe el compromiso que el sector privado reconozca y divulgue información con respecto a los impactos de dependencia. Y eso es por que la biodiversidad es un recurso estratégico como cualquier otro. Para ciertas industrias, que no exista biodiversidad, implica que el negocio no pueda seguir funcionando. Piensa en la industria del vino, por ejemplo. Si no existe biodiversidad, existe un efecto sobre la polinización y probablemente la calidad de los vinos que se producen no va a ser la mismo. Eso la empresa lo tiene que empezar a reconocer.

¿Existe ese nivel de conciencia hoy en el empresariado chileno?

Creo que sí, podrán criticar que es poco, que es mucho, esa es otra discusión, pero yo creo que el nivel de conciencia, de preocupación por estos temas es genuino. De hecho participo en un proyecto, con Acción Empresas, sobre una Política Nacional Empresarial de Biodiversidad y ahí están las empresas más grandes de Chile preocupadas de este tema, de cómo van a generar la información, cómo la van a reportar y, básicamente, cómo van a apoyar a que el país pueda cumplir con sus compromisos.

¿Cuál es el mayor desafío en términos de biodiversidad para el sector privado hoy?

El principal, no sé si existe uno, es incorporar en la toma de decisiones este nuevo riesgo, este riesgo emergente, incorporarlo dentro de cómo se están tomando decisiones , que la biodiversidad es tan importante como las finanzas, o como el comportamiento consumidor dependiendo de la empresa. Ese es el principal desafío y no solamente de las empresas grandes que tienen los recursos, las capacidades, y que son las que están avanzando más rápido, sino que de las pequeñas y las medianas, que son la mayoría  en Chile.

En particular no conozco la realidad de esas compañías, pero uno tendería a pensar que van más atrás en estos riesgos emergentes, biodiversidad, clima o diversidad e inclusión, que es la última divulgación que apareció ahora en septiembre.

En el marco de la COP16 el gobierno dio a conocer las metas y compromisos de Chile en biodiversidad, ¿qué imapcto pueden tener?
En la COP de biodiversidad los gobiernos deben subir sus compromisos al 2030, eso se pone en un repositorio que es público y ahí el Gobierno se compromete con ciertas metas. Son poco más de 30 y van desde proteger ecosistemas, generar sistemas de monitoreo, aumentar las áreas protegidas, y sin duda todas  pudiesen tener un efecto sobre el sector privado. Por ejemplo, si aumenta la área protegida, existe menos espacio disponible para que las empresas tengan su operación. En principio todas las metas tienen un impacto en el sector privado.
Revisé e identifiqué cinco, que son las que están directamente relacionadas y tienen que ver con incorporación voluntaria en los Planes Empresariales de Acción para la Biodiversidad, el diseño de instrumentos económicos para proteger la biodiversidad, compromisos sectoriales, así como existen para el cambio climático.

¿Cómo operan esos compromisos,  en principio no son vinculantes?

En particular los que mencioné son voluntarios. Los críticos podrán decir que son una forma de lavar imagen para las empresas. Esa es una forma de ver esto, pero en el estado de las cosas yo creo que los compromisos voluntarios hoy día son igual de exigibles en términos sociales como los que están asociados a alguna regulación. La sociedad civil está empoderada y los consumidores están pasando la cuenta, a la empresa no le va a quedar más que cumplir con lo que está firmando.

¿Cuál es la realidad de Chile versus la región respecto al tratamiento de la biodiversidad?

Si no me equivoco, Chile está dentro de los cuatro países, que tiene una Estrategia Empresarial de Biodiversidad. Entonces, en ese sentido, estamos súper adelantados. En Latinoamérica creo que solo está Colombia, Chile, Singapur y creo que Costa Rica, pero no estoy seguro. Estamos bastante adelantados en términos de empezar a tocar estos temas.

La biodiversidad es súper compleja en términos de comunicación, y el problema puede ser que los compromisos que se están adquiriendo pueden ser considerados pequeños, insuficientes, pero el hecho de que el sector privado esté conversando de biodiversidad es un avance significativo.

Si bien los temas de biodiversidad si no se tratan ponen en riesgo a las empresas, hay un tema financiero detrás, ¿les asusta, a las empresas, que sea financieramente una carga? ¿O más bien ya se dio la vuelta y asumen que el riesgo puede ser peor?

Al menos las empresas grandes ya tienen completamente asumido que este es un riesgo. Y que si no se gestiona puede tener consecuencias financieras súper relevantes. En términos de temporalidad,  es que los cambios son constantes, pero marginales. No es que una especie se extinga de un día para otro. Que aparezca en las noticias, «ayer se extinguieron los pingüinos», no va a suceder, sino que se observa en el larguísimo plazo. Entonces, esos cambios de larguísimo plazo tienen que, entre comillas, competir con eventos extremos asociados a cambio climático. Eso hace que la atención sobre los efectos extremos asociados a cambio climático sea mayor. En biodiversidad no pasa, hay un riesgo latente que va avanzando muy lentamente, y lamentablemente cuando nos demos cuenta que ya pasamos un umbral,  puede ser demasiado tarde.

 ¿Es posible llegar a un compromiso tipo Acuerdo París en términos de biodiversidad?

Los compromisos son un poquito más, no quiero decir ambiguos, pero a otra escala. Por ejemplo, uno de los compromisos de Chile es proteger el 30% de la biodiversidad al 2030. La pregunta es, ¿el 30% de qué biodiversidad? ¿A qué nos referimos con biodiversidad? Estamos hablando de qué especie, paisaje ecosistema. Es un poquito más compleja la comunicación, y eso hace que los compromisos de biodiversidad sean muy específicos y que el monitoreo y el reporte  sean más complejo.

El cambio climático son emisiones de CO2 equivalente y ya nos pusimos de acuerdo, discutimos durante muchos años si era o no la medida, y eso es muy fácil de monitorear. En biodiversidad, ¿qué vamos a proteger? ¿Plantas? ¿Qué plantas? ¿Dónde? ¿Cuántas?  Es un poco más complejo alcanzar un compromiso estandarizado.

En ese sentido me imagino que se agradece el trabajo que está haciendo el Ministerio de Hacienda para tener una Taxonomía.

Es súper importante porque va a regular la cancha de información. Todos vamos a tener claro qué es lo que es y qué es lo que no es algo que sea positivo con la naturaleza. Va a facilitar mucho el trabajo de las empresas también, porque es cómo nos ponemos de acuerdo, que cuando hablemos de aspectos ambientales nos refiramos a esa taxonomía. Si las empresas lo tienen claro va a ser mucho más fácil para ellas reportar. Y va a ser mucho más fácil para la sociedad civil verificar ese reporte.

Un gran avance para los temas de sostenibilidad empresarial ha sido la NCGº461 de la CMF, hoy en consulta, ¿contiene algunos aspectos que consideren los temas de biodiversidad?

La 461 en particular no tiene nada específico, aún cuando hay empresas que sí reportan biodiversidad. Son muy pocas. El punto es que esa normativa se va a tener que acoplar con la europea que sí exige, ya en el primer período de cumplimientoal 2025, que te hagas cargo de todos tus riesgos. Y eso implica los asociados a la naturaleza.

Existe un marco de divulgación específico asociado a esos riesgos, que es el TNFD, el Task Force for Nature-Related Disclosure. Hay muchas empresas que lo están empezando a adoptar y está facilitando la forma de comunicar. Porque una de las críticas que hizo la autoridad a la norma 461 es que las memorias son muy extensas, poco claras e imposibles de verificar.

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