Especial Inclusión
19/05

El reto de los sesgos por edad

Los sesgos por edad, tanto hacia jóvenes como hacia adultos mayores, siguen siendo una barrera silenciosa en muchas organizaciones. Aunque no siempre se reconocen como discriminación directa, sus efectos son tangibles en contrataciones, ascensos y proyectos clave. Las personas mayores de 50 años pueden ser excluidas bajo la percepción de que ya no se adaptan a los cambios, mientras que los jóvenes pueden ser desestimados por “falta de experiencia”. Ambos extremos pierden oportunidades, y las empresas se privan de talento valioso. Combatir estos sesgos exige una cultura organizacional basada en el mérito, la apertura al diálogo y la valoración del aprendizaje continuo, independientemente de la edad. Así, se favorece la inclusión real y se combate el edadismo, una forma de discriminación aún muy normalizada.