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10/04

El río revuelto y cómo afrontarlo

En mi opinión, la gobernanza de los stakeholders y ESG, correctamente entendida, es consistente y parte necesaria del cumplimiento de los deberes fiduciarios del directorio y la gerencia, hacia la empresa y sus dueños. Es parte del proceso de la adopción de decisiones propias de buenos administradores, es decir, con el máximo de buena información posible y de hecho es propio de un actuar prudente y en búsqueda del mejor interés de la organización.

Durante los últimos años, el mundo empresarial, del emprendimiento, financiero y, en general, de los negocios, se ha visto sometido a una serie de tensiones provenientes de un incremento en las exigencias a la que se les ha sometido, pasando desde una visión en la que sólo se debe tener en consideración la generación en el largo plazo de una rentabilidad positiva para sus dueños (shareholders), a otra que le dice que se debe procurar de los intereses de sus stakeholders para obtener valor en el largo plazo.

Dicha tensión se ha ido inclinando a la promoción de los criterios ESG (Environmental, Social and Governance), no sólo de grupos de presión y empresas, sino que de diversas regulaciones de autoridades estatales, pero recientemente hemos visto la aparición de distintas opiniones y movimientos no sólo sociales, sino también de autoridades gubernamentales, contra dichos criterios. Cabe aclarar que las visiones y criterios ESG no son un concepto único y existen múltiples visiones en la materia desde algunas armónicas con la actuación humana a otras radicales que escapan de toda realidad.

Frente a ese aparente ir y venir, e ideas difusas, es conveniente procurar asentar principios. ESG no es un concepto monolítico, pues si es correctamente entendido, se refiere a un abanico de riesgos que toda organización debe ponderar cuidadosamente en su actuar para lograr generar valor sostenible a largo plazo.  Dicha ponderación, debiera entroncarse con una colaboración a la labor que el Estado debiera realizar para hacerse cargo del cambio climático y otros desafíos ambientales y sociales para el éxito a largo plazo de la economía del país. De más está decirlo, respecto de la gestión del recurso hídrico en el caso chileno. Es parte de lo que se espera de todas las organizaciones, evidentemente conforme a la complejidad, impacto de su gestión, y obviamente de acuerdo al tamaño y recursos de la que dispone la misma.

Los movimientos o ideas anti ESG, dado que no exista una sola visión en la materia al igual como ocurre respecto de las ESG, parecieran desconocer, el concepto que hemos referido, esto es, que permiten a las organizaciones enriquecer su gestión integral de riesgos, al incorporar a la observación de los distintos riesgos a las que cualquier organización se puede ver expuesta en su operación, aquellos que pueden afectar el cumplimiento de los objetivos corporativos de la organización de que se trate.

Por ejemplo, la administración de una organización que sólo considera criterios operacionales, de negocios y financieros, sin considerar la opinión de los vecinos afectados por el ir y venir de camiones que levantan tierra o arriesgan la integridad física de los vecinos, pueden afectar gravemente el logro de los objetivos corporativos, porque toda su operación puede ser bloqueada por esos vecinos molestos, cuyas preocupaciones han sido desechadas, no escuchadas o no previstas.

En mi opinión, la gobernanza de los stakeholders y ESG, correctamente entendida, es consistente y parte necesaria del cumplimiento de los deberes fiduciarios del directorio y la gerencia, hacia la empresa y sus dueños, pues es parte del proceso de la adopción de decisiones propias de buenos administradores, es decir, con el máximo de buena información posible y de hecho es propio de un actuar prudente y en búsqueda del mejor interés de la organización.

Adicionalmente, hay razones de peso para seguir adelante, es bueno para los negocios, dadas las tendencias macro presentes, tales como entre otras, clima cambiante, renovación de situaciones de pobreza, generaciones más jóvenes con un mayor compromiso con la sostenibilidad y la reducción en el costo y limpieza de las tecnologías.

A modo de conclusión y sugerencia las organizaciones deben:

– mantenerse alertas frente a los nuevos riesgos, que viene a dar cuenta los criterios ESG, pensemos en Chile las potenciales implicancias de la Ley de Delitos Económicos y al Medio Ambiente;

– estar presentes en la discusión pública y no esperar que dicho debate a ellas llegue a ellas una vez que todo ha sido resuelto, pues ya será demasido tarde;

– escuchar y escuchar y sacar conclusiones para actuar;

– no a la inmovilidad;

– foco en las personas;

– construir relaciones de mutuo enriquecimiento con la comunidad;

– generar instancias de interacción con actores de buena fe;

– contar con respuestas sobre los grandes temas;

-centrarse en lo importante y de largo.