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10/06

Emisiones de Alcance 4: la nueva frontera de los objetivos ESG en 2025

A diferencia de los conocidos Alcances 1, 2 y 3 del Protocolo de Gases de Efecto Invernadero, este no mide las emisiones propias ni las de la cadena de valor, sino las que una empresa ayuda a evitar gracias a sus productos o servicios.

Los informes de sostenibilidad son cada vez más exigentes y las empresas se preparan para cumplir con marcos regulatorios, como la Directiva de Reporte de Sostenibilidad Corporativa (CSRD) de la Unión Europea,  en donde una nueva métrica comienza a tomar protagonismo: las emisiones de Alcance 4.

¿Qué son las emisiones de Alcance 4?  Aquellas que son evitadas en relación con un escenario base, es decir, lo que habría ocurrido si un producto o servicio más contaminante se hubiera utilizado en su lugar. El ejemplo más claro es un electrodoméstico de alta eficiencia energética: si su uso reduce significativamente el consumo eléctrico en comparación con un modelo tradicional, la diferencia en emisiones se considera Alcance 4.

A diferencia de los conocidos Alcances 1, 2 y 3 del Protocolo de Gases de Efecto Invernadero, el 4 no mide las emisiones propias ni las de la cadena de valor, sino las que una empresa ayuda a evitar gracias a sus productos o servicios.

Aunque aún no existe una estandarización oficial para esta categoría, su relevancia ha crecido en 2025, ya que permite a las compañías demostrar cómo sus soluciones generan impacto positivo en terceros, alineándose con el principio de doble materialidad: cómo las empresas afectan, y no solo cómo son afectadas, por cuestiones de sostenibilidad, advierte este artículo de Seneca ESG.

Lo mismo ocurre con herramientas de teleconferencia que sustituyen viajes de negocios, paneles solares que desplazan energía fósil o software que optimiza procesos logísticos y reduce combustibles.

Para innovar y diferenciarse

En el entorno actual, incluir métricas de Alcance 4 permite a las empresas:

  • Respaldar estrategias de productos sostenibles.
  • Mejorar su posicionamiento frente a inversores, clientes y reguladores.
  • Acreditar ingresos verdes en marcos de taxonomía.
  • Mostrar liderazgo climático basado en ciencia.

Compañías como 3M o BT ya están reportando emisiones evitadas como parte de su narrativa de sostenibilidad. La primera busca ayudar a sus clientes a evitar 250 millones de toneladas de CO₂e a través de innovación, mientras que la segunda se compromete a generar una reducción tres veces mayor que su propia huella operativa.

Eficiencia energética aportará más del 35% de las reducciones de gases de efecto invernadero al 2050

Cómo se calculan

Existen dos enfoques principales:

Atribucional: compara directamente el producto de bajo carbono con uno convencional. Por ejemplo, un vehículo eléctrico frente a uno a combustión durante toda su vida útil.

Consecuencial (el recomendado): mide el impacto total del producto en el sistema, considerando variables como la demanda inducida, el tipo de energía desplazada o efectos rebote.

La fórmula es simple: Emisiones evitadas = Escenario base – Escenario del producto. Pero su aplicación no lo es. Determinar la línea base adecuada requiere asumir supuestos rigurosos y justificar si, por ejemplo, un panel solar realmente reemplaza generación a carbón o simplemente se suma a la red existente.

Ventajas, desafíos y advertencias

Ventajas:

  • Permite medir contribuciones indirectas a la descarbonización.
  • Fomenta la innovación y los modelos de negocio regenerativos.
  • Apoya una narrativa climática orientada a sistemas, no solo a procesos internos.

Desafíos:

Falta de estandarización: aún no existen normas globales reconocidas para reportar emisiones evitadas.
Alto nivel de incertidumbre: los escenarios contrafactuales son, por definición, hipotéticos.
Riesgo de greenwashing: si no se presentan con transparencia, las empresas podrían ser acusadas de inflar su impacto positivo.

Expertos como el Instituto de Recursos Mundiales (WRI) y el GHG Protocol recomiendan que estos datos no se integren directamente al inventario oficial, sino que se reporten por separado, con claridad metodológica y supuestos explícitos.

Un complemento, no un sustituto

Es clave entender que el Alcance 4 no reemplaza a los tradicionales Alcances 1, 2 y 3. Más bien, los complementa, ofreciendo una visión sistémica del impacto de una empresa en la transición hacia una economía baja en carbono. Especialmente en marcos como TCFD, ISSB o la CSRD, donde las métricas prospectivas cobran protagonismo, el Alcance 4 puede ser una herramienta poderosa… si se usa con responsabilidad.

Recomendaciones para integrarlo en la estrategia ESG

  • Partir por lo básico: primero tener un inventario robusto de Alcance 1 a 3.
  • Identificar los productos con potencial climático positivo.
  • Elegir la línea base con fundamento.
  • Seleccionar el enfoque adecuado (consecuencial para decisiones estratégicas).
  • Ser transparente y cauteloso con los límites de lo que se informa.

Las emisiones de Alcance 4 representan una oportunidad real para las empresas que quieren ir más allá del cumplimiento y liderar con impacto. En un momento donde la credibilidad en sostenibilidad es tan valiosa como escasa, reportar emisiones evitadas de forma rigurosa puede marcar la diferencia. No se trata de inflar cifras, sino de mostrar cómo las soluciones que una empresa pone en el mercado pueden cambiar el rumbo de las emisiones a nivel sistémico.

Ya las de Alcance 3 no gestionadas tendrán un milonario impacto al 2030.