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18/05

Todo lo que hay que saber sobre emisiones: tipos, impactos y cómo deben actuar las empresas

El informe "Emissions - Breaking Down" , elaborado por la consultora inglesa Practical Sustainability, detalla los distintos tipos de emisiones, sus efectos en el cambio climático, la salud y el medioambiente, y entrega una guía clara sobre cómo deben medirse, reportarse y reducirse según los estándares internacionales.

Desde el dióxido de carbono hasta los compuestos orgánicos volátiles, las emisiones contaminantes se han convertido en una de las métricas más relevantes para evaluar el desempeño ambiental de empresas, gobiernos y ciudadanos. El informe “Emissions – Breaking Down”, elaborado por la consultora inglesa Practical Sustainability, entrega un desglose completo de los distintos tipos de emisiones, su origen, impacto y los actores responsables de mitigarlas.

“Las emisiones están directamente relacionadas con el impacto que una organización tiene sobre el ambiente, en especial en relación con el cambio climático”, destaca el reporte. Su medición permite no solo cuantificar la huella de carbono, sino también identificar áreas prioritarias de mejora.

Gases de efecto invernadero a contaminantes industriales

El documento clasifica las emisiones en cuatro grandes categorías: gases de efecto invernadero (GEI), contaminantes atmosféricos, emisiones industriales y emisiones naturales.

Entre los GEI, el dióxido de carbono (CO₂) lidera con un 76% del total global. Le siguen el metano (CH₄), con un 16%, y el óxido nitroso (N₂O), con un 6%. Aunque las emisiones de gases fluorados representan menos del 2%, su capacidad de permanencia en la atmósfera y de atrapar calor es significativa.

En el ámbito de la contaminación del aire, el informe advierte sobre el dióxido de azufre (SO₂), los óxidos de nitrógeno (NOₓ), las partículas finas (PM2.5), el monóxido de carbono (CO) y los compuestos orgánicos volátiles (COV), todos con fuertes impactos en la salud humana, desde enfermedades respiratorias hasta cáncer.

Las emisiones industriales, en tanto, incluyen metales pesados como mercurio, plomo y cadmio, además de contaminantes químicos. Y en cuanto a fuentes naturales, el estudio menciona las emisiones derivadas de erupciones volcánicas, incendios forestales y la respiración de plantas y suelos, fenómenos que si bien son naturales, pueden estar influenciados por la acción humana.

De los alcances a la acción: Scope 1, 2, 3 y 4

El informe también explica los diferentes “alcances” definidos por el Protocolo de Gases de Efecto Invernadero (GHG Protocol) y la norma ISO14064-1 para clasificar las emisiones corporativas:

  • Scope 1: emisiones directas desde fuentes que controla la organización (como combustión interna o fugas).
  • Scope 2: emisiones indirectas asociadas al consumo de electricidad, calefacción o refrigeración adquirida.
  • Scope 3: todas las demás emisiones indirectas a lo largo de la cadena de valor, desde proveedores hasta usuarios finales. Estas suelen representar el mayor porcentaje de la huella de carbono.
  • Scope 4: emisiones evitadas por el uso de productos o servicios sostenibles, una categoría emergente aún sin estandarización.
¿Por qué importa reportar?

El informe enumera siete razones clave por las que el reporte de emisiones es esencial: monitoreo ambiental, cumplimiento normativo, rendición de cuentas, beneficios económicos, involucramiento de stakeholders, gestión de riesgos e innovación.

“Reportar con transparencia empodera a empresas, gobiernos e individuos a tomar decisiones informadas que contribuyan a un futuro sostenible y resiliente”, concluye el documento al advertir que desde cumplir con el Acuerdo de París hasta mejorar la reputación corporativa y atraer inversiones ESG, las organizaciones tienen cada vez más razones para medir y reducir sus emisiones.