informa
28/11

Empresas a nivel mundial avanzan en IA, pero ignoran su impacto ambiental

Un informe de la Fundación Thomson Reuters advierte que el 97% de las compañías con estrategias en la nueva tecnología no evalúa el consumo energético ni la huella de carbono de sus sistemas, evidenciando una brecha crítica entre innovación y sostenibilidad.

La adopción de la inteligencia artificial (IA) en el mundo corporativo avanza a gran velocidad, impulsada por promesas de eficiencia, innovación y competitividad. Un estudio de la Fundación Thomson Reuters revela un dato preocupante: la mayoría de las empresas aún no considera el impacto ambiental de sus sistemas de IA, lo que evidencia un desfase entre la innovación tecnológica y la gestión responsable de sus riesgos.

El análisis revisó información pública de cerca de 1.000 empresas en 13 sectores, incluyendo gigantes como Vodafone, Infosys e Iberdrola. Aunque un 48 % de ellas divulga estrategias vinculadas a la IA, donde la ética y la seguridad aparecen con frecuencia, el componente ambiental sigue prácticamente ausente.

Según el informe, el 97 % de las empresas con estrategias de IA no evalúa el consumo energético ni la huella de carbono de los sistemas implementados. «En un contexto donde la IA generativa y los centros de datos intensivos en energía crecen de forma exponencial, esta falta de control puede comprometer los objetivos globales de sostenibilidad», señala.

El impacto no es solo eléctrico. Los centros de datos también requieren grandes volúmenes de agua para refrigeración, lo que puede agravar el estrés hídrico en comunidades locales. Esta situación demuestra que la innovación tecnológica sin criterios ambientales puede generar costos ecológicos y sociales invisibles, pero significativos.

 

Impactos sociales

El informe también advierte que el 68 % de las empresas no ha evaluado los efectos sociales de la IA. Aspectos como la transformación del empleo, el acceso a servicios o la interacción con la vida pública siguen quedando fuera de las estrategias corporativas.

Sin políticas sociales robustas, la adopción acelerada de IA podría ampliar desigualdades y generar impactos negativos en comunidades y trabajadores.

Gobernanza y transparencia

En materia de gobernanza, tres cuartas partes de las compañías con estrategias de IA reportan algún nivel de supervisión directiva, pero solo dos quintas partes hacen públicas sus políticas o exigen que el personal las reconozca formalmente.

La transparencia interna y externa resulta esencial para una implementación responsable. Sin mecanismos de rendición de cuentas, las empresas se exponen no solo a riesgos reputacionales, sino también a nuevas exigencias legales, como las que impondrá la Ley de IA de la Unión Europea en 2027.

Hacia una inteligencia artificial sostenible

El informe de la Fundación Thomson Reuters concluye que las empresas están avanzando en IA sin comprender plenamente sus responsabilidades ambientales y sociales. La falta de evaluación sobre consumo energético, huella de carbono y efectos sociales representa una brecha crítica para la gestión responsable de la tecnología.

Para que la IA cumpla su promesa de innovación y productividad, las compañías deben integrar criterios ESG (ambientales, sociales y de gobernanza) de forma proactiva. Solo así podrán equilibrar el crecimiento tecnológico con la protección del planeta y el bienestar social, evitando que la eficiencia se convierta en un costo oculto para las generaciones futuras.