Diálogos Sostenibles
19/05

«En el corto plazo estamos divididos, pero a 20 años la mirada se ordena»

Más de 1.400 personas participaron en la séptima versión del Encuentro Nacional de Vinculación Social (ENVIS), que se realizó en Antofagasta. En este Diálogos Sostenibles, Sebastián Salinas, fundador de Balloon Latam habla de la experiencia y señales que deja este diálogos a empresas, Estado y comunidades.

Chile enfrenta múltiples crisis al mismo tiempo: escasez hídrica, cambio climático, transformación tecnológica y tensiones sociales persistentes. A ese escenario se suma una dificultad estructural para proyectar el desarrollo de largo plazo y generar acuerdos que integren miradas diversas.

En ese contexto surge el Encuentro Nacional de Vinculación Social (ENVIS), una instancia que desde las regiones busca abrir espacios de diálogo amplio sobre el desarrollo que el país aspira a construir. En su séptima versión, realizada en la Región de Antofagasta,  reunió a más de 1.400 personas de distintos territorios, con un foco especial en la crisis hídrica y la necesidad de soluciones participativas.

Para conversar sobre los resultados de la reciente versión 2026 y el sentido profundo de este proceso, en una nueva edición de Diálogos Sostenibles conversamos con Sebastián Salinas, fundador y Director Ejecutivo Balloon Latam, organizador del encuentro junto a la Corporación 3xi.

¿Cuál es tu primera impresión del encuentro recién concluido?

La temática que nos congregó fue qué entendemos por desarrollo en su más amplia expresión. Una de las grandes diferencias de este año fue que, antes del encuentro, hicimos una encuesta con Criteria, donde más de 1.200 personas respondieron. Fue muy interesante, porque en el corto plazo había muchas diferencias: el tema número uno era empleo y crecimiento económico, segundo seguridad y tercero salud. Medioambiente aparecía recién en el lugar 12 y educación alrededor del séptimo. Pero cuando les preguntábamos cómo lo veían en 20 años, ahí el número uno era clima, agua y temas rurales. Entonces se ve claramente que, en el largo plazo, estamos mucho más unificados, a diferencia de la inmediatez.

La complejidad es lograr una definición

La versión 2026 del encuentro se desarrolló en tres días. El primero fue un seminario, que congregó a más de 450 personas, con un espacio de vinculación entre los asistentes. El segundo un gran encuentro, con más de 1.500 personas de prácticamente todo el país sentadas en mesas de diálogo. «Ahí se hizo la bajada concreta de qué se entiende por desarrollo y cómo se relaciona con los territorios», explica Salinas.  Participaron diputados, senadores, gobernadores, alcaldes, representantes del nuevo gobierno. «Jorge Quiroga, por ejemplo, participó en el seminario del viernes, y fue interesante escuchar su visión sobre desarrollo, considerando su eventual rol como ministro de Hacienda».

¿Qué tan difícil es llegar a una definición común de desarrollo sostenible?

Es complejo porque las personas que viven en el desierto, en la cordillera, cerca de un lago o del mar tienen realidades y prioridades distintas. El desafío es identificar los elementos comunes. En una de las mesas que me tocó moderar, por ejemplo, estaba la senadora Paulina Núñez, una líder de La Araucanía y la presidenta de una comunidad indígena de San Pedro de Atacama. Venían de contextos muy distintos, pero aun así había muchos puntos en común, aunque expresados desde lugares diferentes.

Más que entregar hoy una conclusión cerrada, ENVIS tiene un proceso, explica Salinas. De aquí a marzo trabajarán, junto al Estudio Aplicado y Territorial de la Universidad Católica, en procesar la información de las más de 300 mesas de diálogo, el seminario y el trabajo previo, que se va a sistematizar en un documento de hallazgos.

«La idea es que ese documento sea un insumo para la sociedad civil, el mundo político, el mundo académico y los medios. Si una encuesta influyente tiene 800 o 1.000 respuestas, aquí estamos hablando de más de 1.500 personas, con una representatividad territorial muy amplia. Es información muy relevantes», precisa el experto.

Ni proyectos ni decálogos

Sebastián Salinas explicó que estos encuentros no nacieron con «la expectativa de sacar un portafolio de proyectos o un decálogo». Explicó que la expectativa está puesta en el foco, en el vínculo «y muchas soluciones van apareciendo de manera orgánica. Hay ejemplos muy concretos. En Melipeuco, por ejemplo, en una mesa estaban la presidenta de BancoEstado y el alcalde de la comuna, y surgió la conversación sobre la falta de un cajero automático. Tres meses después del ENVIS, el cajero se estaba instalando. Son cosas anecdóticas, pero muestran el valor del espacio de encuentro».

Desde su mirada el gran valor está en sentar en una misma mesa a senadores, diputados, alcaldes, líderes indígenas, emprendedores rurales, académicos, empresas y medios, conversando desde la persona más que desde el rol. «Eso genera confianza. Mucha gente dice yo cambié de opinión. No partes diciendo “soy gerente general de tal empresa”, sino que primero conversas, respondes preguntas, y recién al final aparece el cargo. Eso cambia completamente la dinámica», dice Salinas.

¿Cómo dialoga ENVIS con la urgencia de «hacer cosas» y no solo conversar?

En varias mesas apareció la idea de que información hay, lo que falta es voluntad, capacidad técnica y acelerar procesos para que las soluciones lleguen al territorio. Un ejemplo concreto es el proyecto Saca tu Permiso Rural, que impulsa Balloon Latam. Es una forma directa de que recursos lleguen a municipios rurales, con trazabilidad, sin procesos burocráticos largos. Eso responde a una desesperanza que existe en muchos territorios. Si hablamos de diálogo sostenible, tiene que haber desarrollo sostenible en el diálogo. Y el diálogo implica cambiar de opinión, generar confianza. Es un espacio para valientes.

¿Cómo ha cambiado tu mirada tras estos siete de estos encuentros?

Al principio era un encuentro de un sólo día.. Luego, por el interés de las empresas, sumamos el viernes, con un enfoque más técnico y corporativo. Después incorporamos un tercer día, el gesto de reciprocidad, donde los participantes realizan acciones concretas de voluntariado en el territorio.

Hoy vez, por ejemplo, a directores de Codelco participando en actividades comunitarias junto a personas del territorio. Eso genera otra cercanía. Hay menos miedo a exponerse y más disposición a escuchar.

Muchas personas se dan cuenta de que las respuestas no siempre vienen de un paper o desde la academia, sino desde la conversación directa. Escuchar desde la persona y no desde el rol ha sido muy valorado, tanto por comunidades como por empresas.

Mirando los próximos cinco años, ¿dónde debería estar el foco?

Justamente esta temática se eligió porque viene un gobierno entrante. Queremos que   ENVIS sea un insumo relevante para la nueva administración, para entender qué está diciendo el país desde los territorios.

También es clave equilibrar el rol del Estado y el del sector privado. Hay lugares donde el privado termina cumpliendo funciones que el Estado no alcanza, y otras veces el Estado es muy lento para implementar soluciones. Se vieron ejemplos donde el privado financia la formulación técnica de proyectos y el Estado financia la ejecución. Eso permite acelerar procesos.

La sociedad civil también tiene un rol clave, sobre todo en un contexto donde la confianza se ha visto dañada. En los territorios rurales no sobra nadie. A veces lo que falta es gestión, mirada y sentar a las partes en la misma mesa.