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07/07

Los CEO confían en sus estrategias corporativas, pero solo la mitad cree tener la rutina para ejecutarla

La Encuesta 2026 de Bain, a 100 CEOs globales, revela una brecha de los gobiernos corporativos: la ambición está clara, pero la capacidad de ejecutar, especialmente en gobernanza e inteligencia artificial, sigue rezagada.

Casi todos los CEO dicen tener clara su estrategia, casi todos aseguran que su directorio está alineado y su equipo de liderazgo, comprometido. ¿El problema? Menos de la mitad de los gerentes generales  encuestados por Bain & Company cree que su organización es lo suficientemente ágil para adaptarse cuando el entorno se vuelve turbulento.

The 2026 CEO Agenda: Where Ambition Outpaces Execution, sondeó a 100 gerentes generales a nivel global y el diagnóstico general  es que «no hay una crisis de liderazgo en la cúpula, pero sí una desconexión entre dónde se define la estrategia y cómo se traduce en resultados».

Un dato: Más del 80% de los encuestados reconoce no estar conforme con lo que ha logrado hasta ahora en la implementación de sus prioridades, particularmente en inteligencia artificial

El punto ciego de la gobernanza

Bain identifica cuatro frenos estructurales en la ejecución de las estrategias corporativas:  rutinas, capacidades, comportamientos y gobernanza. Solo la mitad de los CEOs encuestados considera que sus procesos de toma de decisiones son lo suficientemente simples como para permitir rapidez y agilidad.  Pero el problema, según el reporte, no es solo de velocidad, sino de diseño: procesos de decisión poco claros, responsabilidades difusas y estructuras pensadas para un contexto que ya no existe.

Solo el 52% de los encuestados coincide, además, en contar con las rutinas adecuadas para gestionar el negocio actual y transformarlo al mismo tiempo. Lo que quiere decir que  casi la mitad de las organizaciones no tiene mecanismos claros para sostener la operación del día a día mientras construye nuevas capacidades a mediano plazo.Un desafío que resuena directamente con las exigencias de reporting de doble materialidad y planificación de largo plazo que enfrentan hoy los directorios en Chile y la región.

La IA no está resolviendo el problema que promete resolver

Más del 80% de los CEOs sondeados usa IA. ¿Foco? Reducir costos y mejorar productividad, un punto de partida razonable pero, según Bain, insuficiente: la mayoría no está satisfecha con los resultados obtenidos. La firma calcula que entre el 20% y el 30% del valor de la IA proviene de las herramientas mismas; el resto depende de rediseñar cómo se hace el trabajo, algo que la mayoría de las organizaciones aún no ha abordado.

El dato que más debería llamar la atención de comités de auditoría y riesgo es que uno de cada cinco gerentes generales menciona la IA como una de sus principales amenazas externas, no solo como una oportunidad.

La brecha entre ambición tecnológica y gobernanza de esa misma tecnología, talento capacitado, datos preparados, marcos de gobernanza para escalar más allá de pilotos locales, es, según el reporte, donde se está perdiendo la mayor parte del valor potencial.

La agenda personal del CEO también entra en la ecuación

Bain plantea que el tiempo de los directores ejecutivos es uno de los recursos más escasos de la compañía, y que buena parte de esa agenda se pierde en operaciones rutinarias que no requieren su nivel de decisión.

Solo el 41% firma que su calendario reserva tiempo para trabajo de concentración estratégica, y la misma proporción dice mantener una lista de prioridades activa para descartar iniciativas de bajo valor. En paralelo, solo el 54% cuenta con rutinas propias para sostener su desempeño en el tiempo, un tema que el reporte vincula directamente con la sostenibilidad del liderazgo, no solo con el bienestar individual.

El mensaje de fondo del estudio es que la ejecución no es un problema de comunicación interna ni de motivación, sino de sistema: rutinas medibles, procesos de decisión rediseñados y gobernanza que efectivamente distribuya la responsabilidad.

Según Bain, la brecha entre estrategia y ejecución que describe el reporte es, en gran medida, la misma separación que existe entre compromisos de sostenibilidad y anuncios efectivos de cumplimiento.