Diálogos Sostenibles
26/11

Nuevos vientos ESG: desafíos, retrocesos y oportunidades para las empresas chilenas

La directora de Advisory LATAM en SLR Consulting, Ana Claudia Amar, analiza el supuesto retroceso global de los criterios medioambientales, sociales y de gobernanza, el impacto de los estándares IFRS S1 y S2 y las oportunidades estratégicas para Chile como país exportador.

La conversación global sobre sostenibilidad atraviesa uno de sus momentos más complejos desde que el ESG entró al centro de la gestión corporativa. El retroceso regulatorio en Estados Unidos, los ajustes políticos en Europa y la caída en menciones ESG en reportes corporativos marcaron un 2025 que muchos interpretan como un cambio de ciclo, en un contexto en que los riesgos materiales, los eventos climáticos y las exigencias de inversionistas y consumidores siguen creciendo.

Para aterrizar el tema, ESGHOY conversó con Ana Claudia Amar, directora de Advisory LATAM en SLR Consulting, quien ofrece una mirada basada en evidencia, experiencia comparada y conocimiento directo de las empresas en Chile y la región. ¿Diagnóstico? Algunas alertas, oportunidades y una clara invitación a pensar en la sostenibilidad con sentido estratégico.

No es el fin del ESG

Para Amar, 2025 no ha sido un año de retrocesos sustantivos, sino de ajustes naturales: «Ha sido un año desafiante globalmente. Las menciones a ESG en reportes en Estados Unidos llegaron a su peak en 2023 y hoy están en un mínimo. No significa que esto se haya muerto: son ciclos».

Pese a la cautela creciente, advierte que los fundamentos siguen firmes: los riesgos físicos del clima continúan intensificándose; los inversionistas piden mayor claridad sobre transición y resiliencia; y los consumidores, sobre todo en sectores como moda y alimentación, exigen trazabilidad y cumplimiento socioambiental.

Una parte relevante del análisis de Amar apunta al rol de Chile como uno de los 17 países que adoptaron tempranamente los estándares IFRS S1 y S2. A su juicio, las empresas nacionales se están moviendo con rapidez: «El empresariado chileno es mateo, y con el compliance no se juega. Las empresas abiertas a valores están muy activas, capacitándose y preparando procesos».

Lo relevante, enfatiza, no es solo el cumplimiento técnico, sino el foco estratégico que exige la S1: concentrarse en los temas materiales, profundizar análisis de riesgos y comunicar bajo marcos exigentes como TCFD, lo que permite tomar decisiones más informadas en toda la cadena de stakeholders.

Oportunidades para un país exportador

Desde su perspectiva, el estándar global puede transformarse en una ventaja para Chile: «Si las empresas suben sus estándares a niveles internacionales, ganan velocidad para adaptarse y aseguran mercados. El vino, la madera, la minería… todos necesitan trazabilidad, cumplimiento y cero riesgos reputacionales».

Amar insiste en que esta aceleración puede fortalecer la competitividad del país en sectores clave, donde los compradores internacionales ya exigen altos estándares de desempeño ESG.

El gran vacío: las pymes y la cadena de valor

A diferencia de otros diagnósticos centrados en grandes compañías, Amar advierte que el ESG de la última década se volvió elitista, dejando atrás a empresas pequeñas que no cuentan con equipos, recursos ni capacidades para adaptarse: «Las empresas grandes se pueden adaptar, pero sus proveedores no siempre. Y si la cadena de valor no logra subirse al estándar, ninguna empresa podrá cumplir completamente. Ese es el mayor riesgo».
Este punto, dice, debe transformarse en prioridad nacional: fortalecer capacidades, transferir conocimiento y generar cadenas de valor resilientes permitirá evitar cuellos de botella regulatorios y consolidar una ventaja competitiva país.

¿Nueva legislación o sostenibilidad racional?

Frente al impulso regulatorio europeo, Amar propone un enfoque distinto. Más que replicar normas, avanzar hacia sostenibilidad racional, un concepto que pone el énfasis en priorizar, identificar oportunidades y actuar con sentido estratégico.

«La norma obliga a mirar temas materiales y la cadena de valor. Pero la pregunta no es solo qué exige el regulador, sino dónde están las oportunidades. Quizás capacitando pymes, invirtiendo en proveedores o transfiriendo aprendizaje», acotó.

Un consejo para los próximos cinco años

Para cerrar, Amar entrega un mensaje directo para quienes lideran empresas y áreas ESG:

«No se trata sólo de cumplir la norma. Hay que hacerlo pensando en el negocio. Buscar  cómo fortalecer resiliencia y asegurar que la empresa exista en 10 ó 20 años más. Los riesgos no han cambiado; las oportunidades siguen abiertas. La prudencia comunicacional aumentará, pero esto no desaparece».