entrevista
11/04

«Tenemos que romper el círculo del pesimismo y dejar atrás el status quo»

Con un crecimiento económico estancado y un clima empresarial frágil, Nicolás Burr, gerente general de CAP, propone recuperar la confianza a través de innovación, colaboración público-privada real y una actitud proactiva desde el sector empresarial. En esta entrevista con ESGHOY, aborda las claves para destrabar el desarrollo y acelerar la diversificación productiva de Chile: "No podemos seguir esperando que las condiciones cambien desde afuera", dice.

El gerente general de CAP, Nicolás Burr, lleva un tiempo hablando de la necesidad de romper el “círculo del pesimismo” que atraviesa Chile, una mezcla de estancamiento económico, baja productividad y desconfianza generalizada que, a su juicio, no solo tiene fundamentos objetivos, sino también raíces emocionales y culturales.

Con una trayectoria marcada por la gestión estratégica y la visión de largo plazo, Burr propone romperlo círculo desde la acción: con una actitud empresarial más proactiva, colaboración público-privada efectiva y una apuesta decidida por la innovación y la sofisticación productiva.

En esta entrevista con ESGHOY, repasa las causas del clima de incertidumbre, detalla los desafíos que enfrenta la inversión en Chile y habla de los planes de CAP para liderar una nueva etapa de desarrollo.

¿Cuáles son, a su juicio, los principales factores que han alimentado este “círculo de pesimismo” ¿Es un problema de percepción o hay fundamentos reales que lo sustentan?

Hay fundamentos económicos concretos que respaldan este estado de ánimo. En la última década, Chile ha crecido en promedio un 2% anual, muy por debajo del 5% que alcanzábamos en décadas anteriores. La productividad también ha mostrado señales de estancamiento, especialmente en sectores estratégicos como la minería. 

Pero más allá de las cifras, existe un componente psicológico profundo, y quizás más difícil de revertir, que se manifiesta en la pérdida de confianza, el temor al riesgo y el retraimiento de la inversión. Un buen ejemplo es lo que ocurrió recientemente con el Indicador Mensual de Confianza Empresarial (IMCE), que elabora ICARE junto a la UAI: en marzo registró una fuerte caída de 5,5 puntos, bajando nuevamente del umbral neutral de 50, justo después de haber alcanzado por primera vez en más de dos años una zona de expectativa optimista. Es un reflejo claro de lo volátil que es el ánimo empresarial y de lo frágil que está la percepción de futuro.

Debemos romper este círculo de pesimismo. Y la gran pregunta es: ¿quién da el primer paso? En mi visión, tenemos que despertar el “espíritu animal” del país, como decía John Maynard Keynes. Esa noción, también recogida por Robert Shiller, nos recuerda que la confianza y el optimismo son claves para activar las decisiones de inversión y consumo, y por tanto para destrabar el crecimiento.

Probar, innovar y actuar

¿Qué mensaje le daría a otros empresarios y actores económicos para que adopten una mirada más proactiva y salgan del pesimismo? 

Como señalé anteriormente, tenemos que romper el círculo del pesimismo y dejar atrás el status quo. No podemos seguir esperando que las condiciones cambien desde afuera. Desde el mundo empresarial, debemos atrevernos a probar, innovar y actuar sobre lo que sí está bajo nuestro control: productividad, tecnología y soluciones creativas a los problemas y necesidades de nuestros clientes.

Como planteó Xavier Sala i Martin en el seminario que organizamos junto a ICARE, no hay una única vía para el desarrollo. La única forma de avanzar en un entorno incierto como el que vive Chile es experimentar, aprender del error y actuar con mentalidad emprendedora, tanto desde el sector privado como desde el Estado.

Romper con el estancamiento

¿Qué rol juega la colaboración entre el sector público y privado para romper este círculo? ¿Cree que hay alguna alineación para mirar el  futuro?

La colaboración público-privada es esencial para avanzar hacia un desarrollo sostenible y romper con el estancamiento que enfrenta nuestra economía, pero debe ser activa, no solo declarativa. Requiere voluntad política, agilidad institucional y un compromiso real del sector empresarial por aportar con propuestas concretas y no solo con demandas. En CAP creemos en esa forma de avanzar: juntos, con propósito y con foco en el largo plazo.

Desde el sector empresarial debemos ser menos conformistas con el status quo. Aumentar nuestra productividad requiere un compromiso con la mejora continua, la adopción ágil de tecnologías emergentes como la Inteligencia Artificial, el rediseño constante de procesos, así como la identificación de oportunidades para generar sinergias y lograr economías de escala. Por su parte, el sector público también debiera avanzar hacia la simplificación de trámites y la incorporación de herramientas tecnológicas similares, que le permitan operar con mayor agilidad y eficacia, incluyendo áreas como la permisología. Creo que ese el primer paso en la colaboración.

Pero claramente hay otras instancias de colaboración que sirven como input para mejores políticas públicas. Un ejemplo concreto es el trabajo conjunto entre ICARE y el Consejo para la Tecnología Ciencia e Innovación (CTCI), donde se han elaborado propuestas para impulsar la inversión en I+D, fomentar el pilotaje tecnológico y fortalecer los vínculos ciencia-empresa.

Protagonistas del desarrollo

Dado que muchas reformas estructurales requieren tiempo, ¿qué medidasse  pueden tomar hoy para contribuir al crecimiento sin esperar cambios regulatorios o incentivos estatales? ¿Están las condiciones?

Reconocemos que en Chile hay problemas estructurales relevantes: la inseguridad, la llamada “permisología” que frena proyectos, desafíos en competitividad tributaria y una falta de certezas que tensiona la inversión. Este diagnóstico es claro y transversal. Pero también creemos que no podemos seguir cómodos en una posición pasiva.

Las empresas somos protagonistas del desarrollo, y tenemos una responsabilidad activa en mantener funcionando el motor productivo del país. La productividad es el turbo de ese motor, y sobre ella sí podemos actuar desde ya. Hay mucho que podemos hacer sin necesidad de reformas o incentivos estatales: invertir en innovación, adoptar tecnologías, mejorar procesos internos, trabajar de la mano de los colaboradores, formar y dar los espacios al talento para la innovación continua. 

El procesamiento de minerales y la producción de aleaciones de tierras raras figuran como una gran oportunidad para generar valor agregado. ¿Qué tan cerca está CAP de hacer realidad estos planes y qué condiciones se necesitan para acelerar ese proceso?

El proyecto de tierras raras en Penco sigue en tramitación ambiental. Es el primer yacimiento de este tipo en Chile y uno de los más relevantes a nivel mundial por su alta concentración de tierras raras pesadas, elementos escasos y altamente valorados por su uso en tecnologías avanzadas. Hace algunos días, Aclara presentó un informe con respuestas a las observaciones técnicas formuladas por el SEA y otras entidades públicas, así como a los comentarios recibidos de actores locales, avanzando así en el proceso de evaluación.

En paralelo, junto a Aclara, constituimos REE Alloys, una sociedad de propiedad compartida, que busca fabricar productos de valor agregado en base a aleaciones de hierro y tierras raras, utilizadas en la elaboración de magnetos permanentes esenciales para la electromovilidad y las energías renovables. Hoy estamos avanzando en las pruebas técnicas de estos procesos, con el objetivo de posicionar a Chile en la cadena global de suministros estratégicos.

Usted ha mencionado la importancia de crear valor  y diversificar exportaciones más allá de los productos naturales. ¿Cuál es la estrategia concreta de CAP para avanzar en este sentido y qué barreras enfrentan para materializarla?

Chile tiene hoy una gran oportunidad para construir cadenas de valor en torno a sus recursos naturales, avanzando hacia una economía más sofisticada y sostenible. Un ejemplo concreto de esta visión es REE Alloys, que surge en el marco de nuestra sociedad con Aclara, con el objetivo de fabricar productos de valor agregado en base a aleaciones de hierro, boro y tierras raras, utilizadas como materia prima para la elaboración final de magnetos permanentes, componentes esenciales para la electromovilidad y las energías renovables.

Este proyecto refleja nuestra convicción de que el país puede diversificar su matriz exportadora. En CAP, creemos que el crecimiento del futuro, más sostenible, con mejores empleos, pasa por más innovación que agregue valor a nuestros productos y servicios, basando cada vez más nuestra economía en el conocimiento y el talento.