entrevista
11/04

«Es urgente fortalecer las competencias del directorio en materias de sostenibilidad y cambio climático asociadas al negocio»

Dina Mex lleva años asesorando directores y empresas y cree que "existe desconexión entre los objetivos de sostenibilidad y las metas financieras". ¿Razón? Históricamente se ha confundido con filantropía y hay resistencia a dejar de enfocarse únicamente en el ROI, el EBITDA y a discutir lo social, clientes, nuevas generaciones y cambio climático.

Dina Mex Manubens es ingeniera agrónoma y lleva años dedicada a la sostenibilidad. Es socia y fundadora de Kolibrí (K Sustainable Future) y los últimos años los ha dedicado a asesorar directorios y empresas en innovación y criterios medioambientales, sociales y de gobernanza.

«Mi objetivo es impulsar cambios significativos hacia la sostenibilidad corporativa, trabajando directamente desde el directorio para visualizar y actuar sobre oportunidades en el ámbito ESG», dice su Linkedin. Y refuerza el compromiso con su participación en ChapterZero y el Instituto de Directores de Chile (IdDC).

Le preguntamos ¿qué consejo práctico le daría a un director que está comenzando a integrar la sostenibilidad en su empresa? Y la respuesta es tajante: «Que desarrolle una estrategia clara, con objetivos medibles y que comience con una auditoría a los riesgos en sostenibilidad». Eso, dice, para entender, en mayor profundidad, las áreas de impacto y oportunidades de la empresa. «Es urgente fortalecer las competencias del directorio en materias de sostenibilidad y cambio climático», precisa en esta entrevista con ESGHOY, en el que le pedimos conversar acerca de «Cómo liderar negocios sostenibles desde el directorio», que fue el nombre del webinar que desarrolló junto a Jocelyn Ann Black, directora ejecutiva de Chapter Zero.

 ¿Cómo ha evolucionado la percepción de la sostenibilidad en el ámbito corporativo en los últimos años?

Ha tenido una notable evolución. Las empresas están incrementando su compromiso con la adopción de prácticas sostenibles, la reducción de riesgos y la capitalización de las oportunidades que presenta el cambio climático. Esto responde a la necesidad urgente de mitigar la crisis climática y a un cambio significativo en el paradigma y la conciencia social.

En sus inicios, en los años 2000, la sostenibilidad se incorporó de manera voluntaria, adoptando estándares voluntarios, y liderado por empresas multinacionales. Luego, fue seguido por industrias más expuestas, como la minería. Para avanzar, en la última década, consecuencia de la llegada de índices bursátiles ESG al país y la región, acompañada de una mayor regulación. En los últimos 5 años, ha sido la normativa de la CMF quien incorporó el tema en la agenda del directorio.

 Sin embargo, aún no se considera una prioridad en dichas agendas. Según el estudio «Tendencias en Directorios 2024», realizado por el IdDC, los directores reconocen la importancia de enfrentar los desafíos ambientales, pero no los abordan con la misma urgencia que otros temas como la ciberseguridad y la disrupción política. El estudio sintetiza las respuestas de 240 directores de empresa de diversos sectores y da señales de que la sostenibilidad emerge como el tema menos mencionado, representando solo el 0,4% de las opiniones. Esto puede ser consecuencia de varios factores, entre ellos: un posible enfoque en el corto plazo en las agendas de los directorios, donde las urgencias inmediatas eclipsan las consideraciones a largo plazo y a un débil entendimiento, tanto de los temas de sostenibilidad en el negocio, como de los riesgos y oportunidades financieros que emergen a partir de ellos.

Alinear esfuerzos

¿Cuáles son los principales desafíos que enfrentan los directores y directorios al intentar integrar la sostenibilidad en el núcleo de las compañías?

Definitivamente es fundamental tener un claro entendimiento de los temas que afectarán el negocio de las compañías a mediano y largo plazo, abordándolos desde una perspectiva amplia y orientada hacia el futuro. Los directorios enfrentan varios desafíos, entre los que destacan, la adaptación al cambio, la integración efectiva de la sostenibilidad en las estrategias corporativas, el equilibrio entre la rentabilidad a corto y largo plazo, y la adaptación a normativas y expectativas de sus stakeholders. Para abordar estos retos, es fundamental establecer objetivos claros y medibles y mantenerse al día con las regulaciones y requisitos. Además, promover una comunicación abierta y constante dentro y fuera de la empresa ayudará a alinear los esfuerzos hacia las metas en sostenibilidad clave para su negocio.

¿Qué barreras internas (como cultura organizacional, resistencia al cambio) y externas (como normativas, expectativas de mercado) son las más difíciles de superar en este proceso?

La principal barrera es interna, ya que en muchas compañías que históricamente han confundido sostenibilidad con filantropía, o con ofrecer empleo y pagar impuestos, existe resistencia a incluir estos temas en la agenda. En otras, existe una resistencia a dejar de enfocarse únicamente en el ROI, el EBITDA y a discutir temas sociales, de clientes, de nuevas generaciones y de cambio climático en el directorio.

Externamente, falta aprendizaje en la implementación de sistemas para monitorear riesgos externos que afectan al negocio y por ende al directorio. Si en 2019 las empresas estaban intentando navegar el estallido social, en 2020 la pandemia siguió agitándolas, desestabilizando sus flujos y proyecciones de negocio. Posteriormente, surgieron regulaciones y cambios que hoy requieren mucha atención por parte del directorio, en particular del comité de auditoría, el de riesgos y del comité de directores, quienes están dedicados a revisar una correcta implementación.

¿Cómo pueden los directores influir en la cultura organizacional para que la sostenibilidad sea vista como un valor central y no solo una obligación regulatoria?

Los directores, como líderes empresariales, influyen en la cultura organizacional promoviendo la formación y la conciencia sobre los temas de sostenibilidad. Para ello, es necesario un cambio en su liderazgo, incorporando una visión a largo plazo. El mes pasado fui parte del Programa de Actualización de Directores del IdDC, donde escuchamos de primera mano la visión de directores y asesores de Directorios en el IE de España, y claramente vienen desafíos significativos para el rol de director. 

Clave es avanzar hacia una cultura de largo plazo, que incorpore un propósito, una visión común, un “para qué estamos”. Las empresas son un motor de cambio y son extraordinarias en ello. Hoy, muchas tienen un sueño de transformación, quieren ser parte de la sociedad del futuro y entienden que las nuevas generaciones quieren contribuir y trabajar en compañías que les generen un sentido de pertenencia y entusiasmo.

Para lograr esto, es necesario incorporar nuevas habilidades en nuestros directorios, atrevernos a ser evaluados y recibir apoyo en temas donde no somos expertos. Las empresas preferidas para trabajar son aquellas que muestran una mayor coherencia entre lo que declaran y lo que hacen. Esto requiere nuevos liderazgos que deben surgir en los directores.

Las empresas que perduran son aquellas que incluyen perspectivas diversas, que pueden anticipar riesgos y que desean contribuir a la sociedad a través de su negocio. Los directores podemos liderar con el ejemplo a través de un compromiso personal y profesional con objetivos sostenibles que inspiren a la organización a adoptar buenas prácticas.

Profesionalizar

¿Cuáles son las falencias más comunes que aún observas en los directorios en relación a la sostenibilidad?

Falta profesionalizar e incluir una mayor diversidad de liderazgos y competencias. Seguimos usando un “director tipo” que se escoge en base a la confianza de los dueños. Es necesario incluir diversidad de competencias, que se complementen y que tengan una mirada estratégica para incluir la sostenibilidad en la estrategia de negocio. Falta incluir una perspectiva de largo plazo en la agenda del directorio, y así estar atentos a los desafíos y las oportunidades para el negocio. Falta monitorear los riesgos emergentes en materia de sostenibilidad desde el directorio. Falta desarrollar indicadores estratégicos ESG para que pueda hacer un adecuado seguimiento. Existe una desconexión entre los objetivos de sostenibilidad y las metas financieras de las empresas.

¡Qué medidas específicas recomendarías para abordar estas falencias y avanzar hacia una integración más efectiva?

Existen varios caminos, no hay una sola solución que garantice su concreción. Algunos pasos que podría recomendar:

  • Generar la discusión en torno a los riesgos y oportunidades financieras que emergen desde la sostenibilidad y su monitoreo.
  • Formar integralmente a todos los miembros del directorio en temas de sostenibilidad y cambio climático, y organización, para profundizar en su comprensión y compromiso con estas prácticas.
  • Liderar la estrategia de sostenibilidad desde el Directorio.
  • Establecer comités de sostenibilidad con expertos.
  • Desarrollar indicadores de desempeño relacionados con objetivos y metas en sostenibilidad, monitoreando su progreso.
  • Incorporar la sostenibilidad en la planificación estratégica de largo plazo.
Mundo normativo

 ¿Cómo crees que las normativas actuales están afectando la forma en que las empresas abordan la sostenibilidad? ¿Están impulsando cambios significativos o se perciben más como un cumplimiento mínimo?

Las normativas vigentes están impulsando cambios hacia una mayor transparencia y responsabilidad de las empresas. Sin embargo, en algunos sectores se consideran como requisitos mínimos más que como impulsores de la innovación sostenible. Para potenciar un impacto más significativo, sería un beneficio que las regulaciones fomentaran no solo el cumplimiento, sino también que generen incentivos para adoptar prácticas sostenibles más avanzadas. En 2024 , la agenda del directorio se volcó a los temas de cumplimiento, esperemos que eso sea un tema puntual y que a futuro se puedan incluir miradas de largo plazo en la agenda.

¿Qué rol juegan las políticas públicas en la promoción de la sostenibilidad empresarial y cómo pueden los directores influir en el desarrollo de esas políticas?

Las políticas públicas son fundamentales para establecer un marco que promueva la sostenibilidad empresarial, ya que estas son las que promueven las regulaciones necesarias para asegurar que las prácticas empresariales sean responsables y sostenibles a largo plazo. Los directores pueden influir en estas políticas a través del diálogo con reguladores y participando en foros y plataformas de política pública, compartiendo las mejores prácticas y experiencias de su empresa.

¿Cuáles son los objetivos principales del programa ESG del IdCC?

El objetivo es proporcionar a los alumnos una comprensión integral de los conceptos, principios, prácticas y estándares para impulsar negocios sostenibles. Se busca evaluar riesgos y oportunidades, incorporar la innovación como elemento clave. Además, capacitar en el uso de herramientas y metodologías necesarias para integrar la sostenibilidad en la estrategia empresarial, fortaleciendo así el papel consciente y transformador de los directores en su liderazgo organizacional.

¿Cuáles crees que serán las tendencias más importantes en sostenibilidad corporativa en los próximos 5 a 10 años?

A nivel global, hay una conversación de punta y a veces tarda en llegar a Chile.

«>Por ejemplo, para 2024, Standards & Poor’s definió los diez principales temas en sostenibilidad para las empresas, y al revisar la lista y compararla con las prioridades definidas en la encuesta del IdDC, se observa una divergencia de perspectivas.
«>Globalmente, los temas son: un mayor enfoque en los planes de adaptación y resiliencia al cambio climático y su impacto en la salud humana; una creciente atención al mercado voluntario del carbono; y la posible prohibición del uso de plásticos a nivel global.

En Chile, los principales riesgos que los Directorios ven para 2024 son: la falta de cohesión y la polarización política, la inquietante presencia de economías criminales o actividades ilícitas, los ciberataques y la ciberseguridad, junto con el riesgo del cambio climático.

Esta divergencia indica que Chile está enfrentando problemas de inestabilidad y cambios regulatorios, lo que lleva la agenda del Directorio a centrarse en el corto plazo.

No obstante, se espera un aumento significativo de inversión en tecnologías limpias, un mayor énfasis en la economía circular y un fortalecimiento de las políticas que mitiguen los riesgos del cambio climático. También se prevé un aumento del “capital verde” que habilitará inversiones en infraestructura y grandes proyectos sostenibles en distintas industrias.

¿Qué papel jugarán los directores y directorios en estas tendencias futuras?

«>El rol de los directores será fundamental en la supervisión de la adaptación de sus empresas a las nuevas tendencias, asegurando que las estrategias corporativas sean proactivas y estén alineadas con las mejores prácticas sostenibles. El liderazgo desde el Directorio será impulsor de los cambios significativos en las empresas.

¿Qué consejo práctico le darías a un director que está comenzando a integrar la sostenibilidad en su empresa?

«Que desarrolle una estrategia clara, con objetivos medibles y que comience con una auditoría a los riesgos en sostenibilidad para entender en mayor profundidad las áreas de impacto y oportunidades de su empresa. Fortalecer las competencias del Directorio en materias de sostenibilidad y cambio climático asociado al negocio, es urgente.

¿Qué recursos o herramientas consideras esenciales para los directores interesados en profundizar en la sostenibilidad?

«Creo que es fundamental que cuenten con herramientas de evaluación de riesgo en sostenibilidad, en cambio climático, el acceso a estudios de casos y mejores prácticas de sostenibilidad, así como la colaboración con expertos y consultores de esta área. Además, contar con plataformas de formación y redes de intercambio de conocimientos que permitan a los directores mantenerse actualizados de las últimas tendencias, requisitos normativos y avances en sostenibilidad.

¿Existen sectores o industrias que estén liderando esta transformación? ¿Qué los distingue?

Históricamente, la industria minera ha tenido una gran exposición, y el tema se instaló hace muchos años en las decisiones de los Directorios así como en la revisión de los riesgos estratégicos para el negocio. Un impulso relevante ocurrió cuando la Bolsa de Metales de Londres impulsó una normativa similar a la Ley de Delitos Económicos recientemente promulgada en Chile, haciendo responsables a los Directores por temas ambientales o sociales.

Una segunda industria que está viviendo una disrupción, impulsada por el movimiento de la descarbonización, ha sido el de la energía. Hemos visto cómo las empresas que llevaban estrategias que podríamos decir “tradicionales en sostenibilidad”, han avanzado a gran velocidad cambiando sus modelos de negocios, transitando desde industrias carbonizadas a aquellas más verdes. En estos Directorios la sostenibilidad pasó a transformar el modelo de negocios y tuvieron que reinventar productos, servicios y sus modelos operativos completos.

Un tercer gran grupo han sido las empresas del sector tecnológico, con un fuerte enfoque en soluciones de eficiencia en el uso de recursos, y mejoras en procesos de gestión, a través de ellas han impactado y serán claves en otras industrias.