entrevista
11/04

«ESG como sistema de gestión que añade medio ambiente, sociedad y gobernanza al control financiero, no es una moda pasajera»

Concepción Galdón es master de Harvard Kennedy School y Phd de la Universidad Complutense, vice decana del IE Business School y vino a Chile, en el marco del The Board Directors Summit Chile, del IdCC, a decirle a directores, ejecutivos y empresarios que la sostenibilidad no puede ser un área aislada, que es vital preguntarse ¿por qué debería importarle al mundo si tu empresa desaparece?. En entrevista con ESGHOY habla de cómo avanza el mundo corporativo.

Concepción Galdón cree en la innovación social sostenible y las empresas con propósito para lograr una economía justa y regenerativa. Y eso fue lo que vino a decir la semana pasada ante unos 600 empresarios en el marco del 3er The Board Directors Summit Chile, organizado por el Instituto de Directores.

“Una empresa no elige si se implica con sostenibilidad o no. Sí existe, ya lo está. Lo único que puede elegir es si lo gestionará proactivamente o llorará en una esquina”, fue lo que dijo frente a directores y ejecutivos en el Metropolitan ese día.

De nacionalidad española, co-dirige el programa de educación ejecutiva Sustainability Your Competitive Advantage. Es master en Economía, en Administración Pública y Desarrollo Internacional  de Harvard Kennedy School y Phd. en Economía Internacional en Universidad Complutense. Es vice-decana del IE Business School, la universidad privada española que ha ganado terreno convirtiéndose en una de las principales instituciones educativas del mundo.

«Conchita», como le gusta que la llamen, es directora del Centro de Innovación Social y Sostenibilidad, lidera el Máster en Sostenibilidad y Transformación Empresarial y es asesora de empresas. En entrevista con ESGHOY advierte que «la sostenibilidad no es solo una responsabilidad, es una oportunidad estratégica». Y pasa un mensaje: conectarla el propósito empresarial y personal es lo que permitirá «liderar con autenticidad y marcar una diferencia real en las empresas y la sociedad».

Claro que el propósito debe responder a una pregunta clave: «¿Por qué debería importarle al mundo si tu empresa desaparece mañana?», porque, como dijo en el seminario del IdCC, «si tu sensación es que a nadie le importa que quiebres, tienes un problema más grave que la cuenta de resultados”.

¿Cómo evalúa el progreso global de las empresas en sostenibilidad corporativa?

El progreso sigue siendo desigual. Aunque algunos sectores avanzan, muchas empresas aún no integran la sostenibilidad como parte estratégica de su modelo de negocio. Y ahí está el gran reto: la sostenibilidad no puede ser un área aislada, debe permear todas las decisiones empresariales. Cuando esto ocurre, las empresas no solo responden mejor a las presiones regulatorias y sociales, sino que también se posicionan como más resilientes y competitivas.

¿Cómo pueden las organizaciones mantener su propósito frente a las presiones de corto plazo del mercado? 

El propósito debe responder a una pregunta clave: ¿Por qué debería importarle al mundo si tu empresa desaparece mañana? Es decir, ¿qué valor genuino estás creando para la sociedad y cómo eso te permite capturar valor de forma legítima? Mantener este enfoque exige claridad estratégica y una narrativa sólida que conecte con los stakeholders, incluyendo empleados, clientes e inversores. Además, una gobernanza robusta ayuda a resistir las presiones de corto plazo que dañan la creación de valor empresarial.

No es moda

¿Qué cree que está impulsando el rechazo al movimiento ESG y cómo deberían responder las empresas?

Debemos distinguir entre las «mareas» y las «olitas». ESG, como sistema de gestión que añade variables de medio ambiente, sociedad y gobernanza al control financiero, no es una moda pasajera. Es una herramienta que permite decisiones más informadas, gestión de riesgos y oportunidades, y un mejor cumplimiento fiduciario con los accionistas. Sin embargo, su uso como «marca» ha generado rechazo, especialmente en entornos políticamente polarizados. Esto no cambia la tendencia de fondo: las empresas que gestionan con una visión a medio y largo plazo son más exitosas. Las compañías deben responder con transparencia y datos que demuestren los beneficios tangibles del enfoque  de control de gestión ESG, huyendo de usarlo como “marca” de forma superficial.

¿Qué papel juegan los inversores en las estrategias ESG de las empresas?

Los inversores deben dirigir su capital hacia empresas con los sistemas de gestión más profesionales y sofisticados, que incluyan tanto control financiero como control de gestión ESG. Estas empresas no solo son más resilientes, sino que también gestionan mejor riesgos y oportunidades porque, obviamente, con más información se toman mejores decisiones que con menos información. En un entorno empresarial cada vez más complejo, este tipo de gestión es clave para asegurar retornos sostenibles.

No es un tema intuitivo

¿Las empresas están preparadas para abordar el cambio climático y la desigualdad de forma integral, o el enfoque sigue siendo reactivo?

En gran medida, el enfoque sigue siendo reactivo. Para cambiar esto, las empresas necesitan formar a sus equipos y contratar talento especializado, ya que estos desafíos son técnicamente complejos. La sostenibilidad no es un tema intuitivo, requiere conocimiento profundo y herramientas adecuadas para integrarse efectivamente en la estrategia empresarial.

¿Cómo ve el avance de la sostenibilidad corporativa en América Latina en comparación con otras regiones?

América Latina está dando pasos importantes. Un ejemplo claro es que el Instituto de Directores de Chile abrió su congreso anual con mi charla sobre sostenibilidad como motor de negocio e innovación. Más de 500 personas participaron con un nivel de compromiso muy significativo. Esto muestra que la región no solo entiende la importancia del tema, sino que lo está priorizando cada vez más como una oportunidad estratégica.

¿Cómo pueden las empresas en América Latina integrar la sostenibilidad como solución y no como un discurso vacío?
El primer paso es establecer un sistema de control de gestión integral. Sin datos claros, es imposible tomar decisiones informadas. A partir de ahí, deben identificar las áreas más materiales, es decir, aquellas que son clave tanto para sus stakeholders externos como para su negocio, según el marco SASB. Luego, deben centrarse en la innovación para encontrar soluciones sostenibles que protejan y aumenten el valor de sus negocios en aquellos ámbitos que sean más materiales.

Técnica y estrategia

Si tuviera que identificar una prioridad clave para la sostenibilidad corporativa en los próximos cinco años, ¿cuál sería?
La integración sigue siendo crucial, pero también necesitamos formar líderes con una visión clara y habilidades para manejar esta complejidad. El liderazgo sostenible requiere nuevas competencias: combinar visión estratégica, comprensión técnica y capacidad para movilizar equipos diversos hacia un propósito común.

¿Qué mensaje le daría a los líderes empresariales de Chile y América Latina para motivarlos a incorporar la sostenibilidad?
La sostenibilidad no es solo una responsabilidad, es una oportunidad estratégica. Les diría que conecten la sostenibilidad con su propósito empresarial y también con su propio propósito personal. Alinear estas dimensiones les permitirá liderar con autenticidad y marcar una diferencia real en sus empresas y en la sociedad