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12/06

WBCSD propone hoja de ruta para medir y gestionar la circularidad en la construcción

El sector enfrenta una disyuntiva crítica: adaptarse a un nuevo modelo regenerativo o seguir profundizando su huella ambiental. Con el objetivo de impulsar este cambio, el World Business Council for Sustainable Development lanzó una guía práctica que establece indicadores para evaluar ltodas las etapas del ciclo de vida de la industria.

El entorno construido es responsable de cerca del 40% de las emisiones globales de CO₂, del 50% del uso total de materiales y del 35% de los residuos generados en el mundo. Este impacto se explica por un modelo lineal predominante, basado en la extracción, producción intensiva y descarte rápido, que está acelerando el agotamiento de recursos y profundizando las crisis ambientales y económicas.

Frente a este escenario, el World Business Council for Sustainable Development (WBCSD), y más de 50 organizaciones socias, desarrollaró Indicadores de Transición Circular (CTI, por sus siglas en inglés), una herramienta cuantitativa y sectorial adaptada al rubro de la construcción. El documento ofrece una metodología integral para medir, gestionar y mejorar el desempeño circular de edificios, y busca posicionarse como lenguaje común entre empresas, reguladores e inversionistas.

El documento no entrega casos específicos para  América Latina, pero su estructura y enfoque resultan pertinentes para países como Chile, donde el auge de la edificación sustentable, las crecientes exigencias regulatorias y la presión de los mercados están generando un entorno fértil para la adopción de estándares internacionales.

¿Qué miden los CTI?

La guía introduce un enfoque basado en cinco fases del ciclo de vida de un edificio:

  • Diseño: Promueve la adaptabilidad, el desmontaje fácil y la recuperación de materiales.
  • Construcción: Optimiza el uso de materiales y reduce desperdicios y emisiones.
  • Operación: Apunta a extender la vida útil y mejorar la eficiencia energética.
  • Reacondicionamiento: Minimiza el impacto ambiental al renovar en lugar de demoler.
  • Deconstrucción: Favorece la recuperación de materiales y la reintegración al ciclo productivo.

Cada fase incluye métricas claras que permiten evaluar el porcentaje de circularidad de materiales, el tipo de recuperación, el uso de energías renovables, la eficiencia en agua y energía, así como impactos sociales y en la naturaleza.

Circularidad como ventaja competitiva

La adopción de esta herramienta no solo ayuda a las empresas a alinear sus operaciones con regulaciones emergentes como la Corporate Sustainability Reporting Directive (CSRD) o los pasaportes digitales de producto en la Unión Europea. También permite trazar hojas de ruta con objetivos medibles, evaluar oportunidades de mejora, e incluso acceder a financiamiento verde a través de préstamos vinculados a sostenibilidad o inversiones con foco en impacto.

De hecho, un estudio citado por el WBCSD, realizado junto al Foro Económico Mundial y McKinsey, estima que la incorporación de prácticas circulares en el sector podría reducir hasta un 38% de las emisiones relacionadas a materiales de construcción y generar ganancias netas anuales de entre US$ 31 y US$ 46 mil millones al 2030, e incluso superar los US$ 300 mil millones al 2050.

Metodología escalable

El marco CTI incluye un proceso de siete pasos que guía a las empresas desde la definición de objetivos hasta la elaboración de un plan de acción:

  1. Delimitar el alcance (materiales, etapas, unidades de negocio).

  2. Seleccionar los indicadores relevantes.

  3. Recolectar datos.

  4. Calcular los resultados.

  5. Analizar el desempeño.

  6. Priorizar riesgos y oportunidades.

  7. Aplicar un plan de acción con metas SMART.

Aquí puedes leer la guía completa.