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18/04

Estudio revela razones que triplicaron empleo femenino en la gran minería chilena

Liderazgo empresarial, presión por talento, institucionalidad robusta y un entorno social alineado, fueron los factores que empujaron el cambio estructural que da cuenta el estudio "Transformación en la gran minería en Chile: Causas, efectos y desafíos de la incorporación de mujeres en la última década”, de la UAI.

El aumento sostenido de la participación femenina en el empleo de la gran minería chilena responde a una transformación deliberada, fruto de la convergencia de factores económicos, institucionales y culturales. Así lo sostiene el reporte «Transformación en la gran minería en Chile: Causas, efectos y desafíos de la incorporación de mujeres en la última década», de las académicas de la UAI Francisca Pérez (Escuela de Negocios), y Magdalena Aninat (directora del Centro Futuros Empresariales).

El reporte analizó distintos informes de la Alianza CCM-Eleva, como el de Monitoreo de Indicadores de Género que reveló que la participación femenina en la gran minería nacional pasó de 7,7% en 2014 a 24% en 2025, superando a referentes como Australia (22,5%) y Canadá (14,7%), economías donde incluso las mujeres tienen niveles de participación laboral nacional que son mayores que en Chile.

Según las autoras, las compañías debieron adaptar procesos y cultura, como la modificación de reclutamiento, ampliación de fuentes de talento; programas de formación vinculados a contratación; inversión en infraestructura con enfoque de género en faenas y protocolos de acoso con tolerancia cero.

«Lo interesante es que las innovaciones desarrolladas por empresas individuales, como turnos adaptados, formación sin experiencia previa o infraestructura básica adecuadas, se difundieron rápidamente gracias a un ecosistema institucional robusto que actuó como habilitador del cambio», explicó Francisca Pérez sobre la implementación en terreno.

Magdalena Aninat destaca el rol del liderazgo: «Para este cambio fue clave la decisión de la alta dirección de las empresas mineras. Fue un objetivo declarado que movilizó transformaciones internas, adaptaciones operacionales y un cambio cultural profundo. Este caso muestra el rol fundamental que tienen los directorios y CEOs para impulsar transformaciones que generan valor social y competitivo».

 

Beneficios medibles  

Este cambio estructural ha generado grandes beneficios como mejora en la disciplina operacional y cultura de seguridad; aumento del pool de talento con perfiles más calificados; acceso de mujeres a empleos de alta productividad y altos salarios, con brechas de género menores que en otros sectores (la minería tiene una relación de ingresos mujer/hombre cercana al 98%, muy superior a comercio, agricultura o manufactura).

Para adelante, Aninat plantea que el sector enfrenta nuevos desafíos: «La minería vive un proceso de transformación tecnológica y de crecimiento que exige formar a más mujeres en STEM, extender prácticas de diversidad a proveedores y subcontratistas, y cuidar las condiciones que hicieron posible estos avances, como ambientes libres de acoso y la cooperación público-privada».

Para sostener estos avances, se requiere integrar a más mujeres en roles operativos y de liderazgo, extender estándares de diversidad a toda la cadena de valor, coordinación público-privada sostenida y políticas de formación técnica y STEM; y avanzar en coparentalidad y sistemas de cuidado para mejorar la inserción laboral femenina.

 

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