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10/04

ESG 2025: resiliencia, ajustes estratégicos y nuevas alertas ambientales frente al auge de la IA

La quinta edición del ESG Global Study de Capital Group revela que, pese a la incertidumbre geopolítica y económica, la adopción de criterios ESG se mantiene alta (87%) y los inversionistas están refinando sus estrategias hacia clases de activos más diversas, con foco en transición energética, agua, salud y los impactos ambientales de la inteligencia artificial.

En un escenario de tensiones globales y cambios regulatorios, el informe ESG Global Study 2025 de Capital Group, basado en una encuesta a 1.130 inversionistas institucionales e intermediarios de 25 países, confirma la resiliencia de los criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) en los procesos de inversión.

Aunque el nivel global de adopción bajó levemente desde su récord de 90% en 2023-2024 a 87%, el compromiso se mantiene sólido, especialmente en Europa, Medio Oriente y África (EMEA) y Asia-Pacífico (APAC), donde alcanza o supera el 90%. En Norteamérica, en cambio, se sitúa en 71%, el nivel más bajo desde 2021.

El estudio identifica que los principales obstáculos para asignar recursos a estrategias ESG son el riesgo geopolítico (81%), las perspectivas de crecimiento económico (67%) y los cambios regulatorios o de políticas públicas (62%). Sin embargo, más del 90% de los inversionistas que aplican criterios sostenibles mantuvieron o aumentaron sus asignaciones durante el último año, y una proporción similar planea hacerlo en los próximos 12 meses.

«La sostenibilidad es parte integral de nuestro mandato. Integramos factores que afectan las perspectivas a largo plazo de las compañías, y eso forma parte de nuestro deber fiduciario», señala un gestor de un fondo soberano de Asia-Pacífico citado en el informe.

Nuevos enfoques y estrategias

Los inversionistas están refinando sus métodos para aplicar criterios ESG. La implementación en renta fija alcanzó un récord histórico de 70%, y en mercados privados llegó al 48%, el nivel más alto desde 2021.
En renta fija, los bonos corporativos concentran el mayor interés (61%), y en el caso de los bonos soberanos, la gobernanza y los factores climáticos son los más observados.

El estudio también muestra un avance de las estrategias multi-temáticas, que ganan preferencia frente a las de un solo enfoque, por su capacidad de diversificación y adaptación a entornos volátiles. Un 67% de los encuestados valora su menor concentración de riesgo, mientras que un 48% destaca la eficiencia para acceder a múltiples temas ESG simultáneamente.

Otro cambio relevante es el creciente interés por las «empresas en transición»: un 58% cree que invertir en compañías con planes creíbles de transformación sostenible puede generar rendimientos superiores a largo plazo, aunque el 74% advierte que la investigación fundamental es clave para identificar casos sólidos.

 

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El estudio también registra un debate emergente sobre la industria de defensa. A nivel global, un 25% de los inversionistas ha pasado de excluir a incluir algunas empresas del sector en sus estrategias sostenibles, mientras que el 29% mantiene políticas de exclusión total o parcial.

Mayor convicción

Las oportunidades más atractivas se concentran en transición energética (60%), agua limpia y saneamiento (52%), y salud y bienestar (51%). Dentro de la transición energética, destacan la eficiencia energética (63%) y la infraestructura eléctrica y modernización de redes (61%), por sobre la generación renovable, donde las expectativas de retorno han disminuido.

«Ha habido una avalancha de capital hacia proyectos de energía renovable. Eso ha distorsionado el entorno y reducido los retornos esperados», indica el director de inversiones de un fondo australiano.

El interés por el agua crece también impulsado por la expansión de la inteligencia artificial (IA). La tecnología, altamente intensiva en consumo hídrico, ha puesto a los sistemas de refrigeración y gestión del recurso en el centro de la atención de los inversionistas.

IA: entre la innovación y la huella ambiental

El capítulo final del estudio pone foco en los riesgos ESG asociados al auge de la inteligencia artificial. Un 73% de los encuestados considera que el consumo energético y las emisiones de gases de efecto invernadero son los riesgos más relevantes a dos o tres años, seguido por la protección de datos (73%) y el aumento del consumo de agua (43%, más del doble que en 2024).

«El consumo de agua nos preocupa cada vez más, dadas las tensiones sobre este recurso. También se asocia a riesgos reputacionales», comenta una ejecutiva de una aseguradora británica.

Pese a estas inquietudes, más de la mitad de los inversionistas cree que la IA podrá acelerar la innovación en tecnologías de descarbonización y mejorar la eficiencia energética y operativa de las redes eléctricas. Aun así, un 58% advierte que su carácter intensivo en energía amenaza el avance hacia la transición energética.

Aquí puedes leer el documento completo.