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05/10

Estudio revela aumento de «greenwashing» en bancos e instituciones financieras a nivel mundial

Según RepRisk, proveedor de datos de criterios medioambientales, sociales y de gobernanza (ESG), la mayoría de estas situaciones se dieron en instituciones financieras europeas con afirmaciones relacionadas a los combustibles fósiles.

Un aumento de 70% anotaron los casos de greenwashing en bancos e instiruciones financieras, a nivel global, en los últimos 12 meses. Así lo registró RepRisk, un proveedor de datos ESG que documentó un total de 148 casos en la industria, en relación a los 86 casos a septiembre del 2022.

La mayoría de estas situaciones (106) se atribuyeron a instituciones financieras europeas, con una parte significativa de las actividades relacionadas con afirmaciones sobre combustibles fósiles.

El greenwashing se refiere a la práctica engañosa empleada por una organización en la que hace afirmaciones inexactas sobre la sostenibilidad a inversionistas o consumidores, generalmente con la intención de mejorar su reputación y rendimiento financiero.

Más de la mitad de los casos reportados de lavado verde están relacionados con el cambio climático y hacen referencia a los combustibles fósiles o establecen una conexión entre una institución financiera y una empresa de petróleo y gas. Según RepRisk, es evidente que estos casos no ocurren de manera aislada y los organismos reguladores están tomando cada vez más conciencia de la magnitud de este problema.

El sector bancario y de servicios financieros ocupa el segundo lugar en términos de frecuencia de casos de greenwashing, superado solo por la industria del petróleo y el gas.

Social washing

Según el informe, la proporción de casos de riesgo ESG relacionados con el clima asociados a greenwashing ha aumentado desde uno de cada cinco, el año pasado, a uno de cada cuatro. Además, revela que una de cada tres empresas involucradas está implicada en «social washing», práctica que apunta  a presentarse de manera positiva ocultando o minimizando problemas sociales significativos, como violaciones a derechos humanos, culpabilidad corporativa o efectos adversos en las comunidades. Esta táctica se utiliza principalmente para proteger su reputación y mantener un rendimiento financiero favorable.

RepRisk advierte en su estudio que la difusión de información engañosa sobre asuntos ambientales y sociales no solo obstaculiza los avances hacia objetivos compartidos, sino que también «socava la confianza de los clientes e inversionistas».

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