25/08

Estudio revela que bancos están “ciegos” a los riesgos que suponen las pérdidas por causas naturales

Según el informe "La naturaleza en las finanzas verdes", realizado por CDP, la empresa global sin fines de lucro que administra el sistema mundial de divulgación ambiental para empresas, ciudades, estados y regiones, únicamente un 20% de las entidades financieras calcula su vulnerabilidad a los problemas causados por la naturaleza.

Un nuevo informe revela que la mayor parte de las instituciones financieras no evalúa la vulnerabilidad de sus carteras a las amenazas de la naturaleza tan rigurosamente como lo hacen para medir el impacto del cambio climático, una deficiencia que podría traducirse en mayores costos, más litigios y un impacto en su reputación.
Sólo un 20% de las entidades financieras calcula su vulnerabilidad a los riesgos relacionados con la naturaleza, frente al 85% que lo hace sobre su exposición potencial a los efectos del cambio climático, revela el informe realizado por CDP, la organización global sin fines de lucro que administra el sistema de divulgación de empresas, estados u organizaciones para gestionar impactos ambientales.
El estudio «La naturaleza en las finanzas verdes»,  que considera la información de más de 550 entidades bancarias, aseguradoras y propietarios de valores, equivalentes a unos US$8 billones en capitalización bursátil, concluye que el éxito en la construcción de un sistema financiero ecológico y resiliente requiere liderazgo y acción por parte de las instituciones financieras fundamentadas en datos creíbles y completos. Y hoy,  «la consideración de la naturaleza no es todavía una prioridad para muchas firmas financieras. Gran parte sigue ignorando los riesgos”, sentencia.
La importancia de las métricas
Según CDP «la mayoría de las instituciones financieras «carecen de los mecanismos de gobernanza necesarios y de la experiencia a nivel de directorio para integrar las cuestiones relacionadas con la naturaleza en todas las operaciones». Advierte que «solo una de cada diez tiene actualmente las métricas para medir el impacto de su cartera en los bosques y el agua». Y a pesar que según la organización, que nació en Inglaterra en 2000, se identifican mayores oportunidades que riesgos, estimadas en más de US$ 5 billones para el clima, bosques y agua combinados, «menos del 30% de las instituciones financieras están aprovechando estas oportunidades».
Entre los principales riesgos figura el incremento de los costos. BNP Paribas SA explicó a CDP que si se constata que las entidades bancarias están contribuyendo a la deforestación, se podrían exponer a potenciales riesgos económicos “de hasta el 25% respecto a su valor en el mercado” como consecuencia de litigios, pérdida de prestigio y otros factores.
Pero no todo es negativo, CDP también destaca iniciativas como la del Banco Santander en Brasil, que  monitorea la vulnerabilidad de sus clientes ante la escasez de agua y la de  la aseguradora holandesa Aegon, que aspira a que las empresas en las que invierte evalúen y gestionen cómo sus actividades afectan a la  deforestación y la pérdida de biodiversidad.

Los impactos de las oportunidades financieras relacionadas con el clima y la naturaleza, son 4,5 mayores que los del riesgo.

Advierte además que las entidades financieras también se exponen a este peligro como consecuencia de los préstamos y garantías que otorgan a las empresas. El Foro Económico Mundial (WEF) estima que la creación de valor económico asciende a US$44 billones, es decir, más del 50% del Producto Interno Bruto (PIB) mundial y que este depende moderadamente o, en gran medida, de la naturaleza y sus servicios.
Forestales y seguridad del agua
Desde la firma del acuerdo de París en 2015, de limitar el calentamiento global a 1,5ºC, los bancos y los administradores de fondos se han enfrentado a una presión cada vez mayor por evaluar la amenaza que representa el cambio climático y  su contribución al mismo, dice Bloomberg.  Pero esa meta, añade el estudio, «no se puede cumplir sin proteger y restaurar la naturaleza. Los ecosistemas terrestres y marinos, absorben la mitad de las emisiones de carbono provocadas por el hombre y juegan un papel vital en la regulación del clima».
Y, hasta ahora, sentencia, «la respuesta de la industria financiera al riesgo de la naturaleza ha sido mediocre», pues aunque casi el 95% de las firmas financieras dijeron que sus estrategias comerciales o planificación financiera ahora están “influenciadas” por el cambio climático, menos de un tercio presta una atención similar a los problemas forestales y la seguridad del agua.  El informe detalla que  el 91% de las instituciones financieras, que reportaron a CDP, tienen una supervisión, a nivel de directorio, de temas relacionados con el clima, en comparación con el 32% que lo hace a bosques y  agua. Las firmas financieras “ven estos temas como importantes, pero no como una prioridad inmediata”, señala CDP.
Impulso hacia el cambio
El reciente acuerdo internacional sobre biodiversidad, descrito como el Acuerdo de París para la Naturaleza, podría persuadir a los inversores para que se tomen más en serio los riesgos relacionados con la naturaleza. Y varias empresas, entre ellas BlackRock Inc. (BLK), UBS Group AG (UBS) y HSBC Holdings PLC (HSBC), han respaldado el Taskforce on Nature-related Financial
Disclosures (grupo de trabajo sobre la naturaleza relacionada con información financiera), un marco para que las organizaciones informen y actúen sobre los riesgos relacionados con la naturaleza.
Compartir