El descenso de las emisiones de CO2 de China en marzo no sólo se debió a la caída del uso del carbón, sino también a la escasa demanda de petróleo y al descenso del 22% en la producción de cemento y del 8% en la producción de acero, y a pesar del aumento del 14% en el consumo de gas, que sigue siendo una parte menor de la combinación energética de China.