entrevista
04/08

«No se trata solo de cumplir, sino de entender nuestro impacto en trabajadores, clientes, proveedores y comunidades»

Grupo Falabella fue una de las dos empresas chilenas en el X Foro Regional de Empresas y Derechos Humanos, en Panamá. En esta conversación con ESGHOY, Javiera Izurieta habla de los avances del Programa de DD.HH de la compañía y por qué la cadena de valor es hoy el mayor desafío regional.

Grupo Falabella fue una de solo dos empresas chilenas presentes en la décima edición del Foro Regional sobre Empresas y Derechos Humanos de América Latina y el Caribe, que se realizó en Ciudad de Panamá en junio pasado. La primera vez que el encuentro, organizado por la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH), se celebra en Centroamérica.

En conversación con ESGHOY, Javiera Izurieta, Gerente de Gobernanza y Oficial de Cumplimiento de Derechos Humanos de Grupo Falabella, repasa los principales aprendizajes del foro, coincidente con el décimo quinto aniversario de los Principios Rectores de la ONU sobre Empresas y Derechos Humanos, y adelanta hacia dónde apunta el Programa de Derechos Humanos, vigente desde enero de 2025 en la compañía: de las declaraciones de principios a la evidencia, la gestión de riesgos y el desafío que la propia compañía identifica como el más complejo, cadenas de valor responsables a escala regional.

Grupo Falabella fue una de las dos empresas chilenas presentes en el X Foro Regional sobre Empresas y Derechos Humanos. ¿Qué motivó a la compañía a participar y qué relevancia tiene para una empresa de su tamaño estar en este tipo de instancias?

Para nosotros era muy importante estar en este foro, porque creemos que las empresas tenemos un rol cada vez más relevante en la promoción y respeto de los derechos humanos. No se trata solo de cumplir con estándares, sino de entender cómo nuestras decisiones impactan a trabajadores, clientes, proveedores y comunidades. Participar en esta instancia de Naciones Unidas nos permitió compartir lo que venimos haciendo, pero también escuchar a otros actores de la región y aprender de sus experiencias. Además, haber sido una de las dos empresas chilenas presentes le da un valor especial: muestra que desde Chile también podemos aportar activamente a esta conversación regional y seguir elevando nuestros estándares.

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La agenda de DD.HH avanza

Después de las conversaciones sostenidas con empresas, organismos internacionales y representantes de 13 países, ¿cuáles fueron los principales aprendizajes o tendencias que creen marcarán la agenda de derechos humanos para las empresas de la región en los próximos años?

Lo que vimos con claridad es que la agenda de derechos humanos está avanzando hacia una etapa mucho más concreta. Hoy ya no basta con tener una política o una declaración de principios; las empresas tenemos que demostrar cómo identificamos riesgos, cómo los gestionamos y qué hacemos cuando aparecen impactos. También se repitieron temas que van a ser cada vez más relevantes, como las cadenas de suministro responsables, el trabajo digno, la transición energética justa y el uso de nuevas tecnologías.  En el fondo, el aprendizaje es que esta agenda exige gestión, evidencia y diálogo permanente.

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 Muchas veces los derechos humanos se perciben como un tema de cumplimiento. ¿Cómo se incorpora esta mirada en la estrategia de un grupo con operaciones en distintos países, miles de colaboradores y una extensa cadena de suministro como Falabella?

En Grupo Falabella entendemos los derechos humanos como una dimensión transversal de nuestra estrategia y de nuestra gestión. Esto implica integrarlos en la gobernanza, desarrollar procesos de debida diligencia, en la relación con trabajadores, clientes, proveedores y comunidades, y en la toma de decisiones de nuestros distintos negocios. La implementación del Programa de Derechos Humanos desde enero de 2025 busca coordinar y fortalecer esta gestión a nivel corporativo, con foco en prevención, mitigación y seguimiento de riesgos e impactos. En una compañía con operaciones en distintos países y una cadena de valor extensa, el desafío es pasar de compromisos transversales a prácticas locales consistentes, con roles claros, capacitación, indicadores y planes de acción que permitan avanzar de manera sostenida.

Durante el foro se abordaron temas como trabajo digno, transición energética justa y cadenas de suministro responsables. ¿Cuál de estos desafíos considera hoy más complejo para una empresa regional y por qué?

Todos son desafíos relevantes, pero para una empresa regional probablemente uno de los más complejos es avanzar en cadenas de suministro responsables. Esto se debe a la escala, diversidad y profundidad de las relaciones comerciales, especialmente cuando existen miles de proveedores, distintos marcos regulatorios y realidades laborales y sociales muy diversas entre países. Gestionar derechos humanos en la cadena de valor requiere ir más allá de la exigencia contractual: implica construir capacidades, levantar información, priorizar riesgos, acompañar mejoras y fortalecer mecanismos de trazabilidad y diálogo. Al mismo tiempo, temas como trabajo digno y transición energética justa están estrechamente vinculados, por lo que la gestión debe ser integrada y considerar tanto los impactos sociales como ambientales de las decisiones empresariales.

Mantener espacios de diálogo

¿Cómo esperan transformar los aprendizajes obtenidos en Panamá en acciones concretas dentro de Falabella? ¿Hay iniciativas o focos que salgan reforzados después de esta participación?

Nos llevamos aprendizajes muy concretos que nos invitan a continuar y profundizar el camino que estamos recorriendo, como consolidar el Programa de Derechos Humanos, la debida diligencia en nuestros negocios y cadena de valor, la capacitación de equipos, la gestión de riesgos prioritarios y el fortalecimiento de la transparencia a través de reportes públicos. También confirma la importancia de mantener espacios de diálogo multiactor, porque los desafíos de derechos humanos no se resuelven de manera aislada. Requieren colaboración entre empresas, Estados, organismos internacionales, sociedad civil y comunidades.

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En un contexto donde inversionistas, reguladores y consumidores exigen cada vez más transparencia, ¿cree que la gestión de los derechos humanos pasó de ser un aspecto reputacional a convertirse en una ventaja competitiva para las empresas? ¿Por qué?

Hoy la gestión de derechos humanos es parte de cómo una empresa construye confianza y sostenibilidad en el tiempo. Los distintos grupos de interés esperan más transparencia y más claridad sobre cómo las compañías gestionan sus impactos. Para nosotros, avanzar en esta agenda permite anticipar riesgos, fortalecer relaciones y tomar mejores decisiones. Más que una ventaja competitiva entendida solo desde el negocio, lo vemos como una condición para crecer de manera responsable y generar valor de largo plazo para las personas y para la compañía.