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18/05

FAO: Ganadería genera alrededor del 12% de los Gases de Efecto Invernadero

La FAO estima que la ganadería genera alrededor del 12 % de los gases de efecto invernadero (GEI). De eso, los rumiantes, en su proceso digestivo, originan cerca del 70%. Modificar la alimentación de los animales es una solución.

La familia Brades ha criado vacas en el valle del río Lune durante tres generaciones. Pero en su granja situada en el corazón de la campiña inglesa las cosas han cambiado. Brades Farm, conocida por sus leches especializadas para baristas y reposteros, alimenta, desde 2018, a las vacas con un suplemento a base de ajo y naranja agria para mejorar sus procesos digestivos y reducir las emisiones de metano hasta en 38 %.

La historia, publicada por BBVA sustentabilidad, advierte que el complemento que administra la granja inglesa, desarrollado por la startup Mootral, es sólo una de las muchas formas de reducir el metano en las explotaciones agrícolas.

A través de cambios en la alimentación, en la gestión del ganado o en el manejo de los subproductos de la granja, el sector está iniciando, dice el artículo, un proceso de transformación clave.

A nivel de ganadería intensiva, en los últimos años se han venido probando soluciones innovadoras para reducir el metano. Lo de Mootral, dice el artículo, es un ejemplo, y otros se están investigando otros a base de algas o  integrando el uso de subproductos o residuos que antes se tiraban, para así reducir las emisiones en el ciclo completo. También, agrega, es importante mejorar la gestión del estiércol, que es una fuente importante de gases de efecto invernadero.

“A nivel global, es clave aumentar la eficiencia de los sistemas de producción. En los países desarrollados ya no hay mucho margen, pero  hay zonas en el planeta donde todavía se muere mucho ganado por enfermedades, con lo cual se desperdicia gran cantidad de alimentos y recursos”, explica el  ingeniero agrónomo, investigador y profesor de la Universitat Politècnica de Valencia (UPV), Fernando Estellés Barber.  “En general, hablamos de tres grandes vías de actuación: mejorar la eficiencia de los sistemas, introducir cambios en la alimentación y optimizar la gestión del estiércol”, agrega.

Impacto en el planeta

Según el panel intergubernamental del cambio climático (IPCC, por sus siglas en inglés) una cuarta parte del calentamiento de la atmósfera es atribuible al gas metano. El metano producido por las actividades humanas es el segundo mayor contribuidor al cambio climático, solo por detrás del dióxido de carbono (CO2). De hecho, el tiene un potencial de calentamiento en la atmósfera 80 veces superior al CO2.

La parte positiva es que se degrada con rapidez, en unos 10 o 15 años, mientras el CO2 permanece activo durante más de 1.000 años.

Para frenar la subida de la temperatura global en 1,5 °C respecto a la temperatura media preindustrial, es necesario reducir las emisiones de metano alrededor de un 40% de aquí a 2030, dicen los expertos. Con esos datos en mente, en 2021 se firmó el Global Methane Pledge para reducir un 30 % las emisiones de metano antes del final de la década. Más de 100 países, responsables del 45 % de las emisiones de metano de origen humano, se han sumado ya a este pacto.

“La ganadería en conjunto contribuye en torno a un 11 % de las emisiones de gases de efecto invernadero y los rumiantes generan entre el 60 y el 70 % de estas”, explica Estellés Barber al detallar que las emisiones no solo proceden de la digestión entérica (un proceso de fermentación que se da en uno de los cuatro estómagos de los rumiantes y que genera metano), sino también de la gestión de los purines, que emiten otros gases de efecto invernadero como el óxido nitroso, y del gasto energético de la granja y de la producción de alimentos.