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19/06

Fijación de precios del carbono alcanza nuevo récord y se consolida como pilar de la acción climática

Informe del Banco Mundial advierte que la cobertura ya alcanza al 28% de las emisiones globales, colocando a la herramienta como eje clave de la política climática y fiscal internacional.

La tarificación del carbono recaudó más de US$ 100 mil millones en 2024, marcando un nuevo hito en su papel como herramienta central para la política climática y la reforma fiscal. Según el último informe del Banco Mundial, State and Trends of Carbon Pricing 2025, más del 50 % de estos ingresos se destinaron a financiar proyectos ambientales, de infraestructura y desarrollo, mostrando cómo los instrumentos económicos pueden canalizar recursos hacia una transición sostenible.

El informe revela que actualmente existen 80 instrumentos de fijación de precios del carbono en funcionamiento a nivel global, cinco más que en 2023. El avance continúa siendo liderado por los sistemas de comercio de emisiones (SCE), especialmente en economías emergentes de ingresos medios. Esto refleja una consolidación de la estrategia de precios del carbono como mecanismo eficaz para reducir emisiones y diversificar las fuentes de ingresos públicos.

«La tarificación del carbono sigue siendo una herramienta poderosa para impulsar múltiples objetivos de política», afirmó Axel van Trotsenburg, Director Gerente Sénior del Banco Mundial. «Ayuda a los países a reducir las emisiones, aumentar los ingresos internos en entornos fiscales restrictivos y estimular el crecimiento verde y la creación de empleo. Además, los mercados de créditos de carbono pueden movilizar capital privado hacia prioridades de desarrollo», añadió.

Hoy la tarificación del carbono cubre alrededor del 28 % de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, en jurisdicciones que representan cerca de dos tercios del PIB mundial. La cobertura es particularmente significativa en sectores como el energético e industrial, con aproximadamente un 50% de sus emisiones bajo precio. Sin embargo, sectores como la agricultura siguen teniendo una cobertura limitada, revelando espacios donde la política aún puede evolucionar.

El informe también destaca la evolución de los mercados de carbono. En 2024, la demanda en los mercados de cumplimiento casi se triplicó, evidenciando un impulso regulatorio significativo. En contraste, los mercados voluntarios mostraron un estancamiento, aunque los créditos de remoción basados en la naturaleza siguen obteniendo una prima sobre otros proyectos, lo que indica una preferencia por soluciones climáticas con co-beneficios ecológicos.

Desde que el Banco Mundial comenzó a monitorear la tarificación del carbono en 2003:

  • La cobertura ha pasado del 12 % al 28 % de las emisiones globales.
  • Los precios medios del carbono casi se han duplicado.
  • Los ingresos totales se han triplicado.

Esta trayectoria no solo ilustra el endurecimiento de la política climática global, sino también el creciente uso de los precios del carbono como palanca de transformación fiscal y ambiental. En un contexto de presiones fiscales y urgencias ecológicas, el informe plantea que estos instrumentos pueden ser parte de una solución sistémica: promueven eficiencia, financian transición y estimulan innovación.

Con el avance de la regulación internacional y el fortalecimiento de mecanismos como el CBAM europeo, el interés por robustecer los sistemas de precios del carbono seguirá en alza. La clave será lograr coherencia, transparencia y una distribución justa de los beneficios, especialmente hacia el Sur Global, donde el potencial de impacto es mayor, plantea el análisis.

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