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29/01

Lanzan nueva guía para cerrar brecha de financiamiento en adaptación al cambio climático

Adaptation Finance Strategy Guideline es un documento técnico que busca que todos los países cuenten con su primer Plan Nacional de Adaptación y para 2030 estén avanzados en la implementación de las políticas.

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (UNDP) publicó en diciembre de 2025 la Adaptation Finance Strategy Guideline, un documento técnico que busca apoyar a los países en la formulación de Estrategias de Financiamiento para la Adaptación (AFS, por sus siglas en inglés), en el marco de la implementación de los Planes Nacionales de Adaptación (NAPs) y las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDCs).

La guía surge en un contexto marcado por el aumento de los impactos del cambio climático sobre economías y comunidades, y por una brecha persistente entre las necesidades de financiamiento para la adaptación y los recursos disponibles. Según el documento, los flujos públicos internacionales de financiamiento para la adaptación hacia países en desarrollo aumentaron desde US$22.000 millones en 2021 a US$ 28.000 millones en 2022, cifra que sigue siendo significativamente inferior a las necesidades globales estimadas, que alcanzan hasta US$ 387.000 millones anuales.

Según el UNDP, la urgencia de avanzar en adaptación es inmediata. Para 2025, todos los países deberían contar con su primer Plan Nacional de Adaptación, y para 2030 se espera que estén avanzados en la implementación de las políticas, proyectos y programas definidos en dichos planes. La guía se presenta como una herramienta para traducir esas prioridades en estrategias financiables y flujos efectivos de inversión.

Objetivo y alcance de la guía

La Adaptation Finance Strategy Guideline está dirigida principalmente a ministerios y agencias gubernamentales responsables de la planificación y financiamiento de la adaptación, incluyendo ministerios de finanzas, planificación y sectoriales, así como autoridades subnacionales. También se señala su relevancia para bancos de desarrollo nacionales y regionales, reguladores financieros, socios para el desarrollo y actores del sector privado, como bancos comerciales, aseguradoras, fondos de pensiones, desarrolladores de proyectos e inversionistas de impacto.

El documento establece que la Estrategia de Financiamiento para la Adaptación debe desarrollarse en estrecha coordinación con la autoridad financiera del país, usualmente el ministerio de finanzas, y en alianza con otros actores clave. Su función central es movilizar y alinear financiamiento para las inversiones en adaptación identificadas, explícita o implícitamente, en los NAPs y/o las NDCs.

La guía reconoce que el proceso de los NAPs cumple un rol estructural en la configuración de la AFS, al establecer condiciones habilitantes para la inversión, como datos, arreglos institucionales y capacidades. Asimismo, destaca que las actualizaciones periódicas de los NAPs contribuyen a fortalecer la apropiación nacional y a mejorar el entorno para maximizar el financiamiento disponible, ya sea mediante recursos domésticos, inversión privada o apoyo externo.

En Chile existe un Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático.

Estructura en cuatro fases

El enfoque propuesto por el UNDP se organiza en cuatro fases modulares, que pueden aplicarse de manera secuencial o adaptarse según las capacidades y prioridades de cada país.

Fase 1: Compromiso y recopilación de datos.

Se centra en la preparación del proceso y la recopilación de información sobre necesidades de inversión en adaptación y flujos de financiamiento existentes. Incluye un enfoque participativo que involucra a gobiernos nacionales y subnacionales, sector privado, sociedad civil y socios para el desarrollo, organizados en grupos de trabajo sectoriales. En el lado de la demanda, se identifican prioridades de adaptación, presupuestos existentes y brechas de inversión. En el lado de la oferta, se analizan flujos de financiamiento internacionales y domésticos, como inversión extranjera directa, ayuda oficial al desarrollo, subvenciones públicas, préstamos bancarios y esquemas público-privados.

Fase 2: Priorización de inversiones.

Los grupos sectoriales desarrollan y jerarquizan prioridades de inversión en adaptación, con estimaciones de costos, basándose en los datos recopilados previamente. El proceso es liderado por agencias gubernamentales responsables de cada sector e involucra a empresas estatales, sector privado y sociedad civil. Se evalúan brechas de financiamiento, restricciones del sector privado y se desarrollan modelos de negocio para programas y proyectos prioritarios, considerando la posibilidad de capturar y reinvertir los beneficios de la adaptación.

Fase 3: Mapeo y emparejamiento de necesidades y fuentes de financiamiento.

Identifica fuentes de financiamiento adecuadas —nacionales e internacionales— y los instrumentos y mecanismos necesarios para canalizarlas. Se consideran agencias de cooperación, instituciones financieras internacionales, bancos, entidades no bancarias, inversionistas privados y mercados de capitales. La guía destaca la importancia de reducir costos financieros mediante instrumentos de mitigación de riesgos y de fortalecer los mercados de capitales domésticos como vía para escalar el financiamiento de la adaptación en el largo plazo.

Fase 4: Planificación operativa y coordinación.

La fase final traduce los resultados anteriores en una estrategia operativa. Incluye la designación de una Agencia de Coordinación de Financiamiento para la Adaptación, la consolidación de proyectos en un plan multisectorial de inversión y la priorización según espacio fiscal y capacidades de financiamiento. También contempla la preparación de proyectos, el establecimiento de sistemas de monitoreo, reporte y verificación (MRV), y mecanismos de coordinación continua con instituciones financieras y socios internacionales.

Prioritarios y brecha de financiamiento

El documento señala que, según una revisión de NAPs, más del 90 % de los países priorizan sectores como agricultura, ecosistemas y biodiversidad. Estimaciones preliminares indican que la agricultura concentra la mayor necesidad de inversión en adaptación, seguida por infraestructura y recursos hídricos, mientras que los montos destinados a ecosistemas y bosques son menores en términos monetarios, al menos con la información actualmente disponible.

La guía también recoge datos del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP), que estiman que la brecha global de financiamiento para la adaptación alcanza alrededor de US$ 365.000 millones anuales, a pesar del incremento reciente de los flujos internacionales.

Enfoque participativo

Entre los principios orientadores, el documento enfatiza que las estrategias deben ser impulsadas por los propios países, ajustarse a sus capacidades y adoptar un enfoque participativo e inclusivo. Se destaca el rol central de los ministerios de finanzas y planificación para integrar la adaptación en los marcos macrofiscales, presupuestos públicos e instrumentos de política económica.

Subraya la importancia de involucrar a gobiernos subnacionales y comunidades locales, dado que muchas inversiones en adaptación se implementan a nivel territorial y generan beneficios concentrados localmente. El documento menciona experiencias de países como Perú, Rwanda, Indonesia y Bangladesh, donde la adaptación se ha integrado en estrategias más amplias de financiamiento climático y gestión fiscal.

La guía señala que la Estrategia de Financiamiento para la Adaptación no debe entenderse como un ejercicio único o rígido, sino como un proceso iterativo, que puede avanzar aun cuando existan brechas de datos o capacidades.