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20/05

Cómo se financia la conservación: carbono, fondos climáticos y mercado impulsan nuevos modelos en América Latina

El Informe de Impacto 2025 de The Nature Conservancy muestra cómo la conservación está dejando de depender de donaciones para avanzar hacia esquemas financieros estructurales basados en carbono, inversión y políticas públicas.

El financiamiento se ha convertido en uno de los principales factores que definen el futuro de la conservación. Así lo plantea el informe de impacto  2025 de The Nature Conservancy (TNC), que destaca el avance de mecanismos como los mercados de carbono, los pagos por servicios ambientales y los fondos climáticos como herramientas clave para escalar soluciones en América Latina.

¿Cómo se financia hoy la conservación en América Latina?
A través de tres principales mecanismos: mercados de carbono (REDD+, créditos de carbono); pagos por servicios ambientales (PSA); fondos climáticos e inversión sostenible y desarrollo.

El giro: de la donación al modelo financiero

Uno de los cambios más relevantes que plantea el informe es que la conservación está dejando de depender exclusivamente de financiamiento filantrópico. En su lugar, emerge un enfoque basado en instrumentos financieros, incentivos económicos e integración con mercados.

Este cambio es parte del giro hacia la conservación en América Latina basada en sistemas sostenibles, donde el financiamiento es una pieza estructural.

Carbono: el principal motor de escala

El informe muestra que los mercados de carbono se están consolidando como uno de los principales mecanismos para movilizar recursos.

Uno de los casos más relevantes:

US$200 millones en financiamiento en Pará (Brasil). Basado en un programa jurisdiccional REDD+
Vinculado a la Coalición LEAF. Este acuerdo representa: la mayor transacción de carbono fuera del sector petróleo y gas y un modelo replicable a nivel regional

Pagos por servicios ambientales: ingreso directo a comunidades

Otro eje clave es el desarrollo de esquemas de Pagos por Servicios Ambientales (PSA). En el caso de Pará: 14 territorios colectivos; 10 millones de hectáreas; compensación directa a comunidades indígenas Este modelo busca:

  • Reconocer el valor económico de los ecosistemas.
  • Generar ingresos sostenibles.
  • Alinear conservación con desarrollo local.
  • Fondos climáticos: capital público y privado.

El informe también muestra avances en instrumentos financieros mixtos. Ejemplo:

  • Fondo Finaclima-SP en Brasil.
  • Primeros desembolsos por US$1,8 millones.
  • Orientados a restauración forestal

Estos fondos permiten movilizar capital a gran escala, reducir riesgo para inversionistas y acelerar proyectos de conservación.

Producción sostenible: cuando el mercado impulsa la conservación

Un elemento clave es la conexión entre producción y sostenibilidad.

En el Cerrado: US$954 millones en crédito sostenible (IFACC), integración de productores y trazabilidad ambiental

Esto refleja un cambio relevante: la conservación deja de ser un costo y pasa a ser una condición para competir en el mercado.

El desafío: que los modelos sean realmente sostenibles

Pese a los avances, el informe advierte que estos mecanismos aún enfrentan desafíos: dependencia de regulaciones claras; necesidad de gobernanza robusta; riesgo de implementación lenta; y volatilidad de mercados

Además, muchos de estos modelos aún no han sido probados a largo plazo, dependen de coordinación público-privada.

Chile en el mapa del financiamiento

Estos modelos también comienzan a reflejarse en casos concretos como la conservación en Chile y sus modelos replicables, donde iniciativas en Patagonia y ganadería regenerativa integran financiamiento de carbono y gobernanza territorial.

El informe evidencia que la conservación ya no depende solo de voluntad política o compromiso ambiental. Hoy, su escala estará determinada por su capacidad de integrarse a los sistemas financieros.

La pregunta ya no es si existen recursos, sino si los mecanismos actuales lograrán movilizarlos a la velocidad que exige la crisis ambiental.