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29/12

Fondo Naturaleza Chile se consolida como eje del financiamiento ambiental y posiciona al país en la agenda global del Capital Natural

En solo tres años de operación, el Fondo Naturaleza Chile ha logrado multiplicar los recursos públicos destinados a conservación, articular alianzas internacionales y avanzar en mecanismos de financiamiento para áreas marinas protegidas, restauración territorial y gobernanza ambiental, en un contexto donde casi el 50% del PIB mundial depende directamente de la naturaleza.

El debate sobre sostenibilidad ha ido desplazándose, de manera gradual pero consistente, desde el ámbito reputacional hacia el corazón de las decisiones económicas. En ese tránsito, el concepto de Capital Natural ha adquirido un rol central: la naturaleza ya no solo como entorno a proteger, sino como un conjunto de activos y servicios ecosistémicos que sostienen la productividad, el bienestar y la estabilidad de las economías.

Ese es el marco en el que se inscribe el trabajo de Fondo Naturaleza Chile (FNC), instrumento definido para movilizar recursos financieros de largo plazo destinados a la conservación y restauración de ecosistemas estratégicos. Según su reporte de hitos 2025, cerca del 50% del PIB mundial depende directamente de la naturaleza, una relación que en el caso chileno adquiere un carácter crítico, considerando que sectores como minería, pesca, silvoagropecuario y turismo representan alrededor del 60% de las exportaciones nacionales y se sustentan en la salud de los ecosistemas.

Desde esa perspectiva, la protección del Capital Natural deja de ser una política sectorial y pasa a constituirse como una condición habilitante del desarrollo económico y social del país.

 

Modelo de financiamiento 

Uno de los principales hitos del Fondo Naturaleza Chile en 2025 fue la consolidación de su modelo de financiamiento ambiental. En apenas tres años de funcionamiento,ha logrado multiplicar por más de veinte veces cada peso recibido desde el Estado, atrayendo aportes de organismos multilaterales, cooperación internacional, fundaciones y empresas privadas.

Este efecto multiplicador, descrito por su director ejecutivo, Eugenio Rengifo, posiciona al fondo como un vehículo financiero eficaz para canalizar recursos hacia la naturaleza, superando el esquema tradicional de financiamiento fragmentado o de corto plazo. En términos prácticos,  ha gestionado algunas de las mayores donaciones ambientales recibidas por una organización chilena, fortaleciendo la capacidad del país para implementar acciones concretas de conservación y restauración.

El enfoque no se limita a la captación de recursos, sino que apunta a generar impacto medible, alineado con principios de finanzas verdes, Nature Positive y Capital Natural, conceptos que han comenzado a permear tanto en la política pública como en el sector financiero.

 

Durante 2025, el despliegue territorial del Fondo se concentró especialmente en el Programa de Áreas Marinas Protegidas, con foco en el Archipiélago de Juan Fernández y el sistema marino Nazca-Desventuradas, así como en el Área de Conservación de Múltiples Usos (ACMU) Pitipalena-Añihué, en la Patagonia chilena.

Gobernanza y transparencia como pilares

El fortalecimiento institucional fue otro de los ejes destacados del año. En materia de gobernanza, el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP) se integró al directorio del Fondo Naturaleza Chile, reforzando el vínculo con la institucionalidad ambiental del Estado.

El directorio quedó conformado por representantes con trayectoria en políticas públicas, academia, conservación y sector privado, mientras que el Consejo del Fondo, integrado por actores del mundo público, privado y de la sociedad civil, renovó su coordinación y sumó nuevas miradas, incluyendo a representantes del ámbito académico, financiero, territorial y comunicacional.

Finanzas verdes

El 2025 marcó también un punto de inflexión en el posicionamiento internacional de Fondo Naturaleza Chile y del país en su conjunto. El hito más relevante fue la realización del Congreso RedLAC Chile 2025, encuentro global organizado junto a la Red de Fondos Ambientales de América Latina y el Caribe, que reunió a autoridades, banca multilateral, filantropía internacional, inversionistas, sector privado y sociedad civil.

El congreso situó a Chile en el centro del debate sobre finanzas para la conservación, Capital Natural y soluciones basadas en la naturaleza, convocando a más de 100 panelistas y 800 participantes directos. La agenda abordó temas como innovación financiera, restauración de cuencas, prevención de incendios forestales, biodiversidad marina y enfoques Nature Positive, evidenciando la convergencia entre sostenibilidad ambiental y estabilidad económica.

 

La participación  en foros internacionales, como el Foro Económico Internacional América Latina y el Caribe, el Blue Economy & Finance Forum en Mónaco y actividades asociadas a la Tercera Conferencia de Naciones Unidas sobre los Océano,  reforzó este posicionamiento, ampliando redes y generando oportunidades de cooperación.

Desafíos hacia adelante

El reporte anticipa desafíos estructurales, como la necesidad de escalar el financiamiento, integrar de manera más profunda el valor de la naturaleza en las decisiones económicas y asegurar la sostenibilidad de largo plazo de las áreas protegidas sigue siendo una tarea pendiente.

En un escenario de presión fiscal, cambio climático y creciente demanda por recursos naturales, el desafío no es solo conservar, sino demostrar que invertir en naturaleza es una decisión económica racional, capaz de reducir riesgos, aumentar resiliencia y sostener el desarrollo.