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Las inversiones sostenibles registraron en 2025 su primer año de reembolsos netos desde que se tiene registro, con salidas por US$84 mil millones, impulsadas principalmente por grandes inversores institucionales del Reino Unido y por un entorno global marcado por incertidumbre geopolítica, presión política y resultados financieros dispares.
El universo global de fondos sostenibles cerró 2025 con uno de los balances más complejos desde que comenzó su seguimiento sistemático. Según un informe elaborado por Morningstar, los fondos mutuos y ETF enfocados en sostenibilidad, impacto y criterios ESG registraron salidas netas por US$84 mil millones durante el año, en contraste con las entradas por US$38 mil millones observadas en 2024.
Se trata del primer año con reembolsos anuales netos desde que la firma comenzó a monitorear este segmento en 2018. El retroceso se concentró principalmente en Europa y en el resto del mundo, mientras que Estados Unidos acumuló su tercer año consecutivo de salidas.
Durante el cuarto trimestre de 2025, las salidas globales alcanzaron los US$27 mil millones, una cifra inferior a los casi US$55 mil millones registrados en el trimestre previo, pero que confirma la persistencia de un ciclo negativo para este tipo de productos.
Una parte significativa de las salidas observadas tanto en el tercer como en el cuarto trimestre provino de grandes inversores institucionales del Reino Unido. Según el informe, estos actores reembolsaron participaciones en fondos ESG estandarizados y comercializados públicamente para trasladar sus recursos hacia mandatos ESG personalizados y cuentas segregadas.
Este tipo de vehículos ofrece a los inversionistas un mayor control sobre la gestión de sus activos, pero no se contabiliza dentro de la base de datos de Morningstar, lo que se refleja como salida de capital desde los fondos tradicionales.
Entre las instituciones mencionadas se encuentran BlackRock, Northern Trust y Scottish Widows, que lideraron parte de estas reasignaciones internas durante la segunda mitad del año.
El desempeño negativo de 2025 se desarrolló en un contexto marcado por múltiples factores externos. Morningstar identifica entre los principales elementos las tensiones geopolíticas, el avance del sentimiento anti-ESG, la incertidumbre regulatoria y un rendimiento financiero desigual de las estrategias sostenibles.
A nivel regional, Europa, Estados Unidos y el resto del mundo registraron salidas netas tanto en el tercer como en el cuarto trimestre, consolidando una tendencia generalizada.
Este comportamiento contrasta con el desempeño del universo global de fondos abiertos y ETF convencionales, que durante 2025 captaron cerca de US$1,7 billones en entradas netas.
Pese al retroceso en los flujos, el informe destaca que diversas encuestas continúan mostrando un elevado interés por la inversión sostenible.
Un estudio del Morgan Stanley Sustainability Institute indica que el 88% de los inversionistas individuales a nivel mundial manifiesta interés en este tipo de productos. Entre los inversionistas más jóvenes, el interés es aún mayor, lo que sugiere una posible mayor relevancia futura del segmento.
Además, el 86% de los propietarios de activos consultados prevé aumentar su asignación a inversiones sostenibles en los próximos dos años.
A pesar de los reembolsos, los activos administrados por los fondos sostenibles globales aumentaron cerca de un 4% en el cuarto trimestre de 2025, superando los US$3,9 billones.
Este crecimiento se explicó principalmente por la apreciación de los mercados financieros. Durante el mismo período, el Índice Morningstar Global Markets avanzó un 3,3%, mientras que el Índice Morningstar Global Corporate Bond subió un 0,17%.
Desde finales de 2018, los activos del segmento se han multiplicado por más de seis, pasando de aproximadamente US$600 mil millones a los niveles actuales, impulsados por el interés en el cambio climático, una regulación favorable —especialmente en Europa—, mejoras en los datos ESG y la innovación de productos.
Europa concentra cerca del 86% de estos activos, seguida por Estados Unidos con un 9%, mientras que el resto del mundo representa una proporción menor.
El mercado europeo de fondos sostenibles registró en el cuarto trimestre de 2025 reembolsos por US$20 mil millones, luego de las salidas récord de US$49.600 millones del trimestre anterior.
Además de las reasignaciones institucionales, el informe señala que el entorno geopolítico y económico ha desplazado las prioridades hacia el crecimiento, la competitividad y la defensa, relegando en parte los temas de sostenibilidad.
A ello se suman los efectos indirectos de la reacción política contra la inversión ESG en Estados Unidos y la persistente incertidumbre regulatoria en Europa, vinculada, entre otros factores, al Paquete Ómnibus de la Unión Europea y a la revisión del Reglamento sobre Divulgación de Finanzas Sostenibles.
En medio del complejo escenario, Morningstar identifica un elemento positivo en 2025: el repunte de las acciones vinculadas a energías renovables.
El Índice Morningstar Global Markets Renewable Energy registró una ganancia anual de 24,8%, superando al Índice Morningstar Global Target Market Exposure (17,4%) y al Índice Morningstar Global Energy (13,8%).
Este desempeño se produjo tras cuatro años de bajos retornos, afectados por altas tasas de interés, inflación en materiales e interrupciones en las cadenas de suministro.
En Estados Unidos, los fondos sostenibles completaron su decimotercer trimestre consecutivo con salidas netas. Durante el cuarto trimestre de 2025, los reembolsos alcanzaron los US$4.600 millones, elevando el total anual a US$21.000 millones.
Morningstar atribuye este fenómeno principalmente al fortalecimiento del sentimiento anti-ESG, intensificado tras el cambio de administración. El informe menciona que la administración de Donald Trump ha impulsado medidas orientadas a debilitar iniciativas vinculadas al cambio climático y los criterios ESG.
En este contexto, varios gestores estadounidenses han reducido sus compromisos públicos en sostenibilidad y adoptado una postura más cautelosa en la promoción de estos productos.
No obstante, los activos en fondos sostenibles estadounidenses alcanzaron un máximo histórico de US$368.000 millones a fines de 2025, impulsados por el desempeño bursátil. El crecimiento estuvo liderado por estrategias pasivas, que representan actualmente el 46% del total.
En Asia (excluido Japón), los fondos sostenibles registraron salidas por US$1.400 millones en el cuarto trimestre de 2025, marcando su tercer trimestre negativo en dos años.
Corea del Sur lideró los retiros con US$1.600 millones, seguida por Taiwán con US$300 millones. Tailandia, en contraste, captó US$452 millones en entradas.
En China, los fondos sostenibles registraron salidas por US$2.200 millones en el tercer trimestre, el mayor nivel desde 2022. Al cierre de 2025, los activos en Asia (ex Japón) alcanzaron cerca de US$90.000 millones, con predominio de fondos pasivos.
Después de China, Taiwán se consolidó como el segundo mercado más grande de la región, seguido por Corea del Sur, Tailandia y Singapur.
Un cierre marcado por la cautela
El balance de 2025 refleja un año especialmente desafiante para la inversión sostenible a nivel global. Las salidas persistentes, las reasignaciones institucionales, las presiones políticas y regulatorias, y los resultados financieros desiguales configuraron un escenario de mayor cautela entre los inversionistas.
Al mismo tiempo, el crecimiento de los activos por efecto de mercado y el interés declarado por inversionistas individuales sugieren que la sostenibilidad continúa siendo un componente relevante en las decisiones de inversión, aunque con dinámicas distintas a las observadas en años anteriores.