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19/12

Foro Económico Mundial alerta sobre la lenta reducción de emisiones en sectores de alto carbono

Informe elaborado por el organismo mundial revela avances en algunas industrias, pero advierte que las tecnologías necesarias como captura, utilización y almacenamiento (CCUS), siguen subdesarrolladas. Abordan menos del 1% de las necesidades, una cifra que debe incrementarse exponencialmente para alcanzar las metas globales.

La transición hacia un futuro con cero emisiones netas para 2050 enfrenta  significativos desafíos. Según el informe Net Zero Industry Tracker 2024 del Foro Económico Mundial (WEF), industrias como la aviación,  acero, productos químicos y transporte marítimo han avanzado, pero el progreso resulta insuficiente para cumplir con los objetivos globales.

Esas industrias representan el 40% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, cifra que pone al descubierto la urgencia de acelerar sus esfuerzos.

Mientras las emisiones globales relacionadas con la energía aumentaron 1,3% entre 2022 y 2023,  los sectores altos en carbono lograron una reducción de 0,9%, lo que no corresponde al crecimiento de la demanda en estas industrias, que subió un 9,2% entre 2019 y 2023.

El Foro subraya la necesidad de una colaboración global sin precedentes, el uso de tecnologías limpias y políticas públicas más contundentes para cerrar la brecha.

 

Mucho que avanzar

El informe muestra algunos avances alentadores en aluminio, cemento y productos químicos, que han reducido la intensidad de sus emisiones con mayor uso de electricidad renovable y prácticas de reciclaje. En los últimos cinco años, la intensidad promedio de emisiones disminuyó un 4,1%, lo que «demuestra un esfuerzo considerable por desvincular el crecimiento económico de la generación de gases de efecto invernadero».

Estas medidas son prueba de que los cambios tecnológicos pueden marcar la diferencia, pero aún son insuficientes frente a la magnitud del desafío, señala el documento. Las tecnologías necesarias para la descarbonización, como la captura, utilización y almacenamiento de carbono (CCUS), siguen subdesarrolladas. Abordan menos del 1% de las necesidades sectoriales. Según un informe de McKinsey, la capacidad global de estas tecnologías deberá ser al menos 60 veces mayor para 2030 y hasta 120 veces más para 2050. Esto refleja la enorme brecha que aún debe cerrarse mediante inversión e innovación tecnológica.

Los sectores también enfrentan barreras financieras y políticas. Las altas tasas de interés, la incertidumbre regulatoria y la falta de infraestructura adecuada limitan el progreso. Roberto Bocca, del WEF, destacó que “es alentador ver avances, pero queda un largo camino por recorrer”.

Millonaria inversión

De acuerdo al estudio, la transición hacia un modelo de cero emisiones netas requiere una inversión adicional estimada en US$ 30 billones para 2050. De eso, US$ 17 billones deberán provenir del ecosistema más amplio, incluidos proveedores de energía, mientras que US$ 13 billones recaerán directamente en las industrias.

Tecnologías emergentes como la inteligencia artificial (IA) generativa tienen el potencial de acelerar la descarbonización. Según el informe, la IA puede optimizar procesos, mejorar la productividad y reducir costos de inversión en un 5% a 7%. Esto podría traducirse en un ahorro de hasta US$ 2 billones en los esfuerzos de transición energética. Además, la IA puede apoyar avances en la gestión de activos, la investigación y el desarrollo, y la transparencia en los reportes de emisiones. No obstante, también plantea riesgos: su adopción masiva aumentaría la demanda energética, intensificando la competencia por recursos de bajas emisiones de carbono y potencialmente aumentando la de los centros de datos.

Colaboración público-privada es clave

El informe del WEF destaca que la colaboración entre gobiernos, empresas e inversionistas es crucial para acelerar el avance hacia un futuro con cero emisiones netas. Las soluciones tecnológicas, aunque prometedoras, deben ir acompañadas de infraestructura adecuada y voluntad política. El transporte marítimo y la aviación, por ejemplo, han demostrado que la descarbonización es posible con inversiones estratégicas y un compromiso genuino con la sostenibilidad.

La WEF señala que las industrias de alto carbono deben priorizar no solo la reducción de emisiones, sino también la creación de ecosistemas sostenibles. Como experta en sostenibilidad, considero que los avances tecnológicos son esenciales, pero la clave está en fomentar la cooperación internacional y desarrollar políticas ambiciosas que eliminen las barreras existentes. Sin esta visión integral, el progreso será insuficiente para mitigar la crisis climática.

El tiempo para actuar es ahora. Si bien la lenta reducción de emisiones refleja los esfuerzos actuales, es imperativo acelerar la transición con una inversión adecuada, innovación y compromiso global. Solo así será posible construir un futuro sostenible y alcanzar los ambiciosos objetivos climáticos establecidos.

 

Ver informe completo aquí 

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