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11/04

Generación Z marca el menor nivel de brecha de género en la minería chilena

Entre los trabajadores nacidos desde 1997, el 44,9% corresponde a mujeres, muy por sobre la participación femenina observada en generaciones anteriores, según el último estudio de fuerza laboral del sector.

La histórica brecha de género en la minería chilena comienza a reducirse entre las nuevas generaciones. Según el último Estudio de Fuerza Laboral en Minería de CCM-Eleva, la Generación Z, jóvenes nacidos entre 1997 y 2012,  presenta la menor diferencia entre hombres y mujeres en la industria: 55,1% hombres vs. 44,9% mujeres, una distancia de apenas 10,2 puntos porcentuales.

La distancia contrasta fuertemente con generaciones anteriores. En la Generación X (1965-1980), la brecha alcanza 75 puntos porcentuales, con 87,5% de hombres y 12,5% de mujeres. Entre los Baby Boomers (1946-1964), la diferencia supera los 80 puntos porcentuales, con 91,5% de hombres frente a 8,5% de mujeres.

Según empresas adherentes a Compromiso Minero, la mayor presencia femenina  es el resultado de cambios estructurales impulsados durante la última década. Mencionan políticas de inclusión, rediseño de roles laborales, mejores condiciones de trabajo y nuevas rutas de ingreso a la industria, que han ampliado las oportunidades para mujeres jóvenes.

Darling Carrasco, especialista en diseño de rutas para operación autónoma en Escondida de BHP, afirma que el cambio ya es visible en la práctica diaria. «Hace más de una década se planteó el desafío de avanzar hacia el balance de género, cuando apenas el 7,3% de la dotación eran mujeres. Hoy somos el 44,3%, más de 1.700 trabajadoras en distintos roles, y cada vez es más común ver mujeres liderando equipos y tomando decisiones importantes», explica.

Agrega que su generación también introduce nuevas formas de colaboración y pensamiento en la industria, complementando la experiencia de trabajadores de mayor trayectoria.

Tecnología y nuevos perfiles laborales

El avance de la Generación Z también coincide con la creciente digitalización de la minería, un factor que ha contribuido a redefinir los perfiles laborales. La incorporación de analítica de datos, automatización y operaciones remotas ha ampliado las oportunidades para profesionales con habilidades digitales avanzadas, un rasgo que caracteriza a esta generación.

Las empresas ya no solo compiten por atraer profesionales especializados, sino que también deben responder a las expectativas de jóvenes que valoran propósito, desarrollo profesional y coherencia organizacional.

Programas de formación temprana

Desde Teck, otra de las compañías adherentes a Compromiso Minero, señalan que la renovación de la fuerza laboral ha estado acompañada por programas de aprendices, profesionales en entrenamiento y prácticas técnicas, que permiten a jóvenes ingresar a la industria incluso sin experiencia previa.

Sebastián Campos, gerente de Adquisición de Talento y Entrenamiento Latam de la empresa, explica que estos programas «permitieron renovar la fuerza laboral desde los primeros eslabones, abriendo puertas que antes simplemente no existían. Hoy es cotidiano recibir postulaciones de mujeres para roles operativos o de liderazgo, algo impensado hace una década», afirma.

Este proceso también refleja un cambio en la dinámica del mercado laboral: los jóvenes no solo buscan empleo, sino que también evalúan los valores y prácticas de las organizaciones antes de elegir dónde trabajar.

Participación femenina crece en empresas chilenas, pero sigue cayendo a medida que aumenta el poder corporativo

Cambios culturales 

Más allá de la composición demográfica, el ingreso de la Generación Z también está influyendo en la cultura organizacional de las compañías mineras. Entre las características atribuidas a esta generación se encuentran mayor colaboración, menor jerarquía en las relaciones laborales y mayor apertura al aprendizaje continuo. También se observa una mayor valoración de aspectos como flexibilidad laboral, bienestar y coherencia entre discurso corporativo y prácticas reales.

Constanza Herrera, Project & Innovation Development Lead de Mine Class, empresa dedicada a la formación para la industria minera, señala que el ingreso femenino en programas de formación es cada vez más joven y que existe una mayor presencia de personas entre 25 y 30 años en procesos de capacitación. Además, dice ha impulsado cambios relevantes en el ámbito tecnológico y en las expectativas laborales.

«Existe una mayor naturalidad frente a la digitalización, expectativas claras de desarrollo y un énfasis más marcado en propósito, sostenibilidad y equilibrio laboral», explica.

Inteligencia artificial y nuevas habilidades

Según la IV Radiografía de la Capacitación Online en Minería, citada por Mine Class, el 40% de los profesionales identifica a la inteligencia artificial y la ciberseguridad como tecnologías que tendrán mayor impacto en la industria.

En paralelo, habilidades blandas como adaptabilidad, aprendizaje continuo y trabajo interdisciplinario aparecen cada vez más como factores determinantes para el desempeño laboral.