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25/09

Gestión de residuos de la industria en Chile, trazabilidad y blockChain

"Dados los inconvenientes de realizar auditorias presenciales en basurales, recolectores, puntos de acopio, entre otros, la trazabilidad digital ha tomado fuerza, utilizando tecnologías disruptivas como blockchain".

La gestión de residuos es uno de los principales desafíos, junto al calentamiento global, que afecta el medio ambiente y la armonía de la naturaleza. En todas las industrias a nivel internacional y en especial en Chile con la entrada en vigencia, en septiembre de este año, de la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor (Ley REP).

La industria local ha creado consorcios temáticos para dar cumplimiento a la nueva normativa y todas las soluciones están basadas en una logística que tomó años aceitar, que está cimentada básicamente en la buena voluntad de distintas entidades y personas. Lo que implica flancos débiles en dicha cadena, pues en muchos puntos solo existe vigilancia y buena Fé.

Según la ISO8402 la trazabilidad es «la capacidad de encontrar el historial, uso o ubicación de una entidad a través de identificaciones registradas», distinguiéndose de la vigilancia, que originalmente es un proceso más óptico (para que haya vigilancia, es suficiente tener ojos). La trazabilidad implica control, involucrando un conjunto de documentos y archivos.

Dados los inconvenientes de realizar auditorias presenciales en basurales, recolectores, puntos de acopio, entre otros, la trazabilidad digital ha tomado fuerza, utilizando tecnologías disruptivas como blockchain, que dentro de sus virtudes figura la capacidad de no ser adulterada ni copiada, de ser participativa y  colaborativa, con alta seguridad de los datos, que ayuda a la transparencia y confianza en los mercados y reguladores.

Hoy existen soluciones que ofrecen la integración de la gestión de residuos a una plataforma descentralizada, que permite apoyar los procesos de trazabilidad desde el inicio del proceso de compra sostenible, así como la identificación de los impactos negativos en toda su cadena de valor, registrando y documentando la ruta de la generación y disposición de estos flujos de materiales y residuos generados.

Todo esto alineado con los nuevos estándares de gestión de residuos de GRI Estándar (GRI 406:2020), además de toda la mirada de la economía circular en sus aspectos técnicos y regenerativos, permitiendo el uso eficiente de los recursos naturales, minimizando el impacto ambiental y logrando la menor cantidad de residuos a los vertederos.

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