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13/06

GHG Protocol prepara una actualización histórica y anticipa cambios en la forma en que las empresas reportan emisiones

La alianza con ISO y las revisiones a Scope 2, Scope 3 y huella de productos marcan una nueva etapa para el reporting climático global.

La contabilidad de carbono está entrando en una nueva etapa. El Greenhouse Gas Protocol (GHG Protocol), principal estándar utilizado por empresas en todo el mundo para medir y reportar emisiones de gases de efecto invernadero, avanza en una actualización de gran escala que podría modificar significativamente la forma en que las organizaciones contabilizan y reportan emisiones.

¿Qué podría cambiar? Podría modificar significativamente cómo las empresas reportan emisiones corporativas, Scope 2, Scope 3 y huella de carbono de productos. El proceso busca armonizar estándares globales de contabilidad de carbono y aumentar la comparabilidad climática para inversionistas, reguladores y empresas.

El proceso, presentado en mayo de 2026 ante el Sustainability Standards Advisory Forum (SSAF), incluye una alianza estratégica con la Organización Internacional de Normalización (ISO), revisiones metodológicas en Scope 2 y Scope 3, y el desarrollo de un estándar global armonizado para huella de carbono de productos.

La actualización ocurre en medio del avance de regulaciones climáticas y nuevas exigencias de transparencia corporativa asociadas a estándares como IFRS S2, que están elevando la presión sobre las empresas para demostrar con mayor precisión cómo gestionan sus emisiones y riesgos climáticos.

¿Objetivo? «Un marco integrado» que cubra emisiones corporativas, de productos y de proyectos, generando un lenguaje común para inversionistas, reguladores y empresas.

El estándar que sostiene gran parte del reporting climático mundial

El GHG Protocol fue creado en 1998 por World Resources Institute (WRI) y World Business Council for Sustainable Development (WBCSD), y desde entonces se transformó en la principal referencia metodológica utilizada por gran parte del mercado para medir emisiones corporativas. Sustenta reportes climáticos corporativos, plataformas voluntarias de divulgación, programas de metas climáticas, marcos regulatorios, y estándares de divulgación financiera relacionados con sostenibilidad.

¿Lo importante? Puede generar efectos relevantes sobre:

  • Auditorías ESG.
  • Estrategias Net Zero.
  • Métricas climáticas.
  • Financiamiento sostenible.
  • Comparabilidad entre empresas.

La apuesta por un lenguaje global único para carbono

La alianza entre ISO y GHG Protocol, anunciada en septiembre de 2025, busca desarrollar estándares armonizados y co-brandeados que permitan construir «un lenguaje global común» para la contabilidad de emisiones. Además apunta a reducir cargas corporativas, aumentar la preparación regulatoria, mejorar la confianza inversionista, y facilitar la asignación de capital hacia procesos de descarbonización.

Al final, lo que refleja es que la contabilidad de carbono comienza a consolidarse como parte de la infraestructura que sostiene los mercados financieros y regulatorios ligados a la transición climática.

Scope 2: mayor exigencia sobre electricidad renovable

Uno de los focos sensibles de la actualización está en Scope 2, categoría que considera las emisiones asociadas a la electricidad consumida por las empresas. Las propuestas actualmente sometidas a consulta pública consideran exigencias más estrictas respecto a certificados energéticos, matching horario, deliverability, residual mix y precisión geográfica de factores de emisión.

Entre los cambios en evaluación aparece la posibilidad de exigir que los certificados de energía renovable sean emparejados hora por hora («hourly matching»), además de requerir que provengan de generación efectivamente entregable al sistema donde opera la empresa.

También propone actualizar la jerarquía de factores de emisión basados en ubicación («location-based»), promoviendo el uso del dato más preciso disponible y accesible públicamente. Otro punto relevante es la discusión sobre el residual mix, mecanismo utilizado cuando no existe trazabilidad renovable suficiente. En esos casos, las propuestas consideran utilizar tasas basadas únicamente en combustibles fósiles.

De concretarse estos cambios, el mercado podría avanzar hacia esquemas donde ya no baste únicamente con adquirir certificados renovables anuales, sino que también cobre relevancia el momento, origen y trazabilidad efectiva de la energía utilizada.

Scope 3 continúa siendo el principal desafío corporativo

Otro de los frentes es el Scope 3, probablemente la categoría más compleja para las organizaciones.
Incluyen la cadena de valor completa proveedores, transporte, inversiones, productos vendidos, residuos, viajes, uso de productos, entre otros.

El documento confirma que las discusiones continúan avanzando en temas como calidad de datos, límites organizacionales, inversiones, métricas de desempeño, y contenido reciclado. El tratamiento de inversiones (Categoría 15) y los límites de contabilización siguen siendo áreas especialmente sensibles para sectores financieros y grandes corporaciones.

En muchas industrias el Scope 3 representa más del 70% de las emisiones asociadas a un negocio. Por eso, inversionistas y reguladores están poniendo cada vez mayor atención en la calidad y trazabilidad de estos datos.

Un posible nuevo sistema de reportes climáticos

Otro de los elementos novedosos del proceso es la propuesta de avanzar hacia una estructura de «multi-statement reporting». La lógica es separar distintos tipos de información climática en reportes diferenciados:

  • Inventario físico de emisiones.
  • Inventario contractual.
  • Impactos de acciones climáticas.
  • Indicadores de transición.
  • Impactos fuera de la cadena de valor.

El objetivo es evitar que distintos tipos de impactos climáticos queden mezclados bajo una sola cifra agregada de emisiones y distinguir las emisiones físicas reales, de los efectos derivados de contratos, certificados, acciones de mitigación o mecanismos de mercado.

Para el mercado ESG, esto podría representar un cambio relevante en la manera en que las empresas comunican su desempeño climático y justifican sus avances de descarbonización.

Hacia un estándar global armonizado

La actualización también contempla el desarrollo de un estándar armonizado para huella de carbono de productos, basado en el actual Product Life Cycle Accounting and Reporting Standard y la norma ISO 14067.
El objetivo es desarrollar un enfoque globalmente consistente y creíble para contabilizar emisiones a nivel de producto.

Para industrias como retail, alimentos, manufactura, minería y consumo masivo, la medición de huella de productos comienza a transformarse en un elemento cada vez más estratégico.
Mayor presión sobre gobernanza y calidad de datos

El avance de estas actualizaciones también refuerza una tendencia más amplia: las empresas necesitarán sistemas de datos climáticos mucho más robustos.

La creciente sofisticación metodológica exigirá trazabilidad, verificabilidad, precisión temporal y mejor integración entre sostenibilidad, finanzas y operaciones.

El propio GHG Protocol destaca que cientos de expertos globales participan actualmente en este proceso de armonización.

Qué deberían mirar las empresas chilenas

Aunque muchas de las propuestas todavía están en desarrollo, el proceso entrega señales relevantes para las organizaciones que ya reportan bajo marcos ESG o IFRS S2.

Entre los temas que probablemente ganarán relevancia aparecen:

  • Trazabilidad energética.
  • Calidad de datos Scope 3.
  • Integración de proveedores.
  • Medición de huella de productos.
  • Auditoría climática.
  • Gobernanza de información ESG.

También aumenta la presión sobre áreas financieras y directorios, especialmente considerando que los datos climáticos comienzan a adquirir un carácter cada vez más financiero y regulatorio.

La actualización del GHG Protocol anticipa que la próxima etapa del reporting climático estará marcada por menos flexibilidad metodológica, mayor trazabilidad y mayor comparabilidad global.

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