informa
20/05

Empresas familiares en Chile avanzan en sostenibilidad, pero arrastran crítica brecha en gobernanza interna

El Estudio de Empresas Familiares 2026 del Instituto de Directores de Chile muestra que las compañías han fortalecido sus directorios y abierto espacio a independientes, pero siguen rezagadas en protocolos familiares y planificación de sucesión.

Las gobernanza de las empresas familiares en Chile está dando pasos concretos hacia la profesionalización, pero el proceso no es homogéneo. Así lo revela el Estudio de Empresas Familiares 2026 del Instituto de Directores de Chile (IdDC), que identifica una tensión estructural: mientras el gobierno corporativo del negocio se fortalece, la gobernanza familiar, clave para la continuidad, avanza con mayor lentitud.

Uno de los principales indicadores es la consolidación del directorio como órgano de gobierno. Un 73,1% de las empresas encuestadas declara contar con esta instancia, reflejando una adopción creciente de estándares más cercanos a los del mercado abierto, con mayor disciplina en la toma de decisiones y validación estratégica.

El 72,6% de los directorios ya incorpora miembros independientes, una práctica que ha dejado de ser excepcional. Su presencia, además de aportar conocimiento técnico, cumple un rol clave en la gestión de tensiones internas, al introducir mayor objetividad en discusiones donde confluyen intereses familiares y empresariales.

Empresas familiares: Falta gobernanza y decisión para la IA, pero es necesaria

El avance, eso sí, contrasta con el desarrollo de la institucionalidad familiar. Aunque un 64,4% de los encuestados reconoce el valor de contar con un protocolo familiar, solo un 36,3% lo ha implementado formalmente. De forma similar, apenas un 37,5% cuenta con un consejo de familia, pese a que estas instancias son fundamentales para ordenar las relaciones entre los miembros y prevenir conflictos.

El estudio muestra que esta brecha se acentúa especialmente en la etapa de expansión de las empresas. En ese punto, la adopción de directorios alcanza niveles cercanos al 81,5%, pero la gobernanza familiar se mantiene estancada en torno al 30%. Este desfase es relevante, ya que es precisamente en estas fases de crecimiento donde se hace más compleja la toma de decisiones estratégicas y dinámicas entre socios.

Sucesión: el principal riesgo estructural

En el 67,5% de las empresas, el gerente general sigue siendo un miembro de la familia, lo que confirma que el modelo predominante en Chile es el de familias gestoras.

La preparación para suceder es limitada: un 37,5% de las empresas no cuenta con ningún plan de sucesión, mientras que solo un 29,4% tiene uno claramente definido.

La falta de planificación en esta materia expone a las empresas a riesgos significativos, especialmente ante la salida inesperada de líderes clave, lo que podría generar vacíos de poder y afectar la continuidad del negocio.

Gobernanza temprana: por qué las empresas en crecimiento deben dejar de postergar la G del ESG

Gobernanza y sostenibilidad

Si bien las empresas familiares han fortalecido uno de los pilares clave de la sostenibilidad, la gobernanza corporativa, mantienen una deuda relevante en su dimensión interna. La ausencia de protocolos familiares, consejos de familia y planes de sucesión no solo incrementa el riesgo de conflictos, sino que también limita la capacidad de estas organizaciones para proyectarse en el largo plazo.

El desafío no pasa únicamente por profesionalizar la gestión del negocio, sino por integrar de manera coherente la gobernanza de la empresa con la de la familia.

Proceso en marcha, pero aún incompleto

El estudio del IdDC muestra que la institucionalización de las empresas familiares chilenas es un proceso en curso, pero aún incompleto. La tendencia apunta a una mayor adopción de prácticas de mercado, pero también deja en evidencia una brecha estructural que podría condicionar su sostenibilidad futura.

En un entorno donde la continuidad generacional, la gestión de conflictos y la toma de decisiones estratégicas son cada vez más complejas, la clave estará en avanzar hacia modelos de gobernanza más integrales.

En las empresas familiares, la sostenibilidad no depende solo del desempeño del negocio, sino también de la capacidad de la familia para organizarse, alinearse y proyectar su legado en el tiempo.