Diálogos Sostenibles
24/06

ESG en Chile: «El desafío es crecer de manera sostenible en la realidad de cada negocio»

En un nuevo capítulo de Diálogos Sostenibles, el profesor del Área de Estrategia de la Escuela de Negocios de la Universidad Adolfo Ibáñez, Gonzalo Carreño, analizó cómo ha evolucionado la agenda ESG en Chile, que ha pasado desde una lógica normativa a una más estratégica, vinculada a la creación de valor, la innovación, el talento y la gobernanza.

Hablar de ESG en Chile hoy no es lo mismo que hace cinco o diez años. Así lo plantea, de entrada, Gonzalo Carreño, profesor del Área de Estrategia de la Escuela de Negocios de la Universidad Adolfo Ibáñez, quien fue el protagonista de un nuevo Diálogos Sostenibles en ESGHOY.

Según el académico, la sostenibilidad dejó de ser un tema asociado únicamente al cumplimiento normativo o a un área específica dentro de las compañías. Hoy, asegura, se ha instalado como una preocupación del directorio, de los accionistas y de quienes toman decisiones estratégicas de largo plazo.

«Hablar de ESG hoy es muy distinto a lo que era hace cinco o diez años. El cambio ha sido vertiginoso. Hoy se vive una tensión entre aquello que comenzó con una faceta más normativa, donde había que cumplir normas, y la mirada actual de creación de valor», afirmó.

ESG: de la norma a la estrategia

Para el académico, uno de los principales cambios es que la agenda ESG comenzó a ocupar un lugar más relevante en la gestión del negocio. Ya no se trata solo de reportar, sino de entender cómo la sostenibilidad impacta en la forma en que las empresas crean valor y se proyectan hacia el futuro.

Qué es ESG: lo que el mercado chileno debe entender hoy

 

«Pasó de ser solamente responsabilidad de un área específica de ESG dentro de las compañías a ser una agenda relevante y prioritaria para quienes están a cargo de las decisiones estratégicas de largo plazo», sostuvo.

En ese contexto, Carreño señaló que las empresas enfrentan tensiones en distintos niveles: desde el aumento de las exigencias de reporte hasta la necesidad de repensar su impacto social, ambiental y económico.

A su juicio, esta transformación se está dando de manera transversal, aunque con distintos matices según la industria. Sectores como la minería, la agricultura, el rubro forestal, la energía o los servicios financieros enfrentan desafíos específicos, pero todos comparten una presión creciente por incorporar la sostenibilidad en su estrategia.

«Creo que está metido en el ADN, independiente de la industria. Cada industria tiene sus propios desafíos. Minería, agricultura, forestal, entre otras, tienen un desafío climático importante. El tema del agua en Chile ya es el gran tema ambiental que se nos viene. O, en realidad, que ya llegó», explicó.

Agua, crisis ambiental y nuevos motores de cambio

Uno de los puntos centrales de la conversación fue el rol de las crisis como impulsoras de transformaciones estructurales. Para Carreño, la crisis ambiental y, especialmente, la crisis hídrica, están obligando a las empresas a repensar su manera de operar.

«Gran parte de los elementos que generan cambios estructurales en las industrias y en la sociedad son las grandes crisis. Para nosotros, la crisis ambiental y del agua es uno de los grandes motores de cambio que ha implicado repensar el ESG, la sociedad y cómo ser empresa», señaló.

El académico planteó que, si bien como ciudadanos aún no siempre se dimensiona la magnitud del problema, las empresas ya están comenzando a sentir sus impactos de manera más evidente.

ESG en Chile como ventaja competitiva

Consultado sobre la diferencia entre una empresa que ve la sostenibilidad como una ventaja competitiva real y otra que la aborda solo como un discurso o una obligación, Carreño hizo una distinción clave: las empresas que nacen con la sostenibilidad en su ADN y aquellas que han debido hacer una transición.

Las primeras, explicó, incorporan la sostenibilidad desde su origen como parte de su propósito y propuesta de valor. En ellas, el compromiso con estos temas atraviesa la cultura organizacional, el vínculo con sus trabajadores y la forma en que entienden el negocio.

«Las empresas que nacen con la sostenibilidad en el ADN tienen ese factor declarado e impregnado en su manera de ver el negocio y de entender la creación de valor», afirmó.

En cambio, las compañías que han tenido que transitar hacia modelos más sostenibles enfrentan desafíos distintos. Algunas lo hacen por exigencias normativas; otras, porque su modelo de negocio simplemente no será viable en el largo plazo si no se transforma.

«Las que han tenido que hacer la transición han vivido el dolor y la gestión del cambio», señaló.

El rol de la innovación y la inteligencia artificial

Para Carreño, Chile cuenta con una ventaja relevante: el desarrollo de capacidades de innovación al interior de las organizaciones. Según explicó, la sostenibilidad se ha visto beneficiada por ese ecosistema, que ha permitido impulsar proyectos productivos, tecnológicos y operacionales con impacto positivo.

«Hemos sido muy fuertes en los últimos años en el desarrollo del motor de innovación dentro de las organizaciones. La sostenibilidad se ha visto bien apalancada por los factores de innovación», sostuvo.

El académico también destacó el rol que puede jugar la inteligencia artificial, aunque advirtió que aún existen muchas preguntas abiertas sobre su regulación, sus impactos y la forma en que se integrará en los modelos de negocio.

«Tenemos más preguntas que respuestas. Todavía vivimos esa tensión sobre hacia dónde se va a encauzar la inteligencia artificial», comentó.

Gobernanza, ética y nuevos riesgos

La conversación también abordó los desafíos de gobernanza que enfrentan las empresas ante fenómenos como el cibercrimen, el crimen organizado, el lavado de activos y los nuevos riesgos asociados a tecnologías como criptomonedas, blockchain, deep web e inteligencia artificial.

Carreño advirtió que muchas veces las normas llegan después de que los fenómenos ya ocurrieron, por lo que las empresas no pueden limitarse a cumplir regulaciones, sino que deben fortalecer sus marcos éticos y sus capacidades internas de anticipación.

«Normalmente, las restricciones legales o jurídicas vienen después del fenómeno que se empieza a producir. Siempre vamos ex post», explicó.

A su juicio, el desafío no está solo en regular, sino en comprender las causas de fondo y fortalecer la cultura ética dentro de las organizaciones.

«Si no vamos al fondo del problema, la probabilidad de que realmente esto se detenga es muy baja. Siempre va a haber una nueva arista o una nueva expresión de ese delito», afirmó.

El propósito como factor de atracción de talento

Otro de los temas abordados fue el cambio generacional y la importancia creciente del propósito dentro de las empresas. Carreño, quien lleva cerca de 15 años haciendo clases en pregrado, señaló que ha observado una transformación importante en los intereses de los jóvenes.

Según explicó, las nuevas generaciones ya no miran solo el crecimiento económico, el ingreso o la carrera profesional tradicional. Cada vez más, valoran el propósito de las organizaciones, su impacto socioambiental y la coherencia entre lo que dicen y lo que hacen.

«Hoy muchos jóvenes se mueven por el propósito sostenible de las organizaciones. Eligen las organizaciones en función de esos factores», afirmó.

Para el académico, esto ya no es una moda ni un discurso, sino un cambio cultural que las empresas deben entender si quieren atraer y retener talento.

«Esto ya no es un discurso, se encarna, se vive. Es cultura», sostuvo.

Crecimiento y sostenibilidad: una tensión aún pendiente

Carreño abordó una de las grandes preguntas que enfrentan las compañías: cómo compatibilizar crecimiento económico y sostenibilidad. Su respuesta fue clara: todavía falta mucho camino por recorrer. «Creo que falta harto. Nos falta mucho, aunque el campo de acción está bien orientado», señaló.

Para el académico, el desafío es que la sostenibilidad impregne con más fuerza las decisiones financieras y operacionales de las empresas. «Tenemos que ser capaces de medir realmente el impacto de las decisiones de sostenibilidad a nivel financiero. Si no hay valor financiero, es muy difícil que esto entre realmente en el ADN de las organizaciones», explicó.

Brechas ESG, regulación y desafíos según ESG Investment Practices 2025

También destacó la importancia de conectar la sostenibilidad con la propuesta de valor hacia el consumidor. Según Carreño, muchas veces los atributos sostenibles no son necesariamente valorados por los clientes, lo que obliga a las empresas a comprender mejor cómo articular estos elementos con sus estrategias comerciales.

«Entender al consumidor también tiene que estar muy relacionado con los elementos de sostenibilidad. No porque sea algo que tengas que salir a vender necesariamente, sino porque tienes que saber entender esa necesidad y generar una propuesta de valor articulada con ese interés», afirmó.

El desafío para las empresas

Para Carreño, la gran pregunta que deben hacerse hoy las compañías no es si deben incorporar la sostenibilidad, sino cómo hacerlo de manera coherente con la realidad de su negocio. «El desafío es crecer de una manera sostenible en la realidad de cada negocio», concluyó.

En un contexto marcado por la crisis climática, la presión regulatoria, los cambios tecnológicos, las nuevas expectativas del talento y los riesgos emergentes de gobernanza, la conversación dejó una idea central: el ESG dejó de ser una agenda paralela para convertirse en un componente clave de la estrategia empresarial.