06/01

Hacienda define estrategia de financiamiento 2026 con fuerte anclaje ESG y foco en estabilidad macrofinanciera

El Ministerio de Hacienda proyecta colocar hasta US$17.400 millones en bonos durante 2026, con una estrategia orientada a reducir la exposición cambiaria, fortalecer el mercado local y consolidar la deuda con enfoque en criterios sociales, ambientales y de gobernanza, que ya representa cerca del 40% del stock soberano.

El Ministerio de Hacienda dio a conocer su Plan de Financiamiento 2026, delineando una estrategia que combina disciplina fiscal, gestión activa de la deuda y una profundización explícita del enfoque ESG en el endeudamiento soberano. El programa contempla colocaciones de bonos de Tesorería por hasta US$17.400 millones, cifra que incorpora el refinanciamiento de amortizaciones por alrededor de US$7.200 millones, lo que se traduce en un endeudamiento neto estimado de US$10.200 millones para el ejercicio.

La hoja de ruta se enmarca en la Ley de Presupuestos del Sector Público 2026 y en el decreto N°1.784 de 2025, y busca sostener un equilibrio entre necesidades de financiamiento, estabilidad macroeconómica y desarrollo del mercado de capitales local, en un contexto internacional marcado por mayor volatilidad financiera y tasas de interés aún elevadas.

Equilibrio cambiario y profundidad de mercado

Uno de los ejes centrales del plan es la mantención de una estructura de deuda mayoritariamente en moneda local, con una proporción estimada de 70% en pesos y UF, frente a un 30% en moneda externa. Esta combinación responde a la estrategia histórica del Fisco de acotar la exposición a la volatilidad cambiaria, reduciendo riesgos asociados a shocks externos y movimientos abruptos del tipo de cambio sobre el stock de deuda pública.

En el componente internacional, el Ministerio reafirma su objetivo de preservar y fortalecer referencias líquidas en las curvas de tasas en dólares y euros, manteniendo la presencia de instrumentos soberanos de la República en los principales mercados financieros globales. Esta política apunta a asegurar acceso continuo y competitivo a financiamiento externo, aun en escenarios de estrés financiero internacional.

Letras, pesos, UF y construcción de benchmarks

En el ámbito doméstico, el programa 2026 contempla la emisión de Letras con vencimiento menor a un año, un instrumento clave para la gestión de caja y liquidez fiscal. Tal como establece la Ley de Presupuestos, las obligaciones emitidas y amortizadas dentro del mismo ejercicio no se computan dentro del margen de endeudamiento, otorgando flexibilidad operativa al Tesoro.

Proyecta la renovación de Letras con vencimiento en 2026 mediante nuevas emisiones con plazo 2027, las cuales sí serán consideradas dentro del margen autorizado. En cuanto al resto del endeudamiento local, la composición esperada será cercana a 55% en pesos y 45% en UF, proporción consistente con la estructura actual del stock de deuda, lo que permite mantener una cobertura natural frente a la inflación.

El Ministerio también anticipa que el programa de emisiones buscará reforzar puntos específicos de las curvas de tasas en pesos y UF, consolidando bonos benchmark que faciliten la formación de precios, aumenten la liquidez secundaria y mejoren las referencias para el mercado financiero local. Incluso, se evaluará la creación de nuevos puntos de referencia en tramos de la curva que presenten condiciones suficientes de profundidad y liquidez.

ESG como pilar estructural

Uno de los elementos más relevantes del plan 2026 es la reafirmación explícita del compromiso del Fisco con las temáticas ESG (ambientales, sociales y de gobernanza). Hacienda confirmó que continuará incorporando emisiones de deuda verde, social y sostenible, una política que ha posicionado a Chile como referente regional en finanzas sostenibles soberanas.

La deuda con características ESG representa cerca del 40% del stock total, y el objetivo es mantenerla en un rango de 40% a 50%. Este enfoque no solo responde a compromisos climáticos y sociales, sino también a una lógica financiera: diversificar la base de inversionistas, atraer capital de largo plazo y mejorar las condiciones de financiamiento mediante instrumentos alineados con estándares internacionales de sostenibilidad.

Desde la perspectiva de gobernanza, este tipo de emisiones exige mayores niveles de transparencia, trazabilidad del uso de los recursos y reportabilidad, fortaleciendo la credibilidad fiscal y la rendición de cuentas del Estado ante los mercados y la ciudadanía.

Perfil de vencimientos

En línea con la estrategia aplicada en años anteriores, el plan considera continuar con operaciones de intercambio y recompra de deuda en el mercado local a partir del segundo trimestre de 2026. Estas operaciones tienen un doble objetivo: por un lado, mejorar la liquidez y profundidad del mercado, reemplazando instrumentos que han perdido relevancia como referencias; y por otro, administrar los vencimientos de corto plazo, con especial foco en los compromisos que enfrentará el Fisco en 2027.

Esta gestión activa del perfil de vencimientos busca reducir riesgos de refinanciamiento, suavizar concentraciones de pagos y entregar señales de previsibilidad al mercado, elementos clave para mantener la estabilidad financiera y la confianza de los inversionistas.

Coordinación institucional y calendario de colocaciones

El calendario de colocaciones del primer trimestre de 2026 se realizará a través del Sistema de Operaciones de Mercado Abierto (SOMA) del Banco Central de Chile, y será informado una vez concluidos los trámites administrativos correspondientes. Como es habitual, el Ministerio dejó abierta la posibilidad de ajustes al programa, en caso de cambios en las condiciones de mercado o en las necesidades de financiamiento del Fisco.

En su conjunto, el Plan de Financiamiento 2026 envía una señal clara: Chile busca compatibilizar responsabilidad fiscal, desarrollo del mercado de capitales y liderazgo en finanzas sostenibles. La consolidación de una estrategia ESG de largo plazo en el endeudamiento soberano refuerza el posicionamiento del país en los mercados internacionales y se alinea con los desafíos estructurales de transición climática, cohesión social y fortalecimiento institucional que marcan la agenda pública.

Para el ecosistema financiero, el mensaje es igualmente relevante: el Estado continuará actuando como emisor ancla, promoviendo liquidez, estándares y profundidad de mercado, mientras integra criterios ambientales, sociales y de gobernanza como parte estructural de su política de financiamiento.

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