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12/06

Hernán Hochschild: “La sostenibilidad bien trabajada tiene que traer mejores ventas y menos costos”

El principal desafío es que los temas ESG se transformen en el corazón del negocio. Que los directores y gerentes comprendan que mejorar brechas en éstas temáticas "es una oportunidad para aumentar la rentabilidad ”. Según el director ejecutivo de Kyklos "las empresas que solo toman decisiones por la última línea del año en curso, van camino a ahogarse y el rol del directorio es justamente levantar esa alarma".

El director ejecutivo de Kyklos, Hernán Hochschild es ingeniero civil industrial, master en ciencias sociales de la London School of Economics y, ahora, cursa un doctorado en ciencias de la computación en la PUC y un master en derechos humanos en Inglaterra. Desde su tribuna de haber creado una empresa B dedicada a impulsar la cultura ambiental y empujar la economía circular en organizaciones, colegios, empresas, municipios y comunidades, está convencido que la sostenibilidad en las empresas “es el negocio y trabajarla es potenciarlo. No son dos cosas que compiten”.

En ESGHOY advierte que para los directores de las compañías en Chile “ESG es una buena herramienta. Permite analizar e identificar las brechas que tienen a nivel de empresa, en comparación con referentes europeos o de otros países desarrollados. Si no se miran, qué tan bien o mal lo están haciendo frente a temáticas sociales y medioambientales, éstas pueden ser el principal de los riesgos para la sostenibilidad de su negocio a futuro”.

¿Cuál es tu visión respecto a lo que se está haciendo en Chile, principalmente las empresas, en materia ESG ?

Creemos que es un tema que cada día toma más fuerza. Lo interesante es que se está integrando más al negocio y no sólo quedando como una declaración. Lo vemos desde Kyklos, trabajamos con varias empresas en lograr que el negocio mismo active impactos positivos en lo social y medioambiental. Todavía falta mucho, pero vemos que hay mucho potencial.

La clave de esto está en la multidisciplina. Amplificar el impacto social y ambiental, con buenas gobernanzas y relación con sus comunidades. Implica manejar varios lenguajes al mismo tiempo.

¿Dónde se ve ese potencial?

Lo central es que los mismos clientes están valorando mucho que las empresas involucren el quehacer de sus negocios en resolver problemáticas sociales y ambientales. Lo otro, es que desde el punto de vista del financiamiento, es también una fortaleza. Quizás en el pasado el llamado era a esconder lo más posible sus problemas, hoy son desafíos del negocio. Y cuando están bien identificados y con un plan de trabajo para resolverlos, es mayor la claridad para el inversionista. Los ESG bien trabajados fortalecen muchísimo a las empresas.

¿Dónde visualiza los principales avances y desafìos? ¿Es un tema que llegó para quedarse?

El principal tema es transformarlos en el corazón del negocio. El principal desafío que observamos para las empresas en Chile es que desde los directorios y gerentes comprendan que mejorar brechas en éstas temáticas son oportunidades para aumentar la rentabilidad de su negocio. En especial desde las áreas de operaciones, administración y finanzas. Porque a veces se ve la sostenibilidad como mayores costos y eso no es así. La sostenibilidad bien trabajada tiene que traer mejores ventas y menos costos.

Ejemplifica:

“Reducir la huella de carbono de una empresa tiene que ver muchas veces con mejorar procesos y reducir costos. O temas de agua. O a nivel de residuos. Una empresa que pasa a ser cero residuos no tiene que gastar más. Si no que tiene que saber gastar. Lo mismo con los temas sociales. En el negocio mismo de cada empresa, hay un potencial social importante. Hay que saber desbloquearlo. Eso hemos estado haciendo en varios casos y se puede mucho más. En ese sentido, creo que las empresas que definen bien sus propósitos, tienen un peldaño ganado en este desafío.

«Nuestra experiencia nos ha demostrado que la regulación empuja, pero que las empresas que mejor lo hacen partieron mucho antes que la norma. Y no lo hacen por autorregulación, lo hacen por sentido de propósito».

¿De qué manera Kyklos está actuando para que las operaciones e inversiones se hagan con estos criterios?

En Kyklos trabajamos tanto a nivel estratégico, como operativo. Diría que ese es nuestro factor diferenciador, junto con la multidisciplina. Las ideas son clave. Una buena estrategia es fundamental. Pero llevarlo a lo operativo es incluso más difícil. Para eso operamos desde distintos frentes, comenzando por la asesoría y acompañamiento a empresas, municipios y todo tipo de comunidades a través de diagnósticos en terreno, benchmark comparativos en la industria o estudios técnicos aplicados en sostenibilidad;  hasta el desarrollo, articulación territorial, gestión y amplificación de proyectos de economía circular con impacto social.

Por eso creo que la clave de esto está en la multidisciplina. El poder llevar a los negocios a amplificar su impacto social y ambiental, con buenas gobernanzas y relación con sus comunidades, implica manejar varios lenguajes al mismo tiempo. Eso hacemos en Kyklos, trabajamos con mucha multidisciplina tejiendo soluciones que integran los distintos desafíos de la empresa.

¿Qué cambios debiesen haber al interior de los gobiernos corporativos para pasar de las intenciones a las acciones?

Lo primero es un cambio de creencia. La sostenibilidad es el negocio y trabajarla es potenciar el negocio. No son dos cosas que compiten. Las empresas que solo toman decisiones por la última línea del año en curso, van camino a ahogarse en los años que vienen. El rol del directorio es justamente levantar esa alarma. Para ello exigir indicadores ESG es una buena herramienta. Esto permite analizar e identificar las brechas que tienen a nivel de compañía, en comparación con referentes, por ejemplo europeos o de otros países desarrollados. Puesto que si no se miran qué tan bien o mal lo están haciendo frente a temáticas sociales y medioambientales, éstas pueden ser el principal de los riesgos para la sostenibilidad de su negocio a futuro.

Lo segundo, es empezar a gestionar esos temas en los que están más débiles y para eso a veces hay que pedir ayuda. Sobre todo alimentarse de lo que están haciendo otros, para prender luces sobre en qué y cómo se puede trabajar. Hay que fortalecer los equipos internos. No solo un área de sostenibilidad. Si no que la organización.

¿Es necesaria una mayor regulación para la implementación de estos tres conceptos o basta con la auto regulación?

Nuestra experiencia nos ha demostrado que la regulación empuja, pero que las empresas que mejor lo hacen partieron mucho antes que la norma. Y no lo hacen por autorregulación, lo hacen por sentido de propósito. Convicción. Hay un tema cultural que es más importante que el normativo. Por ejemplo, con la Ley Rep, de responsabilidad extendida del productor, se está potenciando el reciclaje. Pero la empresa que mejor lo hace ya pensó en reciclabilidad y hace un rato va por reducir sus envases. Lo mismo con inclusión y la ley que exige cuotas. En esas dos regulaciones apoyamos desde Kyklos, de hecho hacemos una especie de 2×1, a través de un programa de gestión de residuos inclusiva. Pero con algunas empresas estamos yendo mucho más allá. Ahora bien, también hay regulaciones que enredan. En el tema de residuos está lleno de restricciones que se decretaron en los años 90, pensando en otras consideraciones, que hoy se aplican a la recuperación de materiales y que entorpecen mucho el cambio de prácticas. Se necesitan mejores regulaciones y más sentido de propósito, que regulación y auto regulación a secas.

ESG no es una camisa de fuerza, sino que una caja de herramientas. Lo que hacemos en Kyklos es ampliar esa caja. Trabajamos con varias metodologías, pero lo que más hacemos es adaptar nuestras múltiples capacidades, a la construcción de soluciones.

 ¿Qué cree que les hace falta a las empresas chilenas para dar un salto cualitativo en los temas medioambientales, sociales y de gobernanza?

Sin duda la colaboración. El trabajar de manera articulada con distintos tipos de actores, permite gestionar los temas con la expertise que cada cual le pueda agregar; públicos, privados, gestores y facilitadores junto con los distintos grupos de interés. Sin miedo a equivocarse, ya que el aprender debe ser parte del trabajo y la adecuación conjunta implica un pivotar entre la escucha y la acción. Hasta llegar a soluciones que en el macro generan un valor compartido mayor.

 ¿Qué modelos está mirando KyKlos para aplicar estos conceptos?

En Kyklos la definición ha sido estar en constante evolución. Somos una empresa bastante flexible, que acepta que no existen balas de platas ni soluciones únicas. Esto tiene mucho de ajustarse a la medida de cada organización. ESG no es una camisa de fuerza, sino que una caja de herramientas. Lo que hacemos en Kyklos es cada año ampliar esa caja. Hoy trabajamos con varias metodologías, pero lo que más hacemos es adaptar nuestras múltiples capacidades, a la construcción de soluciones.

Internamente tenemos un modelo propio que trabaja fuertemente la cultura de la organización y la colaboración. Mezclamos modelos operativos de agilidad y eficiencia en procesos, con lógicas de la permacultura y la biología, para crear nuestro propio modelo organizacional. La huerta Kyklos, una huerta propia, que nos ayuda a sembrar con otros, para ojalá  cosechar un mundo mejor.

Nuestro equipo trabajando en el centro inclusivo de reciclaje.

Actividad en colegios.

Todo el equipo en la celebración de 10 años de Kyklos.

Nuestro camión en las operaciones que tenemos en el sur.

Nuestro equipo trabajando en el centro inclusivo de reciclaje.

Evento donde instalamos infraestructura.

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