Diálogos Sostenibles
18/04

Hernán Hochschild: «La sostenibilidad no es una chaqueta de fuerza para las empresas, es crear valor»

El director ejecutivo de Kyklos y presidente de Sistema B Chile, advierte que uno de los principales errores conceptuales es entender la sostenibilidad como algo opuesto al negocio. En conversación con ESGHOY, plantea que Chile tiene bases sólidas para avanzar, pero es clave recuperar la confianza en las instituciones, fortalecer la colaboración y volver a creer en las capacidades del país.

Chile enfrenta un momento de definiciones. La discusión sobre cómo retomar el crecimiento económico, recuperar la confianza en las instituciones y avanzar hacia un modelo de desarrollo sostenible se ha instalado en el debate público. Y la sostenibilidad aparece como un eje transversal para abordar desafíos económicos, sociales y ambientales.

¿El problema? Aún persisten visiones fragmentadas sobre su significado y rol en el desarrollo del país.

En una nueva edición de Diálogos Sostenibles de ESGHOY, conversamos con Hernán Hochschild, director ejecutivo de Kyklos, presidente de Sistema B Chile y uno de los impulsores de la iniciativa Tenemos que hablar de Chile, quien ha trabajado durante años promoviendo espacios de diálogo sobre el futuro del país.

En esta entrevista, Hochschild reflexiona sobre los errores conceptuales que aún existen en torno a la sostenibilidad, los desafíos que enfrenta Chile para posicionarse como líder regional en esta materia y el rol que deben asumir tanto el Estado como el sector privado para avanzar hacia un desarrollo más equilibrado.

 

Cuando hablamos de desarrollo sostenible en Chile, ¿cuál crees que es el mayor error conceptual que estamos cometiendo como país?

Creo que uno de los errores más importantes ha sido que, desde cierto mundo empresarial, se ha entendido la sostenibilidad como algo contrario al valor del negocio. Y eso me parece totalmente errado. La sostenibilidad tiene que ver justamente con cómo a los negocios les va bien, cómo los negocios se vuelven más activos y cómo funcionan mejor. Es como la sostenibilidad de la vida: la supervivencia, el tener un plan de vida positivo. Es algo fundamental.

La hemos entendido como una especie de «chaqueta de fuerza» para el mundo empresarial, cuando en realidad es justamente lo contrario: es cómo logramos crear valor a través de lo que hacemos. Desde el mundo político también se ha tendido a mirarla de manera parcial, muchas veces focalizada solo en algunos actores.

A veces se piensa solamente en las empresas, y se deja de lado el rol del Estado. Pero un Estado sostenible es fundamental para cualquier actor. Y también lo es la vida de las personas. Cuando a la gente le cuesta llegar a fin de mes, cuando las experiencias de vida no son positivas o cuando existe una polarización social muy fuerte, la sociedad se vuelve poco sostenible. Por eso es importante tener una mirada más amplia del concepto.

Si Chile quisiera posicionarse como líder en sostenibilidad en la región, ¿qué decisiones estratégicas deberían tomarse hoy?

Creo que lo primero es un cambio de mentalidad. Tenemos que creernos un poco más el cuento. A veces somos muy autoflagelantes como país y muy críticos. Es cierto que tenemos desafíos muy importantes, pero también hemos hecho muchas cosas bien. Cuando uno compara con otros países, Chile ha avanzado muchísimo y tiene bases muy potentes sobre las cuales construir su desarrollo. Por eso, el primer paso es reconocer que no partimos de cero. Tenemos instituciones, capacidades y acciones relevantes.

Hochschild advierte que cuando ocurren emergencias en Chile, como los incendios que vimos recientemente, emerge un ADN muy potente: la capacidad de colaborar. Pero cuando caemos en la polarización y empezamos a decir que todos los políticos son malos, que todos los empresarios son malos o que todos son corruptos, lo que terminamos haciendo es bloquear una de nuestras principales fortalezas.

Los problemas que enfrentamos hoy son problemas complejos. No se resuelven solo con buenas intenciones. Se necesita capacidad técnica, planificación, distintas perspectivas y, sobre todo, colaboración.

Condición para el desarrollo

Chile ha vivido en los últimos años una fuerte pérdida de confianza en las instituciones. ¿Cómo se puede revertir esa situación?

Chile tiene una historia bastante particular de valoración de sus instituciones. Pero llevamos mucho tiempo diciendo que la gente ha perdido la confianza en ellas. La forma de recuperar esa confianza es con acciones concretas. Hay prácticas que no son aceptables, tanto en el mundo privado como en el Estado. Y tenemos que demostrar que quienes lideran las instituciones están dispuestos a hacerse cargo de eso. Cuando la Contraloría toma acciones frente a malas prácticas, está enviando una señal clara. Si las personas ven todos los días que ocurren cosas incorrectas y no pasa nada, entonces se pierde la confianza. En cambio, cuando las instituciones demuestran que son capaces de actuar frente a esas situaciones, se abre una oportunidad para reconstruir esa confianza.

Esto se juega en cuestiones muy concretas del día a día: cómo se usan los recursos públicos, cómo se trata a los clientes, cómo se gestionan las externalidades de las empresas o cómo el Estado se pone al servicio de las personas.

¿Cómo ves hoy al empresariado chileno frente a la sostenibilidad?

El ejecutivo cree que la sostenibilidad está bastante internalizada, en parte también por los problemas que hemos vivido como país. Hay empresas que trabajan directamente con consumidores, supermercados, bancos, telecomunicaciones, donde el desafío relacional es muy fuerte. Las personas en Chile son muy exigentes respecto del trato que reciben de las empresas, del servicio que entregan y de cómo se comportan. Eso hace que las empresas tengan que ser extraordinariamente buenas en su servicio, pero también en cómo tratan a sus trabajadores, cómo gestionan su impacto ambiental y cómo se relacionan con la sociedad.

Por otro lado, están las empresas que trabajan principalmente con otras empresas, lo que se conoce como el mundo B2B. Ahí la sostenibilidad está cada vez más integrada en las cadenas de valor. Las grandes compañías están empezando a exigir estándares más altos a sus proveedores. Por lo tanto, las empresas que no avancen en ese camino se van a quedar atrás.

Añade que más allá de debates ideológicos o de movimientos anti-ESG en otros países, en la práctica la sostenibilidad está cada vez más vinculada a la competitividad. Y eso, dice, «se ve en el día a día. La sostenibilidad no es solo declarativa. Se juega en las prácticas cotidianas de la empresa. Si una empresa no tiene una cultura de sostenibilidad, probablemente tendrá problemas con sus clientes, con sus proveedores o con su reputación», acota.

Un mensaje
Si tuvieras que transmitir un solo mensaje a quienes toman decisiones en Chile, tanto en el sector público como privado, ¿cuál sería?

Que crean en Chile. En las personas de Chile. Tenemos un país con enormes capacidades y con todo para construir un futuro potente. Pero para lograrlo necesitamos confiar más en lo que somos capaces de hacer juntos.