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03/03

Chile pone en consulta pública Hoja de Ruta para descarbonizar el transporte marítimo al 2050

La propuesta, desarrollada por el Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones y el de Energía, junto a la Armada, establece seis ejes estratégicos, metas a 20 años y un nuevo modelo de gobernanza para avanzar hacia la carbono-neutralidad del sector marítimo nacional.

El transporte marítimo representa actualmente cerca del 3% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero (GEI) y en línea con el compromiso de la Organización Marítima Internacional (OMI), de alcanzar emisiones netas cero en 2050, Chile presentó oficialmente su Hoja de Ruta para la Transición Energética Marítima 2050, documento que hoy se encuentra en consulta pública.

La propuesta fue elaborada por el Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones (MTT) y el Ministerio de Energía, con participación activa de la Armada de Chile, e incorpora tanto análisis técnico como un proceso participativo realizado en cinco regiones clave: Antofagasta, Magallanes, Valparaíso, Biobío y Santiago.

El 24 de febrero comenzó la consulta pública que recibirá comentarios y sugerencias hasta el 10 de marzo y al 24 marzo se consolidarán las observaciones y adecuaciones.

La meta central es alcanzar la carbono-neutralidad del sector marítimo nacional al año 2050, mediante la adopción progresiva de combustibles de bajas y cero emisiones, electrificación de flota y puertos donde sea viable, y medidas complementarias de eficiencia energética.

El documento recoge dos cambios regulatorios internacionales relevantes: el Net-Zero Framework (ZF) de la OMI, que propone metas más exigentes y penalizaciones por exceso de emisiones; y la actualización de la Directiva Europea de Energías Renovables (RED III), que endurece los criterios de sostenibilidad de los combustibles alternativos.

A nivel nacional, la hoja de ruta se alinea con la actualización de la NDC presentada por Chile en la COP30, donde se comprometió a desarrollar una hoja de ruta específica para combustibles renovables en el transporte marítimo antes de 2028.

Fflota envejecida y alta dependencia de diésel

Según el catastro Chile cuenta con 586 embarcaciones mayores, distribuidas en mercante (42%), pesquera industrial (33%), wellboats, (13%), naval (12%) y el envejecimiento es crítico: 85% de la flota pesquera industrial supera los 30 años y el 30% de la flota mercante tiene más de 30 años. Lo que, según el análisis,  abre un espacio significativo para retrofit o recambio tecnológico.

La deuda del transporte marítimo en criterios ESG

 

En 2020, el sector marítimo consumió 10.727 TJ, con una matriz dominada pordiésel marino (80%) y 20% fuel oil (IFO). El consumo se concentra territorialmente en Valparaíso, Magallanes, Biobío y Atacama.

Las proyecciones indican que la demanda energética se mantendría relativamente estable hacia 2050, lo que sugiere que la reducción de emisiones dependerá principalmente del cambio tecnológico y de combustible, no necesariamente de una reducción estructural del tráfico.

Puertos prioritarios para la transición

El análisis técnico identificó cinco puertos estratégicos para liderar la descarbonización: Mejillones, Cabo Negro, San Antonio, Coronel y Puerto Montt, los que  fueron priorizados según criterios como infraestructura existente, calado, capacidad de manejo de amoníaco o GNL, potencial de hidrógeno verde y actividad industrial.

Para empresas portuarias, operadores logísticos y desarrolladores energéticos, este punto marca una señal clara sobre dónde podrían concentrarse proyectos piloto y corredores verdes en la próxima década.

Gobernanza, infraestructura y regulación

Las mesas regionales levantaron 15 brechas, varias de carácter transversal:

  • Falta de una gobernanza estructurada e integradora.
  • Ausencia de un plan maestro nacional para infraestructura.
  • Deficiencias en bunkering de combustibles alternativos.
  • Falta de incentivos económicos para retrofit y fabricación local.
  • Incertidumbre sobre qué combustible priorizar.
  • Escasez de capital humano especializado.
  • Déficit de normativa clara y unificada.

Un hallazgo reiterado fue la necesidad de unificar criterios tecnológicos para permitir economías de escala y evitar inversiones fragmentadas.

Seis ejes estratégicos para 20 años

La Hoja de Ruta se estructura en seis ejes estratégicos, con 32 acciones y 33 indicadores de seguimiento.

1. Gobernanza, acuerdos y alianzas. Incluye la creación de un Comité de Transición Energética Marítima, con un Consejo Directivo que deberá entrar en operación en 2028. Busca definir metas claras, alinear compromisos internacionales y  articular la cadena de valor.

2. Infraestructura portuaria y logística: Electrificación de puertos (OPS), infraestructura compartida para hidrógeno, amoníaco y otros combustibles, identificación de corredores verdes, adecuación de instalaciones para bunkering alternativo. Meta relevante: A 2032 deberían implementarse tecnologías limpias en puertos y cadena logística.

3. Desarrollo tecnológico: Definición de rutas tecnológicas prioritarias, manuales de seguridad actualizados para nuevas tecnologías (2028), desarrollo de capacidades regionales para transformación de flota.

4. Capital humano y desarrollo social. Programas formativos específicos en universidades y CFT, capacitación técnica continua, base de datos pública de proyectos y actores. Meta: A 2028 deberían impartirse programas formativos en transición energética marítima.

5. Regulación. Uno de los pilares más complejos. Propone: actualizar Ley de Cabotaje, Ley de Puertos y normativa asociada; crear herramientas de monitoreo de emisiones; establecer normativa habilitante para combustibles alternativos. Meta: A 2030 debería estar actualizada la normativa habilitante para el uso de nuevos combustibles.

6. Financiamiento y competitividad. Considera diseño de incentivos económicos y tributarios, creación de un sandbox regulatorio para pilotos, evaluación de mecanismos público-privados. Meta: A 2030 deberían existir incentivos económicos/tributarios para proyectos en fase de propuesta.

Meta 2050: carbono-neutralidad marítima

La hoja de ruta establece que al 2050:

  • La industria marítima nacional alcanzará la carbono-neutralidad mediante combustibles de bajas y cero emisiones, electrificación donde sea viable y medidas de eficiencia. Esto implica que el cambio no será solo tecnológico, sino estructural: desde la producción energética hasta la logística portuaria, pasando por astilleros, capital humano y financiamiento.

Para empresas navieras, portuarias, energéticas y financieras, la hoja de ruta plantea varios escenarios:

  • Nuevas oportunidades en infraestructura compartida.
  • Desarrollo de bunkering alternativo.
  • Retrofit de flota.
  • Proyectos piloto con respaldo institucional.
  • Espacio para instrumentos financieros verdes.
  • Mayor exigencia regulatoria y trazabilidad de emisiones.

Sin embargo, el propio documento reconoce que la transición será viable «siempre y cuando las condiciones económicas favorezcan dicha transición», lo que abre un debate sobre costos, competitividad internacional y coo

 

Aquí puedes entrar a la consulta pública.

 

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