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06/06

Remuneración ejecutiva y ESG: avance global con dudas sobre su efectividad

El uso de métricas ESG en los planes de compensación de ejecutivos crece en mercados como Estados Unidos y Europa, impulsado por reguladores e inversionistas. Sin embargo, un análisis académico advierte limitaciones en su impacto real y cuestiona su aplicación uniforme.

El avance del llamado capitalismo responsable está transformando la gobernanza corporativa a nivel global, impulsando la incorporación de métricas ESG (ambientales, sociales y de gobernanza) en los sistemas de remuneración de los ejecutivos. Aunque en Chile esta tendencia aún muestra un desarrollo incipiente, en los principales mercados internacionales ya registra una adopción significativa.

¿Qué es la remuneración ejecutiva ESG?
La remuneración ejecutiva ESG consiste en incorporar métricas ambientales, sociales y de gobernanza en los sistemas de compensación de los ejecutivos, con el objetivo de alinear sus incentivos con la sostenibilidad. Aunque su adopción ha crecido en mercados globales, expertos advierten que su efectividad depende de un diseño selectivo y adaptado a cada empresa.

Así lo plantea un análisis de Marco Dell’Erba y Suren Gomtsyan, publicado en el Harvard Law School Forum on Corporate Governance, donde se advierte un aumento sostenido en la proporción de empresas que integran criterios ESG en el diseño de compensaciones ejecutivas.

El documento destaca que la mayoría de las compañías del índice S&P 500 ya incorpora este tipo de métricas, tendencia que es aún más pronunciada en Europa, particularmente entre empresas del FTSE 100. Este avance ha sido respaldado por reguladores, inversionistas institucionales, consultoras y el mundo académico, consolidando una presión creciente hacia modelos de incentivos alineados con la sostenibilidad.

En esa línea, organismos como el Comité de Supervisión Bancaria de Basilea han promovido la revisión de los esquemas de compensación en el sector financiero, con el objetivo de alinearlos con desafíos de largo plazo como el cambio climático. A su vez, firmas como Willis Towers Watson y PwC han impulsado la incorporación de métricas ESG no solo en la remuneración de altos ejecutivos, sino también en otros niveles organizacionales.

La presión también proviene desde el mundo financiero. Gestoras de activos como Allianz Global Investors, Amundi Asset Management, AXA Investment Managers y Legal & General Investment Management han llamado activamente a los directorios a incorporar indicadores ESG en los planes de compensación ejecutiva, reforzando su rol como herramienta de alineamiento estratégico.

Las dudas sobre su impacto real

Pese a su rápida expansión, el uso de métricas ESG en la remuneración ejecutiva no está exento de cuestionamientos. El análisis advierte que esta práctica plantea interrogantes relevantes respecto a su efectividad.
Entre las principales dudas, los autores plantean si estos indicadores realmente logran modificar los incentivos conductuales de los CEO, si es posible establecer estándares universales aplicables a todas las empresas, y en qué medida su efectividad depende de factores como el modelo de negocio, la estructura de gobernanza o el diseño global de la compensación.
El documento también advierte que no todas las compañías requieren este tipo de métricas y que su uso indiscriminado podría diluir su impacto. En particular, cuestiona la incorporación de objetivos ESG que no estén directamente vinculados al valor para los accionistas, sugiriendo que estos pueden resultar poco efectivos si no responden a necesidades específicas de la empresa.

Limitaciones y desafíos de implementación

Uno de los principales hallazgos del análisis es que el cumplimiento de objetivos ESG en el corto plazo no necesariamente se traduce en un mejor desempeño financiero ni en un comportamiento corporativo más responsable en el largo plazo.
En este contexto, los autores desaconsejan el uso de métricas ESG agregadas, argumentando que estas tienden a ocultar áreas críticas que requieren mejoras específicas. Además, advierten que estos indicadores no deben competir con los incentivos financieros tradicionales, ya que esto podría generar distorsiones en la toma de decisiones.
“Los objetivos ESG relacionados con externalidades corporativas difícilmente serán efectivos si no se integran de manera estructural en el plan de compensación”, señalan, enfatizando la necesidad de coherencia en el diseño de los incentivos.

Hacia una integración selectiva

Como conclusión, el artículo plantea que las métricas ESG pueden ser herramientas útiles para impulsar mejoras en áreas estratégicas donde se requiere un cambio visible en el corto plazo. Sin embargo, su efectividad depende de su pertinencia y diseño.
En esa línea, los autores cuestionan la tendencia hacia una integración uniforme de estos indicadores en todas las empresas, y llaman a avanzar hacia enfoques más personalizados.
La recomendación es clara: reguladores, inversionistas y directorios deben adoptar estrategias selectivas, focalizadas en los aspectos materiales de cada organización, evitando soluciones estándar que no consideren las particularidades del negocio.