Especial Agua
11/05

Huella del agua en Chile: cómo las empresas están pasando de medir a gestionar el impacto hídrico

Desde la medición del consumo hasta la evaluación de impactos ambientales, la gestión del agua evoluciona en Chile impulsada por nuevas normas, certificaciones y tecnología.

La huella de agua en Chile se ha consolidado como una herramienta clave para que las empresas comprendan y gestionen su impacto hídrico. Más allá de medir el consumo, hoy el foco está en evaluar efectos ambientales y avanzar hacia una gestión más eficiente, en un contexto de creciente estrés hídrico a nivel país.

¿Qué es la huella de agua y por qué es importante?
La huella de agua mide el uso y el impacto del recurso hídrico en procesos productivos, permitiendo a las empresas gestionar su consumo y reducir efectos ambientales.

De la huella hídrica a la huella de agua

El primer concepto utilizado para medir el uso del agua en procesos productivos fue la huella hídrica, definida por Water Footprint Network como una medida de la apropiación de agua dulce en términos de consumo y contaminación. Sin embargo, con el tiempo surgió una necesidad más ambiciosa: no solo cuantificar el uso, sino comprender su impacto ambiental.

Así nace el concepto de Huella de Agua (HDA), una herramienta que evalúa los efectos del uso del recurso hídrico en variables como escasez, eutrofización o acidificación de ecosistemas acuáticos.

ISO 14046: el estándar para medir el impacto hídrico

Para estandarizar esta medición, en 2014 se publicó la norma ISO 14046, que establece principios y directrices para evaluar y reportar la huella de agua. Esto ha permitido a las organizaciones avanzar hacia estrategias más sostenibles.

«Las empresas que buscan que su negocio sea sostenible a lo largo del tiempo, lo están incorporando en sus estrategias para la toma de decisiones», afirma Mariela Arévalo, socia directora en medioambiente de SustainaValue.

Chile frente al estrés hídrico

Este avance en medición ocurre en un contexto más amplio de crisis hídrica en Chile, donde el déficit de precipitaciones y la sobreexplotación de recursos han puesto presión sobre la gestión del agua a nivel país. El desafío es particularmente relevante en Chile. Según Aqueduct Water Risk Atlas, el país ocupa el puesto 16 a nivel mundial en estrés hídrico.

Esto implica que la gestión del agua no puede abordarse de forma aislada, como planteó a ESGHOY el director de Calidad deAgua y de Laboratorio de Veolia España.

«La coordinación con el Estado, la academia y las comunidades es clave para diseñar políticas públicas eficaces», señala María Agustina Herrera, de R&Q Ingeniería.

Avances normativos en gestión del agua

En este escenario, avanzar hacia la seguridad hídrica en Chile se vuelve clave para asegurar la disponibilidad del recurso en el largo plazo, como explicó Ulrike Broschek, de Fundación Chile, en Diálogos Sostenibles.

Se plantean varias reformas:

  • Reforma al Código de Aguas (2018).
  • Plan Nacional de Gestión del Agua (2018).
  • Ley de Aguas Subterráneas (2020).
  • Plan de Emergencia para la Sequía (2021).
  • Estrategia Nacional de Adaptación al Cambio Climático (2020).
  • Ley Marco de Cambio Climático (2022).

Bajo este último marco, en 2024 se desarrolló el reglamento del Sistema de Certificación Voluntaria de GEI y Uso de Agua, ampliando el alcance del programa HuellaChile.

Certificación y gestión integrada del agua

Esta evolución permitirá emitir certificados, etiquetas y rótulos que validen la medición y gestión del recurso hídrico.

En paralelo, la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático impulsa el Certificado Azul, un instrumento voluntario que promueve la resiliencia hídrica en las empresas.

Hacia un sistema de monitoreo y verificación

Un trabajo conjunto entre HuellaChile, la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático, Corfo y Transforma Cambio Climático busca desarrollar un sistema de Monitoreo, Reporte y Verificación (MRV) del uso del agua.

«Se ha buscado alcanzar un consenso que permita diseñar un sistema de certificación sólido y alineado con las mejores prácticas», explica Nataly Moyano.

Formación de capital humano: un desafío urgente

La creciente necesidad de medir el uso del agua ha impulsado la formación de profesionales especializados.

Corfo ha promovido iniciativas como el Diplomado en Gestión Sostenible del Agua, orientado a desarrollar capacidades técnicas en esta área.

«Una empresa que hoy se atreve a medir su huella de agua es una empresa de avanzada» señala Mariela Arévalo.

Tecnología e innovación: el caso de Kilimo

Este tipo de soluciones se enmarca en el avance de la innovación hídrica en Chile, donde la tecnología comienza a jugar un rol central en la eficiencia del uso del agua. La innovación también está jugando un rol clave. Un ejemplo es Kilimo, una plataforma digital que utiliza inteligencia artificial para optimizar el riego agrícola mediante datos satelitales y meteorológicos.

La startup opera en siete países de Latinoamérica y ha gestionado más de 220 mil hectáreas bajo prácticas de eficiencia hídrica.

«Trabajamos con empresas que buscan ser agua neutral o agua positiva», explica Andrea Ramos, VP of Climate Adaptation de Kilimo.

De medir a transformar

El avance en medición de la huella de agua refleja un cambio más profundo: las empresas están pasando de cuantificar su consumo a gestionar activamente su impacto.

Esto implica no solo eficiencia operativa, sino también colaboración con actores de la cuenca y adopción de tecnologías que permitan un uso más sostenible del recurso.